Friday 20 de January de 2017

Mi delito… creer que no valgo nada

Historia de vida

     26 Jun 2011 03:40:00

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Una joven mujer se enamoró de un hombre 10 años mayor que ella. Se conocieron en un "antro".
“Supe que era el hombre de mi vida porque no se quiso acostar conmigo ese mismo día, me dijo que prefería esperar para darme mi lugar. Eso me cautivó.
"En otras ocasiones cuando conocía a algún chavo siempre querían que termináramos en algún motel. Con él fue diferente. Yo nunca me imaginé que mi sueño se convertiría en una pesadilla”.

Su historia
“Nuestro noviazgo fue muy intenso, la pasábamos muy a gusto, salíamos mucho a divertirnos, a bailar y sobre todo a tomar. Pisteábamos casi todos los días pero más desde el jueves hasta el sábado. Yo era soltera, el ya tenía dos matrimonios fallidos. Tiene 4 hijos”.

Le creí
“Él me contó la historia de su último matrimonio. Me dijo que había sufrido mucho porque la que yo creía era su ‘ex’ lo trataba muy mal.
"Se expresaba de ella diciendo que era una loca, que estaba loca, porque todos los días discutían. Me dijo que era una caprichosa y que lo celaba mucho. Con ella tuvo un hijo y no vive en esta ciudad.
“También me dijo que él quiere mucho a su hijo, pero que los problemas ya eran demasiado grandes, que los pleitos cada vez se hacían más severos y que por eso mejor se separó de ella y se vino a vivir de nuevo aquí a la casa de sus papás.
“La pasábamos bien suave, a donde quiera íbamos. Él no tiene dinero así que yo pagaba todo. A él le gustaba pistear whisky, pedía del más caro pero a mí no me importaba porque yo quería verlo contento y que conociera otra vida de lujos”.

Lo daba todo
“Yo creía que así él me iba a querer más. Pero sólo perdí su respeto. Ahora me doy cuenta que él lo veía como si fuera mi obligación. Él no aportaba nada a la relación. En ese momento yo no me daba cuenta pero poco a poco fui perdiéndome. Mientras más me exigía, yo más daba.
"Él constantemente estaba enojado, molesto y estresado. Me trataba mal. Me hablaba de una manera tan despectiva. Yo le preguntaba qué sucedía, por qué se portaba así y el sólo me decía que no le pasaba nada.
“Estaba ausente, si yo quería besarlo se volteaba y me sentía muy mal, sentía que no le gustaba, mi autoestima comenzaba a devaluarse.
“Luego que él veía que yo estaba a punto de terminar con esa relación se ponía en su papel de víctima, me decía que tenía muchos problemas económicos que tenía deudas, que lo embargarían y yo buscaba la manera de conseguir dinero para que él pagara sus drogas”.

Luna de miel
“Cuando quería sacarme dinero, se portaba muy bien conmigo, me llenaba de halagos, de ‘te amo’, me consentía mucho y yo me sentía en la gloria. Era tan tonta. Yo sentía que valía la pena todo mi esfuerzo, creía que en el fondo él era un hombre bueno, que si se portaba así era porque tenía problemas y lo peor de todo es que creía que esa actitud hacia mí era porque me tenía confianza y porque conmigo podía ser como es. Para mí tenerlo así de contento significaba que sí me amaba y yo me sentía como en luna de miel”.

Sombra del pasado
“Llevábamos cinco meses de noviazgo, yo ya sabía de sus relaciones anteriores, en especial de la última. Con ella tiene un hijo de 9 años. Es su viva imagen. Un día apareció aquí, trajo al niño a que viera a su padre. Él a mi no me dijo nada, sólo un día ni el celular me contestaba. Yo no sabía que sucedía, lo buscaba pero no lo encontraba y en su casa me decían que estaba ocupado.
“Decidí salir a la calle con mis amigas y en el centro lo vimos con esa mujer. Iban abrazados con el niño de la mano. Yo no me aguanté y lo enfrenté. Sólo dijo que ella era su esposa, que lo dejara en paz. A ella le dijo delante de mí que yo era una buscona, rogona, que no lo dejaba de molestar. Ella me dijo que dejara de estar metiéndome en su matrimonio que no le llegaba ni a los talones, que yo le daba asco y muchos insultos más.
“Fueron días horribles para mí, porque yo necesitaba respuestas, lo buscaba y por fin un día me contestó, habían pasado como 10 días desde ese incidente”.

