Tuesday 24 de January de 2017

Los generales y Punto Final

     23 Jan 2013 03:30:00

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En mayo de 2012, tres generales y un teniente coronel fueron arraigados por la PGR (Procuraduría General de la República) por supuestos vínculos con el narcotráfico a partir de declaraciones de testigos protegidos.
Sobresale el caso de Tomás Ángeles Dauahare, nieto de Felipe Ángeles y de impecable carrera militar de 44 años que lo llevó a retirarse como subsecretario de la secretaría de Defensa.
Todo cambió cuando la PGR le compró una inverosímil historia a un testigo protegido que vinculaba a los militares con el narcotráfico.
Hace una semana un juez dictó auto de formal prisión, pero el 15 de enero, la PGR admitió que ninguna de las acusaciones fue o pudo ser corroborada por la dependencia.
Jesús Murillo, procurador general fue más allá y dijo que: “la Procuraduría no tiene como misión únicamente meter culpables a la cárcel, también tiene que sacar inocentes”.
Adicionalmente, el presidente Enrique Peña ordenó revisar a fondo la figura de los testigos protegidos y su operación.
De liberarse a los militares por las inconsistencias y vicios, se comprobaría una vez más el fracaso del “testigo protegido” en México.
Rubén Zuno, Miguel de la Madrid, Raúl Salinas, Greg Sánchez, los alcaldes del “michoacanazo”, la revista Proceso y muchos más han sido inculpados por testigos protegidos y, al paso del tiempo, las acusaciones se han caído por inconsistencias o por la imposibilidad de comprobar los dichos de los testigos protegidos, que siempre han resultado ser historias inventadas, fuera de contexto o confusiones.
En un principio, los testigos eran ciudadanos honorables de alta credibilidad que daban testimonios sobre algún hecho, sí al testigo se le comprobaba algún hecho deshonroso era inhabilitado como tal.
Luego Italia creó la figura de testigos protegidos, para evitar que estos ciudadanos de buena reputación sufrieran venganzas por parte de la mafia y así el modelo se extendió por el mundo.
Pero en México la fórmula es completamente opuesta, los testigos protegidos son delincuentes confesos y de altos vuelos que se inscriben en el programa para tener beneficios, pagos y prebendas mientras están en prisión. El maestro Juan Velásquez los llama “testigos beneficiados”.
Los testigos protegidos pudieran servir como apoyo pero no como única prueba para acusar, y lo peor, un delincuente confeso no puede gozar de la tácita fe pública que la PGR les ha concedido como es en el caso de los militares. Acusar no es probar.

Punto Final
Felicidades a Raúl Muñoz, Pedro Inguanzo y Alberto Campos por el éxito en la 71 Asamblea Nacional de la Asociación de Hoteles y Moteles.

*torrescorpus@hotmail.com




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