Tuesday 17 de January de 2017

Los cristianos llamados a ser testigos de alegría y esperanza

El Día del Señor

     11 Dec 2011 03:40:00

A- A A+

Compartir:
  • Jesucristo invita por medio de su palabra a la conversión. (Cortesía) Jesucristo invita por medio de su palabra a la conversión. (Cortesía)
  • Jesucristo invita por medio de su palabra a la conversión. (Cortesía) Jesucristo invita por medio de su palabra a la conversión. (Cortesía)
Imagen de


INTRODUCCIÓN
Celebramos este día, el Tercer domingo del Adviento, en el ordenamiento de los tres ciclos de nuestras celebraciones eucarísticas dominicales. Estamos comenzando el Ciclo B.
Los textos bíblicos litúrgicos, nos hablan de la alegría que sostiene y alienta nuestra esperanza con la llegada, ya inminente en la vivencia de nuestra fe, de Cristo nacido en Belén.
La espera nos llena de profunda alegría, si es que sabemos descubrirla  y poseerla, a través, precisamente, del santo tiempo del Adviento, que a medida que pasan los días, se acrecienta, traspasando los sufrimientos, tristezas y amarguras que inevitablemente se presentan siempre a lo largo de nuestro existir sobre esta tierra, que es teatro donde los hombres nos desarrollamos e intentamos, tener felicidad y consuelos.
Este domingo se llama laetare, es decir “alegría”, que brota del único que puede dárnosla: Cristo Jesús, fuente de vida gozosa y perdurable, más allá de las tristezas, llantos y soledades, que aquejan a muchos en la historia de la salvación, que Cristo asume para decirnos que más allá del  dolor y la muerte, existe en nosotros y en el mundo que Él hizo y redimió, la verdadera y auténtica alegría que vence al pecado y establece la paz, la fraternidad y la concordia que definitivamente pueden dar el sentido de un gozo que con fe se asimila y que nos hace vivir con ilusión, sin ser ilusos, sabiendo que Cristo es luz, vida perdurable y amor consolador e indefectible.

LOS CRISTIANOS LLAMADOS POR DIOS EN SU HIJO JESUCRISTO A SER TESTIGOS DE ALEGRÍA Y ESPERANZA
La figura de Juan Bautista vuelve a aparecer.
Él, al ser interrogado acerca del porqué predicaba un bautismo de conversión y purificación a orillas del río Jordán, dando testimonio de vida austera,  sumamente sencilla y humilde: Respondió que él no era el Mesías anunciado, ni ninguno de los profetas, se declara siervo del que viene detrás de él y a quien no es digno ni siquiera de desatarle las corras de sus sandalias.
Su identidad es ser únicamente, luz y voz que anuncian  al Salvador y Cordero de Dios, que llegó para redimir a los hombres y llenarlos de su gracia y de su amor.
El color morado o rosa de este domingo, quieren ser signos de la alegría participada de Cristo, llamados a ser testigos y heraldos de su evangelio, que no en balde equivale a la “buena nueva” del Reino de Dios.
Ya desde el domingo pasado, se anunciaba que con la venida de Jesucristo a este mundo, se establecía “un nuevo cielo y una nueva tierra, en donde habite la justicia”.
Los hombres con nuestras solas fuerzas no podemos superar o sobrepasar, nuestras limitaciones y pruebas duras y amargas, sin la ayuda del Mesías, sin su misericordia y sin su perdón.
Los pecados de la humanidad se han multiplicado siempre en las diversas etapas de la vida de los hombres, en todas las naciones, culturas, ordenamientos de la economía, y el deseo de paz fraterna, que se rompe, desgraciadamente, con motivo del orgullo, la soberbia, el afán de poder y bienes materiales.
Todo esto no puede producir seguridad, alegría y buena realización en la existencia humana.
Solamente Cristo redentor y liberador del género humano, es la única causa de superación en orden a conquistar el Reino divino en el cual abunda el gozo, la limpieza y humildad de los corazones arrepentidos y que se hacen testigos de nuevas e insospechables realidades de justicia y  alegrías unidas al verdadero amor sacrificial que Cristo enseña para destruir toda violencia y egoísmo.
Solo el amor desinteresado y oblativo podrá sanar a los hombres de sus pecados y desgracias.
Con Cristo y todos los santos que han creído en El, es posible vivir en profunda y constante alegría.
Con Cristo, desde la gracia del bautismo que nos identifica y nos hace ser seguidores suyos, somos hechos a su imagen y semejanza. Nuestra confirmación, por obra del Espíritu Santo, nos hace ser testigos y heraldos para proclamar que Dios nos eleva y nos transforma en nuevas criaturas, para vivir, desarrollar y comunicar, el bien, la verdad y la justicia de la vida en comunión irrompible y perenne.
 
CONCLUSIÓN EXHORTATIVA
¡Que este domingo promotor e inspirador de la sana alegría que no muere porque brota del corazón de nuestro amable Salvador, nos haga entender y testimoniar que sin El y su evangelio, caeremos en la desilusión, el egoísmo y el derrotismo.
Hoy, más que nunca, nuestra vocación cristiana es brillar como antorchas luminosas sirviendo y dando la vida para hacer de este mundo más hermoso!.
*Obispo Emérito de Zacatecas




Lo más leído
Secuestran a dos hombres en Guadalupe
Se registra accidente múltiple en el boulevard
Aseguran un vehículo robado
Encuentran a un hombre sin vida en Zóquite
Se pasa el alto y choca
El viernes será la Feria del Empleo en Calera
Piden a SRE vigilar proceso de mexicano detenido en Letonia
Se pone agresivo con Tránsito
Por Trump, anuncian cerco a Embajada de EU y bloqueo a puentes internacionales
Peña Nieto anuncia medidas en favor de economía y Pymes
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.50
Venta 22
€uro
Compra 23.02
Venta 23.52

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad