Monday 23 de January de 2017

Mi delito… buscar una vida mejor

Historia de vida

     23 Sep 2012 03:40:00

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Un hombre cubano dedicado a la vida académica en varios países busca en 2009 una beca para investigación en México.
Poco antes de que su beca termine, prevé la manera de emplearse en el país para no regresar a Cuba.
Consigue trabajo como maestro en una universidad de Fresnillo. Sin embargo, cuando está realizando la mudanza es víctima de un atraco, en el que pierde todas sus pertenencias, pero sobre todo sus títulos que avalan su brillante carrera.

Su historia personal
“Nací en Cuba hace casi 50 años. La vida allá no es fácil. Allá todos tenemos las mismas oportunidades, pero habemos quienes buscamos la manera de superarnos más, para poder acceder a ciertos lujos.
“Me he dedicado toda mi vida a estudiar. Lo mío son las ciencias exactas, Matemáticas y sobre todo la Física. He estudiado en muchos países como Rusia y Noruega.
“Uno le busca para salir de Cuba y tener dólares que mandar a la gente que se queda.
“Soy divorciado, tengo una hija de 12 años que vive en Cuba con su mamá. Para ellas es que trabajo fuera.
“También ayudo a mi familia, mi hermano gemelo vive en Miami. También manda dólares a Cuba”.

Beca y migración
“Conseguí una beca que dura dos años. Es para hacer estudios e investigación en energía eólica. La estaba realizando en Querétaro. Se vencía en septiembre.
“Para permanecer en este país tenía que conseguir un trabajo académico o casarme con una mexicana. Elegí trabajar.
“Mi forma migratoria expiraba igual que mi permiso cubano para estar aquí. Pero tuve mucha suerte porque me ayudaron a conseguir ese empleo.
“No estaba muy bien pagado, pero me daba la oportunidad de seguir aquí. A veces uno tiene que ajustarse a lo que hay.
“Presenté todos los exámenes que me hicieron para ingresar como docente. Obtuve la plaza”.

El cambio
“En Querétaro tenía un modesto departamento, lo renté amueblado para nada más tener mis cosas personales. Gastaba más que en lo necesario.
“Uno allá en Cuba se acostumbra a vivir con lo más indispensable. Estuve juntado dinero para en caso de regresarme a Cuba, no irme de aquí con las manos tan vacías.
“Cuando me llegó la oportunidad de venirme a Zacatecas me emocioné mucho porque en todos lados es conocido que es una ciudad muy bonita.
“En un principio pensé en rentar un departamentito amueblado aquí. Pero estuve sacando cuentas y noté que gastaría mucho en transporte. Decidí rentar en Fresnillo”.

Fin de un ciclo
“Llegó el día de cambiarme. Todo estaba saliendo muy bien.
“Encontré trabajo casi dos meses antes de que se venciera mi forma migratoria, era un buen empleo.
“Al menos podría enseñar lo que me gustaba. Estaba contento con todo eso. Ya había juntado un dinerito y decidí comprarme un carrito para no andar a pie.
“Había encontrado una casa cerca de la universidad en Fresnillo. La renta es mucho más barata que en Querétaro, todo seguía saliendo muy bien.
“Terminé todos mis asuntos allá. Me hicieron una despedida las amistades que había cosechado. Me daba nostalgia dejar eso y no sé por qué tenía cierto temor, así como un mal presagio.
“Empaqué todo. Subí mi portafolio en donde tenía mi laptop y ahí puse mis documentos importantes.
“Todos mis títulos de mis estudios de posgrado; maestría y doctorado. Los diplomas de cursos, mi pasaporte, certificado de nacimiento en fin, toda mi vida documentada iba en ese portafolio.
“Subí mi televisión, mis maletas con ropa, mis libros, algunos enseres de cocina y sobre todo esa rara felicidad ambivalente que da cuando uno deja algo bueno para empezar algo que uno cree será mejor. No sabía qué me esperaba”.

Llegada a Fresnillo
“Las pocas gentes que había logrado conocer en Fresnillo y Zacatecas me recomendaron que procurara llegar temprano. Por mil cosas se me hizo tarde.
“Salí de Querétaro casi a las 7 de la noche, pero me dijeron que se hacían cuatro en carro. Pensé que no sería tan tarde y que llegaría como a las 11 o 12.
“Entré a Fresnillo alrededor de la 1 de la madrugada.
“El camino era fácil para llegar a la casa que había rentado. Sólo tenía que irme por avenidas principales.
“Cuando ya iba llegando una camioneta se me emparejó y me hacían señas de que me detuviera.
“Como no conocía nada de aquí, no sabía si eran policías o delincuentes. Yo no hice caso y seguí.
“Ellos me siguieron y cuando los vi, sentí mucho temor. Empecé a acelerar y me regresé en ‘U’ porque yo sabía que si seguía derecho llegaría a despoblado.
“Ellos hicieron lo mismo. Yo aceleraba y ellos también. De repente se me emparejaban y me decían cosas, pero yo ni volteaba. Seguí acelerando.
“La verdad no sabía ni dónde estaba ni para dónde iba, yo lo que quería era encontrar una patrulla de la policía.
“No sé cómo, pero supongo que llegué al centro porque las calles se hacían más estrechas. Continuaban persiguiéndome. No puedo describir el terror que yo sentía.
“Las calles estaban totalmente desérticas y aun ahora siento mucho miedo de narrar esto”.

Lo detuvieron
“Encontré otro vehículo y les hice señas. Se pararon y les dije lo que sucedía. Ahí mismo me golpearon. Me subieron en su vehículo me dijeron que no me la iba a acabar.
“Otro se llevó mi carro y le dieron como para despoblado. Era el monte. Me amarraron a un árbol y me estuvieron preguntando muchas cosas.
“Querían saber quién era y qué andaba haciendo ahí. Me golpearon a patadas y con un tubo. Yo ya no podía, no sabía si me matarían o qué.
“No traía cosas de valor para nadie, sólo para mí. En mi computadora tenía mis estudios, investigaciones, tesis y cosas así. Perdí todo. La verdad no sé ni por qué me dejaron vivo.
“Yo pienso que después de todo no son tan malas personas o se dieron cuenta de que conmigo no tenían nada qué ver y por eso me dejaron ir.
“También reconozco que yo provoqué eso porque debí detenerme cuando me dijeron y no hice caso de llegar temprano”.

Pidió ayuda
“Eso me dolió mucho, mis papeles más. Pero cuando acudí a pedir ayuda a la universidad nadie me tendió una mano. Se hacían los desentendidos.
“Me decepcioné mucho, pensé y supe que no quería trabajar con esa gente. Sólo un guardia me dijo que pusiera una denuncia y que tal vez encontrarían mis papeles.
“Estaba perturbado. No sabía qué hacer, ni a quién acudir. Simplemente me fui. Busqué ayuda en migración y me regresé a Cuba.
“Fue muy difícil. Sé que no volveré a México.
“Me gustaría recuperar mis documentos nada más. Yo no puse denuncias ni nada porque se equivocaron conmigo. Tampoco le tengo odio a los que me hicieron eso porque pudieron matarme y no lo hicieron.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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