Sunday 22 de January de 2017

Mi delito… buscar justicia

Historia de vida

     8 Jan 2012 03:40:00

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En una comunidad de Fresnillo, un joven de 15 años fue víctima de agresión sexual.
Su madre, una mujer de 58 años, decidió denunciar al agresor en un intento de buscar justicia sin imaginarse que ahí comenzaría lo que ella llamó “un infierno”.

Quiénes son ellos
“Mi hijo no está muy bien de su cabeza. Cuando yo lo encargué, yo ya estaba grande de años y me dijeron que corría muchos riesgos para cuando él naciera.
“El parto estuvo bien, fue normal, pero mi hijo me nació con retraso mental. Yo lo quiero igual o hasta más que a los otros.
“Nosotros somos gente de campo, somos gente humilde, nos dedicamos a trabajar la tierra.
“No le pude dar escuela a mis hijos, pero los enseñamos a trabajar.
“También a este muchacho lo poníamos a ayudar y sí lo hacía bien”.

Los hechos
“Como le decía, mi hijo ayuda en el campo, yo sé que tiene sus problemas para entender las cosas de la escuela y que en veces piensa como un niño chiquito y por eso es muy fácil de que lo engañen y eso fue lo que estos cabritos con perdón suyo hicieron con mi hijo.
“Yo lo empecé a ver como tristecillo, así de un día para otro. Lo noté desde un día que llegó llorando y dijo que se había caído de sentaderas.
“De ahí empezó a tener muchas pesadillas, casi todos los días despertaba llorando y sudando.
“De un día para otro ya no quería salir a jugar. A él le gustaba irse al potrero con otros chamacos. Ahí se juntaban con otros más grandecillos.
“Ese día ya eran como eso de las 6 de la tarde, ya estaba oscureciendo cuando llegó. Su ropa estaba muy sucia de tierra, pero así llegaba muy seguido.
“Llegó llorando y se veía muy asustado. Yo pensé que se había caído de un caballo y que no me quería decir y lo empecé a regañar. Mi pobrecito muchacho nada más lloraba. Yo qué me iba a imaginar.
“Pasaron los días y yo me daba cuenta de que mi hijo no se veía bien. Estaba muy apagado, no quería salir a jugar y por las noches estaba muy inquieto, no dormía bien.
“Otra de las cosas que noté es que se empezó a hacer del baño en los pantalones y en la noche mojaba la cama. Luego ya no quería comer casi nada.
“Yo le preguntaba qué le pasaba, que por qué no quería salir a jugar cuando iban sus amigos por él.
“Él decía que El Rojillo le pegaba y que El Lola le quería bajar los pantalones”.

El servicio médico
“Se me hizo mucho que no quisiera comer ni nada, lloraba mucho. Mejor lo llevé a Fresnillo al Hospital General para que lo revisaran.
“Le empezaron a hacer muchos análisis. Como lo veían mal de su cabeza, pensaban que se hacía en los pantalones por lo mismo de que estaba mal.
“Pero mi hijo desde chiquillo ya no se hacía popó en los pantalones, yo les dije que un día llegó de jugar diciendo que se pegó y les dije que yo pensaba que se había caído de un caballo.
“Me dijeron que tenían que revisarlo y de ahí me dijeron que tenía huellas de que lo habían violado y que fuera al Ministerio Público. Para esto ya habían pasado como cuatro meses”.

Asustada
“Yo no sabía qué hacer, estaba muy asustada por lo que me dijeron los doctores.
“En mi cabeza me ponía a pensar y pensar quién le había hecho eso a mi hijo. Sospechaba de todos. No me animaba a ir a demandar porque no sabía ni a quién.
“En eso que me acuerdo que mi hijo había dicho un día que El Lola le quería bajar los pantalones. Le hacía preguntas a mi hijo de El Lola y de El Rojillo y mi hijo se tapaba las orejas y me decía que no y que no”.

La decisión
“Cuando vi a mi hijo así, supe que esos le habían hecho algo. Yo no quería que nadie supiera, pero sentía mucho miedo porque yo nunca había andado en estas cosas y mejor les dije a mi marido y a mis otros hijos.
“Los muchachos dijeron que iban a ir a matar a esos y mi marido se enojó mucho.
“Dijo que no podían ser esos, que eran hijos uno de un amigo y el otro hijo de su compadre y que a lo mejor mi hijo estaba diciendo mentiras porque estaba menso de su cabeza.
“Pero mi corazón me decía que sí le habían hecho eso. Mi marido me dijo que yo sola me iba a enfrentar a todo eso y que si resultaba que no fuera cierto, yo me las averiguara sola”.

Denuncié y los detuvieron
“Nos fuimos a la Procuraduría y les dije lo que sospechaba y cómo veía a mi hijo y lo que me habían dicho en el hospital.
“Nos mandaron con otro doctor y con la psicóloga. Le hicieron las pruebas a mi hijo y salió que sí le habían hecho groserías muy feo”.
“Los policías fueron por El Lola y El Rojillo al pueblo. Se los llevaron detenidos. Tienen como 19 años. En la Procuraduría hablaron con mi hijo y le dijeron que él no tenía la culpa y a la licenciada sí le dijo lo que le habían hecho. Fueron los dos y según no fue solo una vez. Por eso los agarraron y los encerraron”.

No terminó
“Pensé que ahí había terminado todo. Me dijeron que yo tenía que llevar a mi hijo al DIF para que lo atendiera un psicólogo. Pero uno es muy pobre y ni cómo ir.
“En el rancho se supo todo y la gente empezó a dejar de hablarnos.
“Mi viejo también estaba muy enojado con nosotros porque la gente le decía que mi hijo estaba loco y que decía puras mentiras y que los muchachos esos eran incapaces de andar haciendo esas cosas. Y le decían que fuera a retirar la demanda.
“Mi viejo se echó en contra de mí. Me dijo que echara para atrás todo que porque nomás le estaba ocasionando muchos problemas a todos. Yo no veía nada mejor.
“La gente del rancho nos veía pasar y nos gritaban hartas cosas. Nos decían muchas groserías. A mi hijo le gritaban ‘joto, lárgate del rancho’ y así muchas cosas. Nadie le hablaba a mi hijo y los niños que jugaban con él ya no le hablaban".

La vuelta a atrás
“Fui a la Procuraduría para que le dieran para atrás a todo. Pero me dijeron que eso no era posible, que era un delito grave y que no se podía retirar nada y menos que dejaran libres a esos desgraciados.
“Mi marido nos corrió de la casa y nos dijo que no volviéramos, que éramos la vergüenza de la familia.
“Mi familia también se nos volteó. Ni mi mamá nos apoyó.
“Cuando mi marido nos corrió, nos fuimos para con mi mamá, pero nos cerró la puerta, nos dijo que ese chamaco malparido era un mentiroso y que nos fuéramos mejor del rancho”.

Como delincuente
“Mejor nos vamos a ir. Le llamé a una prima que vive en Concha del Oro y le expliqué lo qué estaba pasando y le dije que necesitaba un lugar en dónde quedarnos, que nos habían echado sin nada y que yo me pondría a trabajar.
“Mi prima consiguió que un vecino fuera por nosotros. Salimos del rancho como delincuentes.
“Se siente muy mal uno que le haya pasado esa desgracia y que se tenga que ir de su tierra.
“Voy a empezar una nueva vida y ayudar a mi hijo que se le olvide ese mal que le hicieron”.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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