Tuesday 17 de January de 2017

Luz y sombra

     4 Apr 2012 04:00:00

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La muerte de dos destacados mexicanos marcaron el fin de semana anterior. El viernes 30 de marzo el país lamentó el fallecimiento de Jorge Carpizo McGregor, y el domingo 1 de abril el de Miguel de la Madrid Hurtado.
Insigne académico, intelectual, político, funcionario, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, fue Carpizo McGregor un hombre que deja grata y profunda huella en la memoria nacional.
Burócrata de alto vuelo, tecnócrata doctorado en Harvard, ejecutor del neoliberalismo de Margareth Thatcher y de Ronald Reagan, y como máximo cargo público, Presidente, De la Madrid Hurtado pasa a la historia que se escribe hoy como un mandatario oscuro.
De Carpizo McGregor, el actual rector de la UNAM, José Narro Robles, dijo en el homenaje luctuoso que fue “un referente, un líder, un guía y un ejemplo que vamos a echar de menos en los grandes momentos del país”.
Fue un hombre “serio, profesional, dedicado, comprometido, valioso, valiente, estudioso e innovador” y sobresalía por su don de gente”. No obstante, dijo, “era duro con quienes se desviaban del cumplimiento de la norma, con los que mentían o tenían un comportamiento francamente delictivo”.
Mucho más hay que decir del doctor Carpizo y no todo, por supuesto, será elogioso, pero objetivamente deja muchísima más la luz que sombras.
No es el caso de Miguel de la Madrid Hurtado, aquel Presidente de la República que la mañana del jueves 19 de septiembre de 1985 exhibió la más increíble ineptitud, indiferencia e insolidaridad.
Un terremoto oscilatorio y trepidatorio de 8.1 grados Richter devastó a las 7:19 de la mañana extensas zonas de la Ciudad de México y de inmediato se supo que había centenares de muertos bajo las ruinas de casas, edificios de oficinas, hoteles y escuelas.
La amplitud de la destrucción y la cantidad de víctimas indicaron que el gobierno estaba incapacitado para afrontar una tragedia de tan gran magnitud y por eso se saltó de la estupefacción a la indignación cuando el Presidente afirmó ante los medios de comunicación que el Estado era capaz de encarar la contingencia y por lo tanto rechazaba tajantemente la ayuda del exterior.
Cinco horas después debió admitir que México sí necesitaba, y urgentemente, toda la ayuda que el mundo pudiera dar.
Fue De la Madrid quien comenzó el desmantelamiento del Estado al vender a precios de regalo centenares de empresas paraestatales que luego los compradores quebraron y los subsecuentes gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo rescataron mediante fobaproas.
En ese sexenio la inflación llegó a 86.7% en promedio anual, el Producto Interno Bruto decreció y el salario mínimo perdió 41% del poder adquisitivo. El neoliberalismo y la desnacionalización se desbocaron. Fue el comienzo de la crisis.


*Periodista
ricgomm@hotmail.com
 




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