Reconciliación
“Me dijo que a quien amaba era a mí. Que ella sólo se la pasaba fregando. Que sólo le hacía caso para que lo dejara ver a su hijo. Me dijo que esa vieja sólo quería sexo con él y que con eso estaba contenta, pero que a quien amaba era a mí. Que ya no me preocupara que ya se había ido. Yo le creí y lo perdoné, reiniciamos la relación”.

Nula autoestima
“Yo me sentía muy devaluada, sentía que no podía competir con ella, porque estaba mucho más bonita que yo. Se me ocurrió pintarme el cabello como ella. “Lo hice y el efecto fue mágico, a él le encantó. Pero me dijo que estaba muy gorda que me pusiera a hacer ejercicio o a ver qué para que se me quitara lo gorda. Que así de gorda no me le antojaba. Me dijo que hasta que dejara de estar gorda tendría intimidad conmigo. “Yo me sentí muy mal. Me odiaba, me propuse operarme y me puse a juntar dinero para hacerme la liposucción”.

Caprichos
“A él le gusta mucho manejar a altas velocidades. Cuando lo conocí no tenía carro. Me decía que él necesitaba un carro, que no tenía en qué moverse, que por eso no llegaba a tiempo a verme. Que quería sacarme a pasear en algo de él, no en mi carro.
“Se me ocurrió regalarle un carro. Me endeudé para comprárselo. Aún sacrificándome porque mi carro ya está viejito. Cuando le dije que le regalaría el carro, me tenía como si fuera su reina. Me trataba muy bien, me llenaba de cariño, de besos, de halagos, hasta me pidió que nos casáramos por todas las de la ley”.

Decidimos casarnos
“Fui la mujer más feliz, mi sueño se hacía realidad, tendría la boda de mis sueños. Así lo planeé. Pero a mí no se me quitaba de la cabeza que yo no le gustaba a mi novio.
"Decidí operarme. Me hice una lipoescultura. Un mes estuve en recuperación. Todo giraba en torno de la fiesta, de la misa, de las invitaciones.
“Nos casamos por fin y yo estaba segura de que todo cambiaría, la boda de la iglesia fue hermosa”.

La realidad
En la fiesta él se perdió de borracho, no sabía que hacer. Al día siguiente nos fuimos de luna de miel y entonces empezó mi verdadera desgracia. Ni siquiera me tocó, ni un solo beso quiso darme. Me dijo que lo dejara en paz, que no tenía ganas de estar conmigo.
“Yo pensé que porque estaba muy crudo, llegamos del viaje y él comenzó a portarse mejor conmigo. Yo mantenía la casa porque él no tiene trabajo, no aporta nada. Le compraba a diario carne y él estaba contento. Me decía que quería tener una familia en forma y que me embarazara y yo le decía que si sería por inseminación artificial o qué”.

Hizo un esfuerzo
“Me dijo que haría un esfuerzo y que fuéramos con el doctor a ver qué le pasaba. Resultó que no tiene nada y empezamos a tener vida de esposos. En tres meses yo no quedé embarazada. Resulta que no puedo tener hijos”.

Trato de matarme
“Tuvimos muchos problemas por eso. Hasta que un día explotó. Discutimos muy feo. Me golpeó de manera salvaje. Me pegaba con el puño cerrado en la cara, yo me caí al suelo y ahí me agarró a patadas en el vientre, me decía que estaba muerta por dentro y que por fuera daba asco. No dejaba de patearme. Yo sentía que me iba a matar hasta que le ví un cuchillo en la mano. Me asusté mucho y le decía que no me matara me levanté y me defendí como pude. Se le cayó el cuchillo de las manos pero sí me alcanzó a cortar.
“No quiero que él esté en la cárcel, quiero buscar ayuda para los dos, para poder realizar nuestra vida de esposos bien. Sé que él me ama, pero sé que ha sufrido mucho y eso no lo deja crecer. Quiero ir a terapia de pareja con él. Sé que podemos ser felices".

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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