Saturday 21 de January de 2017

Los indocumentados también lloran

Su condición les dificulta su vida amorosa

     18 Jan 2011 22:44:41

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  • En Estados Unidos hay una realidad difícil de sobrellevar en las relaciones de pareja. En Estados Unidos hay una realidad difícil de sobrellevar en las relaciones de pareja.
  • Aunque parezca difícil de creer, el estatus migratorio afecta las relaciones de pareja, especialmente si uno de ellos está ndocumentado. Aunque parezca difícil de creer, el estatus migratorio afecta las relaciones de pareja, especialmente si uno de ellos está ndocumentado.
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LOS ÁNGELES, CALIFORNIA.- Laura Enríquez quería que su novio conociera Alaska, de modo que cuando visitó los glaciares, tomó fotos de una foto del novio con un fondo de nieve blanca.
Ocurre que el novio llegó a Estados Unidos con sus padres cuando era niño y no tiene papeles, por lo que no puede correr el riesgo de hacer un viaje como ese.
En los dos últimos años la pareja afrontó varias situaciones en las que tuvo que tomar medidas especiales por la condición de indocumentado del novio.
Por ejemplo, ella conduce y con frecuencia paga porque, por más que tenga un título universitario, al novio le cuesta conseguir trabajo al no tener papeles.
 

Se pierden los viajes
La condición de indocumentado afecta no solo las posibilidades laborales y de labrarse un futuro, sino también las relaciones entre la gente, incluidas las románticas.
En las universidades, los indocumentados enfrentan numerosas barreras sociales, toda vez que les piden una identificación con foto, como una licencia de conducir.
Ellos no pueden participar en salidas que impliquen viajes por carreteras, por temor a ser detenidos por la policía, ni ir a bares ni volar en avión. Ello dificulta las relaciones amistosas y también las posibilidades románticas.
Nancy Guarneros, estudiante de posgrado de 23 años, recuerda lo emocionada que estaba cuando su novio le anunció una salida especial; hasta el joven le dijo que irían a cierto club nocturno. Ella entró en estado de pánico.
“¿Cómo se te ocurre llevarme a un sitio donde me pedirán una identificación?”, pensó la muchacha, según relató en un reciente encuentro de estudiantes en Los Ángeles para hablar de los problemas que enfrentan los indocumentados en las relaciones amorosas.

Herencia de los años 90
No está claro cuántas parejas jóvenes encaran situaciones similares. Los investigadores dicen que es difícil determinarlo, pero creen que la cifra seguramente aumentó ahora que los hijos de los indocumentados llegados en la década de los 90 andan por los 20 años.
Esa década fue la que recibió más indocumentados, unos 4.5 millones, según un estudio del Centro Hispano Pew.
Los que llegaron siendo niños son hoy adolescentes o veinteañeros y les resulta más difícil regularizar su situación casándose, luego de que se han endurecido las leyes de inmigración.
Los investigadores creen que en las universidades es donde más casos hay en los que un indocumentado tiene una relación romántica con una persona con papales, ya sea ciudadana o residente legal, pues allí se fomenta un ambiente de diversidad y abundan los indocumentados asimilados a la cultura estadounidense.
Hay muchos jóvenes veinteañeros que llegaron al país de niños, hablan perfecto inglés y están totalmente insertados.
Muchos crecen sin siquiera saber que son indocumentados. Se enteran al cumplir los 16 años, cuando quieren sacar una licencia de conducir y descubren que no pueden hacerlo por no tener papeles.
“Viven como estadounidenses. Ven Barney y los Power Rangers. Van a las fiestas de graduación de la secundaria. Hacen todo lo que hacen los chicos estadounidenses”, expresó Roberto Gonzales, profesor de sociología de la Universidad de Washington.
“Cuando llegan a los 16, 17, 18 años, chocan con la realidad y descubren que no pueden manejarse como gente común”, dijo Gonzales.

Situación incómoda
A menudo, los indocumentados no son bien vistos por las familias de sus novios o novias, que piensan que lo único que buscan es regularizar su situación.
“Es una situación muy incómoda”, manifestó Erick Huerta, estudiante universitario de 26 años de Los Ángeles.
“En mi última relación, mi ex me contó que la madre le dijo ‘Mija, ten cuidado porque esa gente lo único que quiere es sacar los papeles’”, relató Huerta en la reunión de estudiantes.
Quienes salen con indocumentados tienen que sobrellevar la carga que representa saber que en cualquier momento sus parejas pueden ser deportadas. Y terminan buscando excusas para evitar que la pareja se encuentre con amigos en un bar o programe un viaje.
Ambos están consumidos por la culpa: los ciudadanos, porque se sienten privilegiados, los indocumentados por la carga que llevan.
La carga aumenta cuando terminan la universidad y deben enfrentar el mundo real.

Casarse ya no es opción
El casamiento con un ciudadano o ciudadana era visto como una solución al problema de los papeles. Pero en la actualidad muchos indocumentados deben regresar a sus países de origen y permanecer allí diez años antes de recibir permiso para regresar, a menos de que consigan alguna exención.
Enríquez dice que su novio le hizo una promesa: no se casarán hasta que consiga la residencia, así ella puede estar segura de que lo hace por amor.
Eso le sienta bien a Enríquez, quien no tiene ninguna prisa por ir al altar. Pero le gustaría poder viajar con su novio, igual que las demás parejas.
Por ahora, deberá contentarse con mostrarle al novio las fotos de sus viajes, incluida la que tomó con la foto del muchacho en los glaciares de Alaska.
Algún día, espera, él podrá ir allí también.
 




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