Friday 20 de January de 2017

Las corridas de toros

De toros, vinos y algo más

     2 May 2011 03:20:00

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La fiesta de los toros, la fiesta brava, llega a nuestro país de la mano de los conquistadores españoles, ya que se sabe que la primera corrida celebrada en la Ciudad de México tuvo lugar el 26 de junio de 1526.
Esta fiesta, netamente española, crea una afición muy grande entre la población mestiza y desde entonces es adoptada por la misma.
Haciendo un paréntesis retrospectivo, tenemos algunas cosas interesantes dentro de esta fiesta-tradición.
La fiesta no existiría sin el elemento fundamental que es el toro bravo, cuyo probable origen es el primitivo “urus”.
El siguiente elemento es el torero, que pareciera ser que tuviera su origen  en los antiguos cazadores de tales animales.
Y el tercer componente, los espectadores, que se reúnen en una plaza, lugar que algunos consideran tiene su origen en el circo romano.
La fiesta brava, es un evento que despierta pasión, admiración y confrontación. El gusto por tal o cual torero, su tauromaquia, su arte y su valentía o si es un espectáculo salvaje y que atenta contra los derechos de los animales.
Desde hace tiempo circula por internet un correo con imágenes y comentarios acerca del sufrimiento de los toros. Seguramente el auditorio lo conoce.
A mí me ha llegado varias veces e inclusive algunos amigos me han solicitado mi opinión, que les he dado, por supuesto a favor de nuestra fiesta.
El pasado 23 de abril, en un diario de circulación nacional, apareció una nota, acerca del hecho que Francia, acaba de inscribir a las corridas de toros en su lista de patrimonio cultural inmaterial, lo que informó el observatorio nacional de las culturas taurinas.
Con esta decisión, Francia se convierte en el primer país que incluye la tauromaquia en un inventario de ese tipo.
Imagínense, que una comisión reunida por el ministerio de cultura de ese país, aceptó la solicitud enviada por dicho observatorio, que se basó en los requisitos de la UNESCO y su aprobación, dice la nota, “constituye el reconocimiento institucional del valor cultural de la tauromaquia”.
Las corridas se introdujeron en Francia apenas a partir del siglo XIX o sea, tres siglos después que lo hicieron en nuestro México y nosotros, que yo sepa, no hemos hecho nada parecido.
Dice la nota periodística que las corridas “reflejan la sensibilidad específica de cada uno de los pueblos y comunidades que la comparten, que pertenecen a las artes del espectáculo y que constituyen el núcleo de numerosas fiestas locales”
Probablemente algunos sectores de la fiesta en nuestro país hayan intentado algo semejante, pero a la luz de los resultados, estos se antojan pobres.
En México tenemos multitud de barras taurinas, asociaciones de ganaderos, de toreros, picadores y banderilleros y comentaristas taurinos de renombre cuyas opiniones llegan a la población.
En el artículo se dice que: “la organización y desarrollo de la fiesta está basada en el respeto que los ganaderos, toreros y aficionados sienten por el toro durante su lidia y su cría”.
Allá en Francia lo dicen; aquí ¿no podemos decir lo mismo? ¿no hay argumentos para defender nuestra fiesta?
En Francia el código penal castiga todo acto de crueldad contra un animal, domesticado o en cautiverio, pero exceptúa las corridas de toros cuando “una tradición local ininterrumpida puede demostrarlo”
Es hora de actuar para defender nuestra fiesta y tradición.
Y…hasta la próxima
rcarballedat@prodigy.net.mx




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