Saturday 21 de January de 2017

Las máquinas de escribir

Los días del Bi-100

     15 Mar 2011 03:20:00

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Antigua maquina de escribir Remington.
Antigua maquina de escribir Remington.


Antonio A. Cabral es un empresario de origen jerezano. En 1911, él vive en la ciudad de Zacatecas. Sus datos indican que no le va mal en el comercio.
Tiene una casa donde le asisten varias empleadas. Frecuenta asociaciones de empleados particulares y es parte de las redes familiares que presumen reconocimiento social más allá de la tercera generación.
Por ejemplo, uno de sus hermanos, Fernando, está casado con una descendiente de la familia Del Hoyo, y es un empleado bancario que recién retornó de Hermosillo, Sonora.
La papelería fiscal de la casa Hermanos Cabral, impresa en la contigua y vieja tipografía de don Enrique García, es muy informativa.
En las notas de remisión, además de los datos de la empresa, tiene avisos con letra y grabados.
En las notas de 1910 enuncia con letras: “Existencia constante de papelería y artículos de escritorio”.
Otro aviso: “Agentes para el estado, de las excelentes máquinas de escribir Regminton”. Y junto, una imagen del aparato.
Y la mejor, la que nos permite imaginar el estado de progreso de la clase media zacatecana: “Agentes para la República, de las supremas máquinas de lavar 1910”.
Un par de meses después, en una circular impresa y complementada con tipografía de máquina en color rojo, Cabral informó que era el agente de ventas de la máquina “L.C. Smith & Bros”.
El anuncio no es aislado. En los periódicos de estos años hay avisos que ofertan estos aparatos.
Vale entonces interrogar, qué de significativo tienen estos datos en una región que tiene ya disrupciones; qué implica una máquina de escribir en una comunidad que es similar a las del resto del país.
Formulemos un par de asertos.
La máquina de escribir, como el ferrocarril, es uno de los símbolos del progreso y la contemporanización del México con Occidente.
Su uso permite fluir la relación trabajo-tiempo, el que deben cumplir los empleados; pues al agregar las hojas “copiadoras” (carbón), las que facilitan la creación de textos duplicados, las labores se simplifican y aumenta la producción de textos.
Luego, la inserción de máquinas de escribir en las oficinas gubernamentales, que involucró un inicial uso masculino, manifestó una oferta con los códigos de este género, como lo enuncia Cabral en la carta:
“Es la primera en todos los grandes centros de negocios del mundo. Bástame decir que la poderosa fábrica de pólvora Dupont, de Delaware, pidió para uso de sus oficinas en todo el mundo, la enorme cifra de 521 máquinas; lo hizo después del juicio pericial de un jurado de ingenieros mecánicos, quien pronunció su fallo unánime a favor de dicha máquina”...
*Historiador y profesor universitario
 




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