Saturday 21 de January de 2017

La teoría de la seguridad nacional

Es difícil creer que en un estado que se dice democrático, alguien se atreva a hacer semejante propuesta y peor aún, que exista la posibilidad real de que sea aprobada

     29 Apr 2011 04:00:00

A- A A+

Compartir:

“Como consecuencia de esta supuesta guerra se produce una “militarización” de toda la sociedad, el hombre y sus derechos quedan postergados y, por consiguiente, el derecho penal que de ello surge tiene como máximo bien jurídico -prácticamente único-, la seguridad nacional”, dice el penalista argentino Eugenio Raúl Zaffaroni en su obra: Manual de Derecho Penal, cuya primera edición en México data de 1986.

A primera impresión, pareciera que el penalista hiciera referencia a la absurda guerra de Felipe Calderón, que lleva más de 40 mil muertos y que tiene como único bien jurídico, precisamente la seguridad nacional, pero no es así. Zaffaroni analiza otra guerra y en otro tiempo: la guerra inventada como pretexto por los Estados Unidos para “salvar al mundo del comunismo”. Vietnam es uno de los escenarios.
Comenta Zaffaroni que la teoría de la Seguridad Nacional fue traída de Argelia por militares norteamericanos: Francia genera un caos en Argelia de tal dimensión, que se substituye el bien jurídico “Seguridad Pública” por el de “Seguridad Nacional”, lo cual permite la intervención del ejército.
Esta teoría lleva a condenar “como una suerte de traidor a la patria a cualquier criminalizado… el delincuente común es el enemigo interno, del mismo modo que el soldado extranjero es el enemigo exterior en la guerra”.
Al crearse (artificial o realmente), una situación extraordinaria de necesidad, se sacrifican libertades por el “orden”, aplicándose el derecho de guerra y concluye Zaffaroni: “superando todos los límites legales que impone el derecho de gentes en general… surgen estatutos de emergencia, tribunales especiales, leyes que violan la legalidad, la culpabilidad, la humanidad…”.
Cualquier parecido con la vida real en nuestro país, no es mera coincidencia. La minuta que deriva de la iniciativa de Felipe Calderón y que es avalada por un sector de legisladores priístas y por los legisladores panistas, retoma prácticamente las bases fundamentales de la Teoría de la Seguridad Nacional, por lo que:
• Se autoriza al presidente para disponer a discreción del ejército y marina cuando, a su juicio, haya “obstáculo a la seguridad interior”.
Es suficiente para oponerse, recuperar la memoria histórica: la represión al movimiento ferrocarrilero en 1958, a los trabajadores postales y de teléfonos en 1960 y a los estudiantes en 1968, por citar algunos casos. Esto ocurrió sin que el presidente tuviera facultades discrecionales.
• Incluir disposiciones que autorizan al ejército y marina para liberarse de los mandos civiles y convertirse en “coordinadores responsables” ante el riesgo a la Seguridad Nacional”.
Con esta reforma, podrían en pleno uso de facultades los mandos castrenses, desplazar a cualquier jefe policiaco y ocupar su lugar.
• Autorizar a los militares a participar en detenciones y cateos, y establecer retenes de manera indiscriminada.
Prácticamente se crea la figura del militar investigador, supliendo la facultad persecutoria del ministerio público y de la policía ministerial.
• Facultar a los militares a dilatar la entrega de delincuentes detenidos en flagrancia para “proteger la integridad física de la autoridad”.
Se viola la garantía de debido proceso, por el cual el militar debe entregar de inmediato a cualquier detenido a las autoridades civiles.
• Autorizar la intervención de las fuerzas armadas para reprimir “acciones relacionadas con movimientos o conflictos de carácter político, electoral o de índole social”, cuando constituyan un “desafío” o “amenaza” para el país.
Prácticamente se restablece el delito de disolución social que establecía el artículo 145 del Código Penal Federal y que, para su derogación se tuvieron que manifestar varios movimientos sociales, entre ellos el de los estudiantes en 1968.
• Autoriza al presidente para ordenar operativos del ejército y la marina, en cualquier parte del país sin consultar ni notificar a gobernadores, legislaturas ni a presidencias municipales.
Es clara la violación al pacto federal. En la práctica Felipe Calderón lo ha implementado en diversos estados. Michoacán como ejemplo.
Es difícil creer que en un estado que se dice democrático, alguien se atreva a hacer semejante propuesta y peor aún, que exista la posibilidad real de que sea aprobada. Genera tal confusión que ha hecho decir a Javier Sicilia y a Guadalupe Loaeza:
“Esta guerra es una guerra muy extraña, es una guerra contra nosotros. Parece que el gobierno y el crimen organizado se coludieran para matarnos”.
“Tanta es la confusión que no sólo han sido sacrificados civiles inocentes, sino que la línea de separación entre los contendientes se borra día con día. Lo que es cierto es que ambos nos provocan miedo”.

*Profesor universitario




Lo más leído
Hallan una camioneta incendiada y con restos humanos en bolsas 
La nueva casa de El Chapo: penal de mafiosos y terroristas 
Capturan a un hombre en posesión de un arma tras herir a otro 
Acusan de violación al Cabrito Arellano; se trata de su sobrina   
La Sedena denuncia sitio de internet apócrifo 
Anuncia Tello apoyo de $3 millones para cronistas del estado 
Pide PRI resguardo de sus instalaciones por amenazas de Arne
Sorprende extraño fenómeno en cielo de Michoacán 
Derrumban los vientos una barda de ladrillos y cae en un auto   
Vuelca un tráiler cargado con 29 toneladas de veladoras  
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.57
Venta 22.07
€uro
Compra 23.10
Venta 23.6

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad