Saturday 21 de January de 2017

La sexagésima legislatura: entre el engaño y el monopolio

     7 Sep 2012 04:00:00

A- A A+

Compartir:

El derecho de los ciudadanos a presentar iniciativas de ley; a ser consultados sobre asuntos públicos de interés social con el plebiscito y a opinar e incidir sobre decretos legislativos mediante el referéndum; son figuras que se integraron a la Constitución Política del Estado al final del sexenio de Arturo Romo Gutiérrez en el mes de agosto de 1998.

Luego, durante el sexenio de Ricardo Monreal Ávila, fueron reglamentadas estas disposiciones constitucionales, al decretarse la Ley de Participación Ciudadana que entró en vigor el 8 de septiembre de 2011.
De acuerdo a tales antecedentes, resulta ser un engaño la presunción de diputados de la sexagésima legislatura, de hacer aparecer ante la opinión pública, la “información” que apareció el miércoles 5 en diarios locales, en el sentido de que éste órgano legalizó el día anterior, los derechos de iniciativa popular, referéndum y plebiscito, que fueron elevados a rango constitucional ¡14 años antes!
En ausencia de  ideas y trabajo legislativo, surge la necesidad de legitimarse, aunque sea, con el esfuerzo ajeno.
Lo que sí es propio de ésta legislatura, es el asunto de la derogación de alianzas entre partidos, que los conduce a la forma como operan los comicios federales, para que los votos se validen por partido y no se repartan los sufragios previo acuerdo.
También es propio de la legislatura actual, el decreto que disminuye regidores de mayoría relativa y representación proporcional en un 25 por ciento.
De igual manera es propio de la mayoría de diputados, el trato autoritario que dieron el martes pasado a cientos de ciudadanos, que sólo pedían ser escuchados a fin de que se integrara al paquete de reformas electorales el que tiene que ver con las reformas del 9 de agosto en materia federal y que autorizan las candidaturas ciudadanas.  
Indudablemente, alguno de nuestros actuales legisladores tienen en proyecto el ser candidatos en los comicios de 2013 y pudiera ser que el fantasma de algún ciudadano sin partido, pero con el prestigio suficiente para vestir la toga cándida (que era signo de honestidad en la república romana y de donde deriva la palabra candidato), pudiera dar al traste con las aspiraciones de algún diputado pretencioso.  
Bloquear a toda costa las candidaturas ciudadanas, parece ser la consigna en la mayoría de los partidos y los diputados. ¿Cuál es el temor a los independientes? ¿No tienen los mismos derechos con partido o sin partido?
Algo que también hicieron los diputados y les corresponde el mérito, fue decretar, para establecer en tratándose de plebiscito y referéndum, una convocatoria del 2% de la lista del padrón electoral, que equivale aproximadamente a 20 mil ciudadanos y, que sólo será vinculante, esto es obligatoria para la autoridad, si en la consulta participan más del 50 por ciento del listado electoral. Aproximadamente 500 mil ciudadanos.
Independientemente de que fuera 2% y 50% para pedir el plebiscito o referéndum y para que el ejercicio sea vinculante, cabe preguntarnos: ¿qué necesidad hay de llevar a la constitución elementos de reglamentación? ¿Por qué no trabajar una nueva ley de Participación Ciudadana que prevea, no solamente los porcentajes de convocatoria y obligatoriedad, sino en general todo el mecanismo en tiempos y formas de las diferentes figuras de participación ciudadana?
Ese vicio de hacer de nuestra Constitución Federal un voluminoso reglamento, se retoma por nuestros legisladores locales como imitación extralógica para aparentar que se legisla al más alto nivel. El constitucional.  
Resulta paradójico, pero en la práctica es más difícil, elaborar un proyecto de iniciativa de ley reglamentaria que una reforma constitucional, por la infinidad de detalles que la primera implica ¿también será por eso?
Es cierto que la Ley de Participación Ciudadana de 2001 debe revisarse y llegar hasta sus últimas consecuencias como su abrogación; toda vez que contiene disposiciones que nada tienen que ver con la democracia y la apertura a la participación.
Exige esa ley, el 5% del padrón para abrir el plebiscito y el referéndum (¡casi 50 mil ciudadanos!) y hace inútil el resultado de estas figuras si acaso la consulta se llevara a cabo: "en ningún caso los resultados del referéndum, plebiscito o del derecho de iniciativa producirán efectos vinculatorios u obligatorios para las autoridades”, es el texto de esa ley ¡Qué chulada de democracia! ¿No le parece?
A la luz del abuso de los partidos políticos, tanto en el manejo financiero de los gastos a comprobar, como en el ejercicio discrecional y lleno de frivolidad en la designación de candidatos, precisamente amparados en su monopolio, es que surge el movimiento ¡Democracia ya! Con la participación de los jóvenes del Yo soy 132. Jóvenes que le dicen a la clase político-partidista autoritaria: ¡YA BASTA!
“La juventud es el descubrimiento a un horizonte inmenso que es la vida”, dijo José Enrique Rodó.

*Profesor universitario




Lo más leído
Hallan una camioneta incendiada y con restos humanos en bolsas 
La nueva casa de El Chapo: penal de mafiosos y terroristas 
Capturan a un hombre en posesión de un arma tras herir a otro 
Acusan de violación al Cabrito Arellano; se trata de su sobrina   
La Sedena denuncia sitio de internet apócrifo 
Anuncia Tello apoyo de $3 millones para cronistas del estado 
Pide PRI resguardo de sus instalaciones por amenazas de Arne
Sorprende extraño fenómeno en cielo de Michoacán 
Derrumban los vientos una barda de ladrillos y cae en un auto   
Vuelca un tráiler cargado con 29 toneladas de veladoras  
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.57
Venta 22.07
€uro
Compra 23.10
Venta 23.6

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad