Tuesday 17 de January de 2017

Los beneficios de la disidencia

     2 Nov 2012 03:30:00

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En varias ocasiones he insistido en que no debe ser la presión, ni la violencia las únicas alternativas para ser escuchado o para que se atiendan las demandas legítimas o no, de un grupo.
También he referido que mientras las instancias sucumban a las presiones, chantajes y vandalismos de los disidentes, no se erradicara la práctica de afectar a terceros y evidenciar las debilidades o desaciertos del oponente para obtener un beneficio.
Incluso, entre miembros de un grupo afín siempre hay desacuerdos, imposible  alinearse  al 100 por ciento, no es rentable, se trata de ser tomado en cuenta, de que te vean, si no gritas o descalificas, entonces solo eres del montón y jamás te consideran para nada, así comentaba una persona a la que le pregunte porque siempre estaba en contra de todo y de todos.
Tristemente, tuvo razón, precisamente por su postura y no por su capacidad, ni perfil, la tomaron en cuenta, demostrando con ello que la lealtad, la congruencia, la experiencia y los valores no importan en absoluto.
Ahora es importante, destacar que es válido disentir, manifestar tu desacuerdo ante una injusticia o una situación que no está apegada a la razón, es precisamente ser congruente.
Pero si se hace para obtener un beneficio entonces la postura es tan ilegitima como la causa misma, como igual de deleznable será pretender sacar una ventaja por hacer lo correcto, como muchos políticos practican, descalcificando aquellos que avalaron una decisión en detrimento de la sociedad, pero quieren beneficios por haberse opuesto a ello.
Los peor del caso es que con la reacción del contrario, nos damos cuenta de que al parecer los disidentes tienen razón, a final de cuentas siempre consiguen lo que de origen se habían planteado y no importa si en la lucha se agredió, se daño o incluso se cometió algún delito.
La mayoría de las veces no se actúa en consecuencia y si se procede legalmente contra el grupo, otro a su vez hará presión para que los dejen en libertad sin mayor castigo, total solo basta un juez que reclasifique sus faltas como delito menor y resuelto el problema.
Termina la autoridad haciendo más por los rijosos que por los que resultaron afectados con la lucha, resultando en un esquema contrario  a todo sistema de orden, donde el fin que se persigue es  el bienestar común y donde se supone nunca deben anteponerse intereses particulares a los colectivos.
O en el peor de los casos, los llevan a su casa, les dan un programa y los convierten en sus empleados, se trata de estar bien con todos y de tener la aceptación de las masas, no importa si el resultado es mediocre y deprimente.
Ante los resultados que trae intercambiar  presión e insultos por beneficios, pareciera que lejos estamos de erradicar estos mecanismos, por el contrario la estrategia se antoja inquebrantable, disentir trae beneficios, estar de acuerdo, no.

*Docente investigadora de la UAZ
angelicavelez@live.com




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