Friday 20 de January de 2017

Mi delito… buscar venganza

Historia de vida

     24 Feb 2013 03:40:00

A- A A+

Compartir:

Los hechos…
En el año 2007 un grupo de jóvenes después de un día de trabajo deciden tomarse algunas cervezas, para ello se trasladan a una comunidad cercana a donde había fiestas patronales. Su versión es que alguien los amenazó con un arma para que se quitaran. El resultado, varios lesionados.

La versión de uno de los involucrados
"Andábamos trabajando, luego ya de ahí acabamos como a las dos de la tarde, estuvimos tomando un ratillo, éramos ocho. Nos fuimos para el tianguis y el papá de uno de nosotros nos prestó la troca.
"Después nos fuimos a dar una vuelta a un rancho que está cerquita de donde estábamos trabajando, nos cambiamos de camioneta y dijimos que nos fuéramos a dar una vuelta a otro rancho a la fiesta del Sagrado Corazón. Así anduvimos dando la vuelta y tomando cervezas, más tarde nos encontramos a un amigo y estábamos parados por un callejón platicando, por ese callejón casi no pasan carros.
"En eso se acercó una camioneta verde y nos pitó dos veces, luego se bajó de la camioneta el que iba manejando y llegó ahí al lado del chofer y le dijo a mi compa: ¿te quieres morir o porqué no te quitas? En eso vi que sacó una pistola y se la puso en la cabeza a mi amigo, yo me asusté mucho pero mi compa sí se quitó.
"Nos movimos de ahí y nos regresamos al rancho. Mi compa nos venía diciendo que había que ir por una pistola, le dijo a otro de los que íbamos, si tú no tienes, yo tengo, le decía. El otro dijo: yo sí tengo y nos fuimos a su casa, se bajó de la troca y sacó un rifle y una pistola de su casa, se subió y le dio el rifle a uno y la pistola no me fije quién la agarró.
"Luego dijimos: vamos a buscarlos para darles una asustada, los andábamos buscando y vimos una camioneta verde y dijimos allá va y seguimos la troca.
"Ya cuando estábamos cerca, mi compa comenzó a tirarle balazos y luego ya llegando a otro rancho tiró más balazos.
"La troca verde dio la vuelta a un callejón y nosotros tras de ellos, en eso se paró la troca verde y nosotros también. Se bajó el chofer y quiso correr para donde estaba una casa, lo alcanzó mi compa y lo aventó pero no se cayó, en eso llega mi otro compa y le pegó con el rifle en la espalda o en la cabeza, no recuerdo bien.
"Todos nos bajamos, yo nomás le di una patadilla y mis otros compas también.
"Yo no me fijé si venía nadie más en la troca verde, escuchamos que alguien dijo que ya venía la policía y mejor nos fuimos, nos subimos a la troca y llegamos a la casa del dueño de las armas.
"Ahí cada quién ganó para diferentes lados, yo me quedé con mi compa el de las armas porque entró a su casa y le dijo a su papá lo que había pasado y le pidió dinero para irse, luego me dijo: vámonos mientras se calma esto, y ya de ahí nos dirigimos a Salinas a mirar una troca que mi compa tenía componiendo en un taller, les dijo que le entregaran la troca a su papá si él no podía ir por ella porque nos íbamos a ir a San Luis con sus suegros y con su esposa.
"Cuando íbamos llegando a San Luis fue cuando nos alcanzó la patrulla y nos paró, un policía dijo que nos bajáramos uno por uno, íbamos cuatro. Se fueron bajando uno a uno y luego me dijeron que me bajara yo, el policía nos tiró al suelo y ya de ahí nos dijo que si hacíamos algún movimiento en falso nos iba tirar un balazo. Les hablaron a otros policías, nos pusieron las esposas y nos subieron a la patrulla.
"Nos bajaron y nos tomaron fotos, nos metieron separados en otras camionetas y ya nos trajeron a Zacatecas.”

La voz de una de las víctimas
“Veníamos en la camioneta que traía mi papá, él trabaja en la presidencia, él es carpintero, íbamos que a una fiesta y también a que le pagaran a mi papá, entonces cuando íbamos en la carretera mi papá dijo que nos venían siguiendo y entonces volteamos para atrás y vimos que venía una camioneta roja atrás de nosotros y venían varios hombres ahí y hasta traían unos rifles. Los rifles eran como los de los policías de color negro.
"Nada más empezaron a disparar los rifles que traían y el vidrio de atrás de la camioneta verde se quebró.
"Nosotros dos veníamos en el asiento de atrás, mi mamá y mi papá venían adelante.
"Nos dispararon como cinco veces y fue cuando se rompió el vidrio. Mi mamá se iba a agachar para que no le dieran, entonces en eso le dijo a mi papá que ya le habían atinado. Mi papá le dijo que se agachara para que ya no le pegaran.
"Entonces mi papá paró la camioneta y los hombres de la camioneta roja se pararon adelante de nosotros, se bajaron y se arrimaron con mi papá, abrieron la puerta de la camioneta y lo bajaron jalándolo. Le dijeron que se saliera que porque si no iban a matar a toda su familia.
"Yo tenía mucho miedo porque ya había visto a mi mamá que estaba llena de sangre.
"Uno de ellos andaba bien cholo, otro traía el pantalón mochado y otro no, hasta traían las pistolas así en las botas, andaban vestidos así como se visten los cholos.
"Cuando bajaron a mi papá lo empezaron a golpear dándole de patadas y guantadas, mi papá les decía que él no traía nada, que ya lo dejaran, y que ya habían herido a mi mamá.
"Ahí por donde nos querían matar estaba una señora y más gente y alguien dijo: háblenle a la policía. Entonces los hombres dijeron que se iban, se subieron a su camioneta roja y se fueron.
"Mi papá les dijo a unos señores que estaban ahí afuera de una banqueta que le hicieran un paro, mi papá estaba todo golpeado de la cara, andaba chorreando de sangre de la cabeza.
"Luego llegó la ambulancia y los policías, nos subieron a la ambulancia, nos trajeron acá al hospital donde nacimos y ahí curaron a mi mamá pero se la llevaron en una ambulancia, no sé a dónde pero yo creo que a otro hospital. Mi papá dijo que nos llevaran a la casa con mi abuelita y él se fue con mi mamá en la ambulancia.
"Escuché que rápido porque se iba a morir. A los hombres que nos siguieron los vimos desde que andábamos en el rancho. Estaban platicando con un señor. Y vi que mi papá hasta habló con ellos, luego como que se enojaron y fue cuando nos siguieron”…

Cambios radicales
Ser víctima y testigo de un delito es una experiencia traumática y dolorosa.
En este asunto, la madre no perdió la vida, sin embargo, sus vidas cambiaron radicalmente y jamás volverán a ser las mismas.
En el caso de los victimarios, sus vidas igualmente cambiaron de forma total al quedar privados de su libertad y con un historial que los marcará de por vida.
Este como tantos otros delitos, no debió ocurrir. Si los ejecutores del hecho delictivo simplemente hubieran contenido sus impulsos agresivos no se hubieran convertido en criminales. Se dejaron llevar por la frustración y la ira. Esta historia pudo haber terminado en una tragedia mucho mayor.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com
 




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.98
Venta 22.48
€uro
Compra 23.37
Venta 23.87

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad