Monday 23 de January de 2017

Los inicios del freno en el caballo

Los griegos se atribuyen el invento

     23 Oct 2012 03:40:00

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El freno permite realizar de manera correcta varias suertes charras. (Cortesía)
El freno permite realizar de manera correcta varias suertes charras. (Cortesía)

Al principio los arreos se limitaban a un bocado solamente, es decir una simple correa atada a la mandíbula inferior.
Mucho más tarde apareció la silla, luego los estribos, los espuelas y las herraduras.
Los griegos le atribuyeron el invento del freno a Poseidón que lo necesitó para domar a Arión, el primer caballo por él creado.
Este antecedente mitológico no hace más que probar la antigüedad del freno. Dejando el mito a un lado, de la simple correa atada a la quijada, se paso al primer freno como tal que constaba de una barra transversal o embocadura, que se aseguraba a la boca del animal por medio de una cabezada, lo que se conocía como Bridón, que fuera usado por los griegos y los egipcios, estos últimos haciendo una barra articulada para facilitar la maniobrabilidad del caballo.
Posteriormente en el medioevo, con el uso de las armaduras de guerra, aumentó el peso que debían desplazar los caballos por lo que se comenzaron a ocupar las grande razas como los Ardeneses, Burloneses, Lombardos, Percherones, etc. Únicos ejemplares capaces de andar sobrecargados con todos los aditamentos de guerra que le cubrían al jinete y al caballo.
Para manejar las cabalgaduras en estas condiciones se necesitaba un freno que trasmitiese con mayor violencia la voluntad del jinete, ya que el bridón, por sus características, requería que el jinete diera las órdenes a través de la rienda con toda su fuerza, lo que hacía casi imposible el control del animal en la adversidad de la batalla.
Por lo que el bridón se convirtió en freno con barbada y patas de casi 45 centímetros de largo, cuyo efecto de palanca permitía maximizar la poca fuerza del jinete a la hora de dirigir el caballo con la rienda, mejorando los resultados al trabajar con tan grandes animales.
Luego ocurre a la inversa en el centro de Europa: el empleo de las armas de fuego obliga a aligerar la cabalgadura y al jinete de todo el acero que estaba resultando inútil, a tiempo que se le exige al caballo movimientos más rápidos y mayor velocidad en su desplazamiento.
Estas evoluciones se dieron en Europa oriental y occidental anacrónicamente para perfeccionar el freno.




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