Saturday 21 de January de 2017

La verdadera felicidad de los cristianos

El Día del Señor

     30 Jan 2011 03:40:00

A- A A+

Compartir:

INTRODUCCIÓN
Con este domingo da comienzo el Sermón de la Montaña, que San Mateo nos narra desde el capítulo quinto de su evangelio hasta el séptimo inclusive. Se trata de una lectura continuada para este domingo IV del tiempo ordinario y siguientes hasta el noveno, dando principio con el tema de las Bienaventuranzas el día de hoy.

LA LUCHA DE LOS HOMBRES POR CONSEGUIR LA FELICIDAD
Podemos describir sencillamente lo que es la felicidad y en qué consiste. Se trata de un estado anímico (del alma), que se complace en la posesión y el disfrute placentero de uno o varios bienes. Y “bien” es lo que apetecen los seres, en nuestro caso humanos, como todo aquello apetecible, conveniente y perfectivo de la persona humana.
La felicidad se refiere a muchos objetos que se juzgan convenientes y dignos de ser tomados en cuenta para ser poseídos, como son el dinero, el poder en todas sus manifestaciones y formas, el éxito, la fama, poder estudiar y formarse, viajar y cultivarse, conseguir medios para subsistir adecuadamente según la dignidad y talentos personales.
Asimismo, desarrollar y ejercer alguna profesión, dedicarse a la investigación científica, tener un buen puesto de trabajo con remuneración conveniente, tener salud con placeres sexuales lícitos, y vivir en un estado de vida que satisface en el campo familiar y en el desarrollo de las relaciones humanas, etcétera.
Lo opuesto a todo esto es la desgracia, el dolor, la frustración y los fracasos, las carencias, el desamparo, las enfermedades y la misma muerte.
Todo hombre busca siempre la felicidad y lucha por adquirirla, aun en las acciones que destruyen a otros con el fin de obtener bienes pasajeros que se logran a base de crímenes, secuestros, extorsiones y asesinatos con el comercio indebido e ilícito por el daño que se hace, con el uso de las drogas y el alcohol.
De acuerdo con lo que estamos diciendo, podemos decir que la vida humana es un camino constante de búsqueda de la felicidad. Todo el mundo busca ser feliz en la vida. Pero definitivamente, la felicidad no sólo está en obtener bienes materiales y espirituales que son meramente transitorios y fugaces.
La felicidad verdadera traspasa los horizontes meramente terrenos y se sitúa más allá, es decir, se proyecta a la trascendencia, pues de otra manera se clausura en sí misma e impide la auténtica realización de la persona humana, tanto individualmente como en sociedad.

LAS BIENAVENTURANZAS EVANGÉLICAS DEL SERMÓN DE LA MONTAÑA  DEFINEN LA VERDADERA Y PERDURABLE FELICIDAD DE LOS CRISTIANOS Y DE TODO HOMBRE DE BUENA VOLUNTAD
El evangelio de San Mateo de este domingo nos enseña en labios del mismo Jesucristo estas bienaventuranzas que son dimensiones o ámbitos en los cuales se puede lograr, con la gracia divina, el sentido profundo y la adquisición de la verdadera felicidad para el tiempo y para el más allá.
Las bienaventuranzas constituyen la médula del mensaje de Jesús en el monte, son valores permanentes e imperecederos, ordenados a ser felices a quienes los asuman y practiquen libremente y por amor.
Sólo aquellos creyentes que se deciden a vivir con actitudes de desprendimiento, de humildad, con el deseo de paz y justicia, de preocupación e interés por los problemas de los demás, con pureza del alma y del cuerpo, en la tolerancia y la comprensión, en la apertura al diálogo basado en la verdad y el bien auténtico, cumpliendo así la voluntad de Dios, serán felices ahora y para siempre.

LAS BIENAVENTURANZAS COMPROMETEN PARA DAR TESTIMONIO CREÍBLE, VERAZ Y EFICAZ DEL EVANGELIO
Muchos de los problemas antiguos y actuales se derivan del egoísmo y la ambición desenfrenada de muchas personas. Se logra ser “felices” con bienes que no son definitivos en la realización permanente y auténtica de toda persona hecha a imagen y semejanza de Dios, creador y redentor, y llamada a ser feliz en el tiempo y en la eternidad.
“El camino de las bienaventuranzas, el camino de la felicidad, el camino del seguimiento de Jesús, es esto, un camino por el que podemos ir avanzando cada día, creciendo continuamente con esfuerzo y con voluntad, pero un camino que vale la pena proponerse recorrer porque lleva a la felicidad, a la alegría plena y verdadera. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”.
¡Con las bienaventuranzas estemos seguros de ir por la dirección atinada y sabia. Es la propuesta del mismo Cristo, quien es el camino, la verdad y la vida. Cristo, el de ayer, hoy y mañana.
¡Sólo así estaremos construyendo la comunidad del amor, del servicio en la verdad y la justicia para todos, haciendo méritos para alcanzar la gloria gozosa del cielo!...
Seremos, de esta manera, personas comprometidas en nuestro mundo, dando testimonio creíble, veraz y eficaz del evangelio de Jesucristo.

*Obispo emérito de Zacatecas




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.58
Venta 22.08
€uro
Compra 23.10
Venta 23.6

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad