Monday 23 de January de 2017

Lugares del arte: el museo y los espacios independientes

Periferia: Arte contemporáneo

     5 Oct 2012 04:00:00

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Big de Louise Lawler (2002-2003).
Big de Louise Lawler (2002-2003).

El museo es el espacio que alberga y muestra aquello que merece ser conservado y visto. Legitima y celebra la identidad de una comunidad y sus valores, al tiempo que contribuye a la construcción de conocimiento.
Pero el museo es también una manifestación de poder, una imposición: lo que debemos recordar y apreciar presentado como una tradición intocable. Es una puesta en escena, un montaje (que pretende ser) espectacular para validar, no a la colección que contiene, sino a la institución detrás de su creación: el gobierno en turno, el patrocinador corporativo.
Ese museo es un espacio vacío, sin referentes que lo vinculen con la comunidad que le rodea, sin una definición clara de cuál es su papel. En un afán de presentarse como institución incluyente se plantea “abarcar la diversidad” para dar cabida a exhibiciones que poco o nada tienen que ver con su vocación; o se considera a sí mismo como un espacio inamovible donde el mundo (toda colección es una representación del mundo) comienza y termina en la puerta de entrada.
Frente a la parálisis de ese museo, presencia cotidiana en el paisaje del país y hogar de burocracias anquilosadas que determinan el alcance de las políticas culturales, en los últimos años hemos visto la aparición cada vez más frecuente de espacios independientes para la exhibición de arte.
No es un fenómeno nuevo. Basta recordar las exposiciones de los impresionistas, que iniciaron hacia 1874, con la intención de mostrar a los artistas que fueron excluidos del salón oficial.
En nuestros días, los espacios independientes dan a los artistas y curadores la posibilidad de presentar obra que desafía las convenciones: el concepto de arte se redefine constantemente, y se revisa la idea de exposición como dispositivo de presentación, mientras se abordan problemáticas cotidianas que no son reconocidas por las instancias oficiales.
Pero las organizaciones independientes no representan por sí mismas una alternativa inmaculada frente a las instituciones o el mercado. Aunque no son un ejercicio de poder, tienen una postura política (si no lo son por sí mismas), y aunque su actividad no es preponderantemente comercial, necesitan recursos para sobrevivir.
Estas condiciones obligan a que, paradójicamente, los espacios independientes se institucionalicen a medida que su influencia crece: definiendo claramente sus objetivos y la forma en que su financiamiento y posturas políticas influirán, o no, en sus actividades.
Así, la experimentación ocurre en términos artísticos y también como propuestas de gestión cultural.
No basta con habilitar espacios físicos de exhibición que sólo se propongan ampliar los metros de pared disponibles. La creación de espacios independientes es una forma de crítica institucional. Desde ahí se implementan modelos de gestión que tienen como objetivo primordial generar las condiciones para la libertad y la creatividad, discutir lo propuesto, y generar nuevos públicos y crear nuevas relaciones con la comunidad.

*Coordinador del Muno
@sevendepinole




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