Sunday 22 de January de 2017

Marcados por la violencia

Callan ante las autoridades

     12 Sep 2011 03:30:00

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  • Algunos secuestradores suelen abandonar a sus víctimas en parajes solitarios. Algunos secuestradores suelen abandonar a sus víctimas en parajes solitarios.
  • Las víctimas recuerdan sus malas experiencias. Las víctimas recuerdan sus malas experiencias.
  • Sufren agresiones físicas. Sufren agresiones físicas.
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FRESNILLO.- Los hechos de violencia dejan una marca en las víctimas y sus familias.
En Fresnillo, como en otros lugares en la República, estas situaciones pasan y, aunque frecuentemente no son reportadas a las autoridades, es difícil que se olviden por parte de las personas que los vivieron.
José es una de las personas que ha vivido esas experiencias. Recordó que el 16 de agosto del 2010 salió a “tomar unas cervezas” con sus amigos.
Fue a la avenida Huicot de la cabecera municipal, donde suelen juntarse varios jóvenes para platicar.
“Ese día habíamos bebido, la verdad sí andábamos algo pasados de copas; eran como las 12 y media de la noche”, mencionó José.
Explicó que uno de sus amigos se fue a orinar en la vía pública, a la altura del negocio Nextel en la Huicot.
A la altura de un establecimiento de tacos, refirió, vieron que se acercaba una camioneta Suburban color azul marino, con placas de Texas.
José dijo que él y sus amigos viajaban en un sedán rojo. Cuando se cruzaron ambos vehículos intercambiaron miradas con los sujetos de la camioneta, quienes iban armados.
Los jóvenes siguieron su camino, pero más tarde se volvieron a topar con estos individuos, quienes les cerraron el paso.
José explicó que a él le apuntaron con un arma, mientras a su amigo, que iba de copiloto, lo golpeaban.
Mientras detenían a los demás muchachos, el joven aseguró que estaban cerca varios policías municipales, pero no hicieron nada.
Además, un pistolero hacía señales para que siguieran circulando los vehículos que pasaban por el lugar.
José dijo que a él le vendaron los ojos y lo golpearon, mientras que a sus amigos se los llevaron y los abandonaron en la carretera que conduce a Durango, afortunadamente con vida.
“Me quitaron 2 mil pesos, me dijeron que era una multa; al parecer se habían equivocado de persona”, refirió.
 

Un testigo
Agustín es un fresnillense que no ha sido víctima de la delincuencia, pero ha presenciado casos que lo han hecho temer más por su seguridad.
Platicó que el 18 de marzo del 2010 estaba comprando una hamburguesa en un establecimiento de la calle Mina, frente a las antiguas instalaciones del Sistema de Agua.
De pronto llegó una camioneta Durango negra sin placas de circulación; en la unidad iban sujetos con armas y chalecos antibalas, quienes se estacionaron sobre la avenida Hombres Ilustres.
A escasos metros, dijo Agustín, estaban dos jóvenes comiendo hamburguesas dentro de un Grand Marquis; escuchaban un corrido de El Cártel Sinaloense.
Los hombres armados bajaron de la camioneta y caminaron hacia el carro de los muchachos, a quienes bajaron a golpes, relató el testigo.
Explicó que los pistoleros se llevaron a los jóvenes en la camioneta mientras otro sicario se llevaba el Grand Marquis.
De toda la gente que vio los hechos, refirió Agustín, nadie trató de impedir el secuestro.
“Todos estábamos nerviosos y sólo nos quedamos viendo. El de las hamburguesas ni siquiera volteó”, mencionó.
Desde entonces, el hombre comentó que tiene cierto temor de salir a la calle, pues el presenciar este hecho lo marcó.
 

La persecución
Celia y otras dos amigas, Julieta y Marisela, también fueron víctimas de la malicia de los grupos delictivos.
Marisela narró a Imagen que una noche fue con sus amigas a un Oxxo a comprar un café.
Ellas se habían estacionado cerca del establecimiento, cuando de pronto una mujer se bajó de una camioneta Hummer color negra sin placas, que acababa de llegar.
Sin razón alguna, relató Marisela, la mujer golpeó a Celia en la cabeza con una cerveza.
La ofendida se bajó del Stratus en que iban sus amigas, tomó una piedra y regresó al auto para empezar a perseguir a la mujer de la camioneta, quien ya se había ido.
Cuando lograron darle alcance, Celia lanzó la piedra y quebró un vidrio de la Hummer, según explicó Marisela.
“No saben con quién se están metiendo, hijas de la chingada”, les dijeron a las tres jóvenes.
A Celia no le preocuparon estas palabras y le respondió a la mujer con groserías.
“Después de eso nos fuimos del lugar festejando, como si en realidad hubiéramos ganado el pleito”, platicó Marisela.
Tres días después, Marisela, Celia y Julieta volvieron a salir, abordo del auto Stratus.
Paseaban por la avenida Huicot cuando, a la altura de lo que antes era el Instituto Edison, tres vehículos les cerraron el paso.
“Se nos puso una camioneta de cada lado y la Hummer enfrente, de ésta se bajó la misma mujer con la que habíamos tenido la rencilla anteriormente”, dijo Marisela.
Explicó que junto a la agresora estaban tres sujetos que portaban chalecos antibalas.
Los hombres trataron de bajar a las jóvenes “a punta de golpes” y les apuntaban con armas de fuego.
“Recuerdo que los hombres nos insultaban diciéndonos palabras muy altisonantes", comentó la víctima.
“A Celia la jaloneaban del cabello, incluso la golpearon a puño cerrado en el rostro en repetidas ocasiones, como podía esquivaba los golpes; intentaba subir la ventana y entre el jaloneo y los golpes logró poner el seguro de la puerta para impedir que la bajaran”, recordó Marisela.
Explicó que en el momento en que uno de los hombres retiró la Hummer de enfrente aprovecharon para escapar a toda velocidad.
“Subimos la calle Huicot, sin embargo, a la altura de la gasolinera que se encuentra al topar la calle nos volvieron a alcanzar”, agregó.
Celía conducía el auto y se metió por el Paseo de El Mineral en sentido contario, con rumbo a Zacatecas; los individuos ya les estaban disparando.
Marisela comentó que ellos trataron de cerrarles el paso, pero su amiga manejó el auto de reversa para poder escapar.
Después, dijo que ella y las muchachas se bajaron del vehículo a la altura del Coyote Ugly para después correr entre las calles de la colonia Lomas de Plateros.
A Julieta, explicó Marisela, la hirieron en una pierna con arma de fuego; los agresores la alcanzaron y les suplicó que no la mataran.
“A pesar de querer regresar por ella, nosotras huimos y nos metimos a una casa que tenía la puerta abierta”, expresó la entrevistada.
Las dos amigas fueron apoyadas por los habitantes del domicilio, quienes les pidieron un taxi después de esperar cierto tiempo para asegurarse de que los agresores ya se hubieran ido. El peligro había terminado.
Marisela platicó que a Julieta no la mataron, pero “la dejaron muy golpeada”. A Celia le robaron su carro y posteriormente se fue a vivir a Estados Unidos.
“Yo me fui a vivir a Guadalajara y sólo he regresado a Fresnillo en contadas ocasiones durante las vacaciones para visitar a mi famila”, refirió la mujer.
Comentó que la situación ha hecho que cada vez que sabe de acontecimientos violentos se ponga nerviosa.
“Aún despierto por las noches con pesadillas. Sé que el suceso que vivimos parece historia de película, pero cada día le doy gracias a Dios por permitirme continuar con vida”, expresó.
De las personas entrevistadas, ninguna reportó los hechos antes las autoridades por temor a represalias.




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