Saturday 21 de January de 2017

Malpensados y Punto Final

     27 Jul 2011 04:00:00

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El mes pasado el diputado Jorge Álvarez Máynez presentó ante la 60 Legislatura local una iniciativa para reformar el Código Familiar y expedir la Ley de Sociedad de Convivencia en Zacatecas.
Contrario al desinterés y/o miedo de la mayoría de los legisladores a abordarla o aprobarla, el asunto ha suscitado polémica entre muchos zacatecanos que dogmáticamente se han lanzado contra la propuesta sin siquiera conocerla en sus términos y alcances.
Sin argumentos serios,se ha intentado reducir la iniciativa a una “ley para legalizar matrimonios homosexuales”, al hecho “amoral” que esto significaría y la “contranatura” que esto supone.
Ya se aclaró que no es para legalizar “matrimonios homosexuales”, es para reconocer legalmente una tipo de relación social que existe desde hace siglos, que en términos estrictos es validar un contrato jurídico-familiar distinto al matrimonio y al concubinato cuyos beneficiarios pueden ser homo o heterosexuales.
Iglesias y personas tienen derecho a expresar su inconformidad o argumentos contra la propuesta, pero el derecho a expresarlos no les da derecho a mantener en discriminación legal, lo que para ellos puede ser falta moral.
La iglesia cualquiera que sea, puede darse el lujo de atender y en la práctica varias se dan el “lujo” de discriminar a quien no llena sus requisitos o no comulga con sus reglas e ideas. Pero el Estado tiene la obligación de atender a toda la población sin distinto alguno.
De los inconformes me llama la atención varias cosas; varios de los que con más fervor se oponen son aquellos que no necesitan ni padecen por el no reconocimiento a las sociedades de convivencia y que una vez aprobada no harán uso de ellas, ¿entonces qué o porqué les duele?
Es notable que al presentarse esta propuesta los inconformes hayan pensado morbosa y automáticamente solo en la unión de parejas homosexuales y su matrimonio cuando cientos de heterosexuales serán beneficiados con la ley, muchos que son pareja y otros cientos que no son parientes ni tienen relaciones sexuales, pero viven juntos.
Y qué decir de tantas y tantas personas que siendo del mismo sexo viven juntos sin ser homosexuales, ni parientes, ni tener más unión que el afecto, amor o la caridad.
Yo no sé que se imaginan los inconformes cuando ven o piensan en dos personas del mismo o distinto sexo que viven juntos. Les recuerdo: se puede compartir un techo con hetero u homosexuales sin ser pareja y sin que haya sexo, no toda cohabitación implica fornicación.
Con la aprobación de la iniciativa no se crearán las uniones “no tradicionales”, no, sólo se les dará certidumbre jurídica y protección patrimonial a miles de zacatecanos que ya viven en una sociedad de convivencia aunque la ley no los reconozca.
Ojalá y no prevalezca el dogma sobre la razón.
Punto Final
Qué paradoja, Amy murió por tanto Wine en su house.

*torrescorpus@gmail.com




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