Wednesday 22 de March de 2017

Las tentaciones de Cristo y las de los cristianos

El Día del Señor

     13 Mar 2011 03:20:00

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INTRODUCCIÓN
Estamos comenzando una vez más el Tiempo Litúrgico de la Cuaresma. Con el pasado Miércoles de Ceniza abrimos este tiempo de reflexión para el hombre espiritual. Tiempo de intensificación para mejorar nuestras vidas a la luz de la Pascua de Jesús como centro de toda la actividad eclesial, del cual se difunde la luz que ilumina “a todo hombre que viene a este mundo”.
Esta luz es la de Cristo muerto y resucitado, que brilla inapagable y se hace presente a todas las generaciones que habitaron, habitan al presente y habitarán en el futuro, hasta que se complete el número de los elegidos y Dios sea todo en todas las cosas del cielo y de la tierra.
Para aquilatar y asimilar este tiempo, hago una pequeña síntesis histórica de su origen y desarrollo en la historia de salvación.
En efecto, desde el siglo 2 los cristianos se preparaban para la Pascua con dos días de ayuno
En el siglo 3 se alargó este ayuno a toda la Semana Santa. Más tarde, el Concilio de Nicea (325) habla de un ayuno de 40 días, como el de Jesús en el desierto antes de comenzar su misión salvadora.
Se recuerdan los 40 años que el pueblo elegido por Dios peregrinó por el desierto hacia la tierra de promisión y después de la esclavitud de Egipto. Se recuerdan también los 40 días que Moisés estuvo en el Sinaí y del profeta Elías caminado hasta el monte Horeb.
Con el paso del tiempo, se desligó el triduo sacro de este tiempo y se compensó con los días que anteceden al primer domingo de la Cuaresma a partir del Miércoles de Ceniza, y ya quedó fijado este tiempo como lo tenemos actualmente en el calendario litúrgico de nuestra Iglesia Católica.

LA CUARESMA EN SU PRIMER DOMINGO CONMEMORA LAS TENTACIONES DE JESÚS EN EL DESIERTO
Las tentaciones de Jesús por el demonio se narran en los tres evangelios sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas. Los ciclos A de nuestro calendario litúrgico narran en el primer domingo de la Cuaresma las tentaciones de Cristo, según San Mateo.
Las tentaciones del demonio son experiencia de los hombres sujetos a la caducidad, a la debilidad y a las caídas en el pecado. Las tentaciones ponen a prueba las posibilidades humanas; es como echar una sonda hasta el fondo y ver hasta dónde se puede llegar sin poner en peligro el sentido de la existencia.
En las tentaciones los hombres sufren, sobre todo los que quieren ser sólidos y firmes en sus convicciones de rectitud moral y espiritual.
Ya en el campo de la religión, es ser probado en la fidelidad hacia Dios en el cumplimiento de su voluntad; fidelidad consigo mismo y hacia los demás. Ser fieles al testimonio cristiano instaurado en el bautismo y reafirmado por la confirmación.
Los mártires de la historia de la Iglesia, en medio de las debilidades, angustias y temores de muerte, son un ejemplo clarísimo de la fidelidad a Cristo hasta la muerte. Cristo, como Hijo de Dios al encarnarse, ha querido hacerse en todo igual a los hombres, menos en el pecado.
Esta es la razón por la cual Él ha querido experimentar las tentaciones del maligno, para enseñarnos con su ejemplo y con su gracia a ser verdaderamente fieles en medio de las tribulaciones de la tentación, que siempre acecha la vida de los cristianos y de cualquier hombre.

LAS TENTACIONES DE CRISTO EN EL DESIERTO
San Mateo nos comunica las tres tentaciones que Cristo sufrió por nosotros y para salvarnos mostrándonos el camino del amor y de la fidelidad hasta la muerte y muerte de cruz.
La primera se refiere a querer resolver el hambre humana de Jesús de una manera fácil, empleando para librarse de ella el poder de su divinidad al proponerle el demonio que convierta las piedras en panes, cuando con el largo ayuno de 40 días, Jesús tuvo hambre.
Cristo permanece fiel a la voluntad de su Padre y de ninguna manera elude su condición de hombre mortal, revelándonos según las Escrituras que “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
La segunda tentación tiene que ver con la misión y los medios de Cristo para llevar a cabo la redención de los hombres pecadores.
El demonio lleva a Cristo a los más alto del templo y lo tienta con la misma enseñanza de la Escritura: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles a que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos para que no tropiece tu pie en piedra alguna”.
Jesús replicó entonces al demonio con la misma Escritura: “También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios”.
La tercera tentación es de poder fácil y ambicioso que el tentador propone a Jesús, llevándolo a un monte alto desde donde se veían los reinos de poder del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me adoras”. Pero Jesús le contestó: “Retírate  Satanás, porque está escrito: adorarás al Señor tu Dios y a él sólo servirás”.

LOS CRISTIANOS TENTADOS A LO LARGO DE SUS VIDAS SON LLAMADOS A SER FIELES A CRISTO Y A SU PADRE
A lo largo de la historia humana siempre encontramos y constatamos las tentaciones que acechan a cualquiera.
» El afán del dinero para cubrir todos los caprichos egoístas y pecaminosos apartándose de Dios y del camino que verdaderamente lleva a la felicidad auténtica.
» La búsqueda afanosa e insaciable del placer en todas sus formas, hasta abusar de él, dando rienda suelta a todo tipo de pasiones desordenadas y sin ningún freno.
» Las adicciones tan terribles de las drogas y el alcoholismo, que conducen a crímenes, extorsiones y secuestros que muchas veces tienen como fin la muerte en todas sus formas.
» Las ambiciones insaciables que con el dinero y el poder encadenan miserablemente a los hombres de cualquier condición social.
He aquí un breve recuento, sin querer agotarlo, de las tentaciones tan puestas al día y en la lucha que todos debemos librar para que recurriendo con fe y con la gracia puestas en Cristo, imitándolo y siguiendo el sendero de su evangelio, podamos ser vencedores del pecado, la sensualidad y el mundo de la corrupción y de la desgracia.

CONCLUSIÓN
¡Señor Jesús, que tu ejemplo, intercesión y fidelidad a la voluntad de tu Padre nos conduzcan también a nosotros durante la Cuaresma que comienza para que purificados y renovados, superemos con éxito toda tentación que tengamos, dando así gloria a tu nombre y logrando nuestra salvación temporal y eterna!...
*Obispo Emérito de Zacatecas




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