Tuesday 24 de January de 2017

Mi delito… andar en bola

     3 Mar 2013 03:40:00

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Un grupo de jóvenes se reúne a menudo a ingerir bebidas embriagantes y algunos a consumir drogas, en “unas tapias” ubicadas en una colonia de la periferia. Los vecinos del lugar les temen por sus constantes actos vandálicos.

Lo que vieron
Estaban varios muchachos de la colonia que les apodan Los Viejos, eran más de 10, pero sólo conozco a algunos. No tienen trabajo ni estudian, se la pasan tomando y drogándose cerca de una tapia que está frente de la primaria.
A veces duran dos o tres días seguidos tomando y cuando hacen se ponen violentos y buscan pleito. A veces no dejan pasar a nadie porque cierran la calle y se juntan más. Ese día eran como las 10 de la noche, estaba toda la bola. De repente vi que se dejaron ir hacia un carro que iba pasando, que les pitó para que los dejaran pasar.
Me di cuenta de que uno de ellos aventó una piedra rompiendo el parabrisas. No supe cuál de ellos. La verdad no sabía quiénes iban en el carro, sino que en eso Los Viejos empezaron a sacar a los que iban en el carro. No supe quién sacó a quién, ya que todo fue en montón.
Comenzaron a golpearlos entre todos. Yo creo que lo harían de cinco por cada uno de los que iban en el carro. Les daban patadas, les aventaban piedras y botellazos. En eso reconocí a uno de los que estaban golpeando, era un vecino. Lo tenían ahí tirado y estaba todo lleno de sangre.
Me fijé bien que uno de los que estaba golpeándolo era un chavo que le dicen El Greñas, parecía que ya había terminado de golpearlo y que se estaba yendo, pero recogió una piedra grande, de esas que usan como adoquín, y se regresó a donde estaba mi vecino tirado.
Ni le pensó y se la dejó caer directo a la cabeza. Luego agarró otra piedra para volvérsela a dejar caer, pero los que estábamos ahí le gritamos que ya lo dejara, que si no veía que ya lo había matado. Cuando esto sucedía los otros seguían golpeando a los otros señores que iban en el carro.
Clarito se miraba cómo les rompían las botellas en la cabeza y les seguían dando de patadas. La gente que estábamos ahí ya le habíamos marcado a la preventiva pero se tardaban en llegar y no nos metíamos porque éramos muy pocos, casi puras señoras y niños.
En eso se escuchó la policía y todos Los Viejos comenzaron a correr como para la otra colonia. Al que más golpearon fue al que le dejaron caer la piedra. Los otros también estaban muy golpeados y con mucha sangre.
Los conozco a todos porque ahí se juntan. casi todos en la colonia les tenemos miedo porque cuando no golpean a alguien, roban. Todos en el barrio sabemos que los que se meten robar a las casas son ellos.
También molestan a las muchachas del barrio. A una la embarazaron. Uno qué puede hacer, sus familiares no hacen nada porque también les tienen miedo. Como decía un policía: se necesita que hagan algo muy grave para que de verdad los encierren.

Las víctimas
A uno ya le da miedo pasar por ahí, pero es la pasada para las casas. Esos batos ya se la saben y nada más andan buscando pleito porque así le pueden robar a uno lo que lleva encima.
Venía de trabajar junto con mi hermano y otro vecino. Íbamos en un carro viejito de mi hermano. En eso vi que estaba una bola de chavos. Ya sabía que eran unos que les dicen Los Viejos. Eran como 10 o 12 a media calle. Mi hermano les pitó para que nos dejaran pasar. En eso se voltearon y nos empezaron a decir que si nos creíamos muy picudos.
Los chavos rodearon el carro, abrieron las puertas para sacarnos. A mí me bajaron entre dos, eran como de 18 y 20 años, pero se veían unos más chavalillos de los que andaban en la bola. Olían a marihuana y a chemo y traían caguamas.
Cuando me sacaron del carro entre los dos me comenzaron a golpear. Se acercaron otros tres de los que no me acuerdo cómo eran porque lueguito se me fueron a golpes. Me golpeaban con botellas de cervezas llenas, una cadena y un cinturón. Otros sacaron a mi amigo dándole un botellazo en la cabeza sin saber quién fue.
Todo era mucha confusión porque a los tres nos estaban golpeando mucho con todo lo que tenían. Alcancé a ver que a mi hermano uno de los cholos le dejó caer una piedra en la cabeza. Me quise levantar para hacerle el paro pero me tumbaron a patadas. Les quería gritar que lo dejaran pero no podía hablar porque estaba todo sofocado por tanta patada.
Ni cómo defenderse, eran muchos. Ahí en la colonia les tenemos miedo. Antes de irse terminaron de romper el parabrisas del carro de mi hermano con otra piedra que le iban a dejar caer, pero no lo hicieron porque oyeron a las patrullas.
A esas gentes les tenemos miedo. A mí me dejaron con dos costillas rotas y sin lo que me acababan de pagar. Era lo que tenía para darle el chivo a mi vieja para que coman mis morrillos. Cuando nos terminaron de golpear se fueron a la orilla de la colonia. Mi hermano quedó inconsciente y pasó media hora en lo que llegó la ambulancia. Y eso fue porque nos dijeron los de la Cruz Roja que los cholos no los dejaban pasar.

Detenidos
Los agarró la preventiva, en ese rato nos dijeron que fuéramos al Ministerio Público a poner denuncia. Nos dijeron que tenían que pagarnos los daños y lo del hospital de mi hermano que por suerte no se murió, pero si nos lo dejaron mal de su cabeza. Ya no puede trabajar porque no se acuerda cómo hacerle. De repente se comporta como un niño. Ni a sus hijos conoce.
Ya pasó mucho de eso. Pero no hay cómo hacerle para obligarlos a que paguen. Lo único bueno de esto es que dejaron de hacer sus fregaderas en la colonia.
Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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