Monday 16 de January de 2017

¡Llegó la hora! A votar este domingo 1 de julio

     27 Jun 2012 04:00:00

A- A A+

Compartir:

El proceso de renovación de las autoridades en nuestro país, se integra por un conjunto de actividades de las autoridades, los partidos políticos y la ciudadanía. En los últimos doce meses, por lo menos, en México el tema de quién será el nuevo Presidente o Presidenta ha estado en nuestras conversaciones, debates y reflexiones.  Llego la hora de salir a votar, expresar nuestra voluntad y decidir quién deberá conducir el país los próximos seis años. Votaremos también para elegir la integración del Congreso de la Unión. Faltan escasos tres días para enfrentarnos con la boleta electoral y cruzar nuestra elección. Llegar a este momento no ha sido fácil. En México se celebraron elecciones decimonónicas, las municipales ocurridas en noviembre de 1812, por ejemplo, y han sido motivo de diversos estudios que analizan la historia de los procesos electorales en Latinoamérica (Nettie Lee Benson y Antonio Annino). Si bien existe una leyenda negra respecto de estos ejercicios electorales, la historia ha rescatado que no fueron procesos ilegales, que se sustentaron en aspiraciones políticas del pueblo y que analizarlas a la luz de los sistemas electorales actuales resulta un ejercicio anacrónico.  El “Sufragio efectivo. No reelección”, postulados de la Revolución de 1910, nos indica el deseo del pueblo de México de acabar con un esquema electoral no competitivo y de participación popular restringida; pues si bien se celebrarán elecciones regulares, éstas tenían como base una ciudadanía restringida (sólo se consideraban ciudadanos aquéllos varones con cierta riqueza o posición social), estaban controladas por un sistema de votación indirecto que recogía apenas a una centésima parte de los ciudadanos (sólo el voto de los varones). La ley Electoral de 18 de diciembre de 1901 duplicó el número de electores, rediseñó la geografía distrital para dar juego a otras fuerzas políticas, pero en ella prevaleció el sistema indirecto y el control de los poderes locales sobre la elección.
Si comparamos aquella forma de participación con la actual, con la que viviremos el próximo domingo, muchas son las diferencias. Me parece relevante destacar algunas: el voto es universal, los ciudadanos y ciudadanas tenemos un mismo valor político: un voto; la elección está en manos de un órgano constitucionalmente autónomo: el IFE; existen reglas de equidad que hacen la competencia más justa (si bien aún existen muchas circunstancias que atender, como la inhibición y compra del voto, la educación cívica, la ética en la política, la limitación efectiva del dinero en las campañas, la no intervención de poderes fácticos en la elección, entre otras); las casillas estarán integradas por la ciudadanía y está prevista la revisión jurisdiccional de las controversias.
En México, la alternancia en el poder se convirtió en una realidad en la elección del 2000, hace doce años, tuvieron que pasar 90 años desde la Revolución para llegar lograr esta transición democrática; y a partir de esa elección la percepción de las y los mexicanos es de mayor credibilidad en los procesos electorales como forma de legitimar el ejercicio del poder público.
Por otra parte, la integración del Congreso de la Unión, tal y como lo definiremos el próximo domingo, ha tenido su propia historia. En 1962 apareció el sistema mixto en la elección de diputados y se reconocieron los diputados de partido, la reforma de 1973 disminuyó a 1.5% el umbral para obtener diputados de partido, lo que permitió mayor representación; en 1977 se adoptó el sistema de representación proporcional para dar cabida a los diputados de las minorías opositoras (tras la elección presidencial en que José López Portillo no tuvo contrincantes). Y en la elección de 1988 en la que por primera vez se eligieron 300 diputados de mayoría relativa y 200 de representación proporcional. Tras esta elección, también se abrió el Senado a las primeras minorías.
La reforma de 1996 permitió, además de la autonomía de los órganos electorales, la protección de los derechos políticos de los ciudadanos y ciudadanas, el control de constitucionalidad de los actos electorales, la incorporación del Tribunal Electoral al Poder Judicial, la fiscalización de los gastos de campaña, los talones de folio de las boletas, la exhibición del listado nominal y la elección del Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
En fin, de manera muy breve y bajo el riesgo de dejar en el tintero otros momentos históricos de alto calado, es indispensable reflexionar lo que hasta hoy hemos alcanzado en la democracia mexicana, darle su justo valor, reflexionar sobre nuestra historia como país en un proceso de construcción democrática. No debemos olvidar las luchas sociales que han dado paso a esta construcción.  Es verdad que falta mucho por construir, que una verdadera democracia no puede lograrse sin inclusión y pluralidad, sin oportunidad y respeto a los derechos humanos, sin justicia e igualdad.   Hagamos, por hoy nuestra tarea. Salgamos a votar este domingo, es el momento de la ciudadanía.  

*Doctora en Derecho y consejera
presidenta del IEEZ
soto@itesm.es




Lo más leído
Inauguran cancha de Capital Soccer en Guadalupe
Sevilla remonta, trunca racha del Madrid y se pone a uno
Mineros, listo para recibir a Puebla en la Liga MX
La Juve cae ante Fiorentina y queda presionada en la cima
En un clásico de suspenso, Packers eliminan a Cowboys
Mineros caen ante Leones Negros en Segunda División
Acusan anomalías en entrega de 29 concesiones
Los Steelers buscarán revancha ante Pats en final de Americana
Ante el 'gasolinazo', conoce las alternativas energéticas
Ajuste salarial sólo ahorraría 182 mdp; recorte para alta burocracia
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.50
Venta 22
€uro
Compra 22.86
Venta 23.36

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad