Thursday 19 de January de 2017

Menores delincuentes, motivados por las drogas y ver "qué se siente"

     14 Feb 2012 03:40:00

A- A A+

Compartir:
  • Los jóvenes del centro ocupan un edificio que forma parte del Cereso varonil. Los jóvenes del centro ocupan un edificio que forma parte del Cereso varonil.
Imagen de


¿Eres de la banda Los Pañales? “!Esa mera, esa mera!”, respondió Lorena* con una amplia sonrisa al cuestionarle sobre sus antecedentes delictivos.

La joven de 19 años fue detenida cuando tenía 16 y actualmente cumple condena en el Centro de Internamiento y Atención Integral Juvenil (CIAIJ) por los delitos de robo calificado, homicidio, intento de homicidio, violación y asociación delictuosa.
En el centro también purgan condena su hermana Rosa, apenas un año menor, y los otros tres menores que integraban el grupo, apodado como la banda Los Pañales, debido a la corta edad de sus integrantes, entre 13 y 21 años, la mayoría procedentes de Fresnillo.
Los adolescentes fueron detenidos el 30 de julio de 2009, después de que en menos de 10 días asesinaran a cuatro personas, violaran a una joven e hirieran a un taxista.
La razón por la que Lorena participó en estos hechos fue simplemente “para ver qué se siente”.

Asesinatos improvisados
Las ansias de libertad de Lorena y su resistencia ante las órdenes y las reglas familiares provocaban continuas discusiones con su padre.
“Ahí nadie me podía decir qué hacer, yo ya lo sabía”, explicó la joven fresnillense.
Cuando abandonó su casa por las peleas con la familia comenzó a pasar más tiempo con Jorge, quien entonces tenía 15 años, era el líder del grupo y a quien conocía desde hacía un año.
“Él fue el de la idea”, aseguró, “me dijo que fuéramos por una pistola que había mandado arreglar y fuimos”.
Después, Jorge propuso a la banda a que asaltaran una tienda y Lorena, en particular, dijo que sí, “para ver qué onda, qué se siente”.
Además de ellos, el grupo estaba conformado por Rosa, de 15 años, Rafael de 13, Pedro de 17 y Jaime de 21.
Debido a que fallaron en el robo, decidieron improvisar el asalto a una pareja que vieron en ese momento, “vamos a atorar a ese”, dijo Jorge.
Mientras tanto, Lorena pensaba: “Padre Dios, pues no me queda de otra (...) Así empecé”.
Aunque la jovencita no abundó en los detalles de su primer asesinato, el caso provocó conmoción entre los vecinos de Rivera, comunidad de Fresnillo de la que era originario Jesús Villalobos, la primera persona a la que mataron.
El joven de 17 años estaba con su novia de 16 cuando fue interceptado por la banda el 24 de julio de 2009.
De ahí, el grupo llevó a la pareja al Cerro del Fierro donde Jorge mató de dos balazos a Jesús, para luego arrojarlo a un tiro de mina y violar a su novia, junto con Pedro.
La chica salvó su vida, según declararon los jóvenes luego de ser arrestados, porque lloró y les dijo que estaba embarazada.
Inmediatamente después, el grupo abordó el taxi 133 en la ciudad de Fresnillo y le robaron al conductor, Florentino Flores, 600 pesos, antes de llevarlo a la presa de la comunidad La Luz, donde lo asesinaron y lo arrojaron al agua.
Al día siguiente decidieron huir hacia Jalisco y fueron a la zona de tolerancia para conseguir una camioneta.
Ahí encontraron a dos hombres en una Explorer blanca y le dispararon al conductor, mientras que al acompañante se lo llevaron a Jerez, a la presa Ramón López Velarde, para matarlo y dejarlo en el agua.
El objetivo era llegar a Villa Guerrero con una tía de Jorge, pero como la mujer se negó a ayudarles, decidieron ir a Tlaltenango para robar un taxi y regresar a Fresnillo.
Allí cometieron el último intento de homicidio con un taxista, quien logró salvar su vida.
Aunque al principio los asesinatos se analizaron como casos aislados, las investigaciones de las autoridades dieron como resultado el arresto del grupo.
Todos estos acontecimientos se desarrollaron en la semana del 24 al 31 de julio de 2009.

Su ingreso al tutelar
Tras la detención, las autoridades se dieron a la tarea de investigar que realmente los arrestados eran menores de edad.
Mientras tanto Lorena fue recluida en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Fresnillo, donde permaneció dos meses.
A pesar de las malas relaciones que tenía con su familia, paradójicamente fue su padre quien más luchó para que la trasladaran al centro de menores de Villanueva, donde estuvo poco más de dos años antes de ser nuevamente trasladada, junto con el resto de los internos, a otro lugar.
El cambio de instalaciones se realizó después de que el 20 de septiembre un grupo armado de unos 50 hombres irrumpiera en el centro de menores y sustrajera a dos internos.
Esos jóvenes tenían menos de una semana que habían sido detenidos por delitos del fuero federal.
Una de las ventajas del centro de Villanueva estaba en las instalaciones, menos hostiles que las que ahora ocupan y son parte del Cereso varonil, ya que pertenecían a una escuela secundaria, con aulas, jardines y canchas de basquetbol para pasar los ratos libres.

Drogadicción, el mayor problema
Felipe de Jesús Huerta Vázquez, médico del centro, explicó que el 99% de los internos ingresan con problemas de drogadicción, por el consumo de sustancias como crack, resistol, marihuana, cemento, nicotina y alcohol.
Agregó que casi la totalidad de los jóvenes cometieron los delitos bajo efectos de las drogas.
Jorge, el líder de la Banda Los Pañales, es uno de los que sufrió el síndrome de abstinencia cuando llegó al centro.
“Me drogaba mucho de cocaína, marihuana, piedra y a veces resistol.
“Cuando entré, me sentía desesperado, sudaba y hasta tenía pesadillas con lo que hacía fuera, soñaba que andaba matando gente”, comentó.
La terapia para reducir la dependencia a estas sustancias, además de psicológica, es farmacológica, dijo el médico, por lo que se utilizan desde antidepresivos, tranquilizantes menores y antipsicóticos hasta reguladores de conducta e inductores al sueño.
También se realizan reuniones de Alcohólicos Anónimos y Neuróticos Anónimos como parte de la recuperación.

El tabaco es considerado como una droga, por lo que su consumo está prohibido, incluso en las áreas administrativas, pero esto a veces genera brotes de violencia entre los internos.

“En ocasiones pueden ponerse muy agresivos y hay que saber calmarlos, porque pasan de un consumo diario de una cajetilla o hasta de mayor cantidad a no poder ni siquiera fumarse un cigarro”, explicó Juan José Reyes Cardona, psicólogo del centro.
La agresividad puede convertirse en desesperación, como le pasó a Jorge, quien a los 17 años decidió fugarse del centro.
Aproximadamente a las 5:30 de la tarde de un lunes, el joven y otros dos internos sometieron a uno custodio y sortearon el cerco perimetral del reclusorio.
Sin embargo, cinco días después volvieron a ser capturados cuando se dirigían hacia Jalisco y reintegrados al centro de Villanueva, en el que permanecieron hasta el 29 de septiembre de 2011.
Ese día, todos fueron trasladados a un espacio habilitado para ellos junto al Cereso varonil de Cieneguillas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cambio

Ahora ni Jorge ni Lorena podrán concluir los cinco años de sentencia en la comodidad de las instalaciones de Villanueva.
Las aulas de lo que era una secundaria, los espacios verdes en los que jugaban y los árboles que poblaban el patio, han sido sustituidos por el frío asfalto y las paredes de hormigón que les rodean. El cambio fue tan brusco que la sensación de encierro se intensificó.
Por ello, Maquir Enríquez comentó que durante los primeros días hubo que aumentar el trabajo psicológico con los jóvenes para evitar depresiones y cambios en su actitud.
Lorena explicó que el lugar donde están ahora no está adaptado para ellos, no hay aulas de trabajo y el espacio es reducido.
“Pero ya me hice a la idea, al principio sí era difícil porque nos separábamos más de los muchachos, pero ahí vamos, poco a poco acostumbrándonos”, comentó.

Recuperar a la familia, la prioridad
Ambos jóvenes, después de los dos años y cuatro meses que llevan de condena, tienen claro que al salir cambiarán radicalmente sus vidas.
“Ya no quiero drogarme ni ser loco”, dijo Jorge.
El joven fresnillense explicó que durante las horas muertas en el centro ha tenido tiempo de reflexionar sobre su vida pasada y se ha dado cuenta de que “parece una película de terror, un desmadre feo”.
La principal razón por la que Jorge abandonará la rutina de violencia en la que vivía es ganarse de nuevo la confianza de su familia.
Su hermano también estuvo preso y cuando salió su actitud había empeorado, por lo que sus familiares, explicó, piensan lo mismo de él, sobre todo después de la fuga.
“Pero con hechos se hace todo”, expuso y con su nueva vida les demostrará que ha cambiado, aseguró.
Lorena también seguirá los pasos de Jorge y, en cuanto cumpla la condena, continuará con sus estudios.
“Me encantan los niños y si puedo salir y ser maestra sería bueno porque podría estar cerca de ellos”, dijo.
La joven también anhela recuperar todo este tiempo con sus seres queridos, ya que una de las principales enseñanzas del encierro, aseguró, ha sido la de aprender que su familia fue la única que la apoyó desde el principio y no le guarda rencor por lo que hizo.
“Bien se dice que en hospital y en la cárcel los amigos se conocen”, reflexionó mientras intentaba hacer un recuento de cuántas veces la han visitado sus amistades de fuera.
“Ninguna”, concluyó.

 



*Todos los nombres de los internos fueron cambiados

Se dispara número de menores reclutados por narcotraficantes

La vida tras las rejas, una lección difícil




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.94
Venta 22.44
€uro
Compra 23.31
Venta 23.81

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad