Friday 20 de January de 2017

Mi delito... defender mis convicciones y cristalizar anhelos

Historia de vida

     22 May 2011 03:40:00

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En cada historia que he escrito a lo largo de estos tres años, van plasmados algún tipo de sentimientos… una en particular ha sido por demás dolorosa, la de mi hija y, en esta que escribo hoy, la nostalgia y pena, hacen presencia porque va dirigida a quien en vida fue un enorme ser humano, Don Eugenio Mercado Sánchez.
Debo resaltar que además de que con nostalgia, la escribo con un profundo respeto, admiración y aprecio por el protagonista de ella.

Cómo era él
A él lo recuerdo con su sonrisa transparente que inspiraba confianza, su bigote que lo hacía lucir más “señor”, sus 1.72 metros aproximadamente, quizá de 70 kilos, los anteojos no ocultaban sus ojitos pequeños o entrecerrados, pero de esos ojos con “chispa”, tenía una mirada que sonreía, quizá porque yo nunca lo ví enojado, pero sí lo llegué a ver triste y preocupado por las circunstancias sociales del diario vivir en Zacatecas.
Vestía con impecable aliño, siempre con ropa de vestir, con corbata, olía fresco, un poco amaderado, un caballero atento, que siempre se ponía de pie y extendía su mano para recibir a cualquier persona en su despacho.

El día que lo conocí
La primera vez que hablé con él fue para proponerle el proyecto de Historias de Lobos, debo confesar que yo estaba muy nerviosa porque ¡pedí hablar con el director del periódico!, la verdad no esperé que me recibiera. Yo no lo conocía, ni él a mí, sin embargo, él me recibió con esa sencillez que lo caracterizaba.
Cómo olvidar su voz… una voz de timbre y tono muy peculiar, cuando le expuse mi “brillante idea” él se mostró tan entusiasmado y me dijo: “ya lo habíamos pensado, lo queríamos hacer, pero no teníamos a nadie con su perfil”.
¡Yo no lo podía creer! Ese hombre tan importante de los medios de comunicación estaba cristalizando mi sueño.
Le llamó a su entonces editor en jefe, Alfredo Valadez y, después de escuchar la idea, surgió el nombre de Historias de Lobos.
Creo que al igual que yo, Don Eugenio tenía algún dejo de duda sobre si pudieran ser aceptadas estas historias.
Unos días después de la publicación de la primera historia, Don Eugenio me llamó, creí que ahí había terminado mi incipiente carrera de escritora. Mi sorpresa fue que con la voz llena de emoción me dijo que la publicación pasaría de la última a las primeras páginas. ¡Era un hombre genial!

Sus desvelos
¿Historia de Lobos sobre Zacatecas?.. Un día surgió esta idea en Don Eugenio, esta idea totalmente motivada por las circunstancias sociales que ha atravesado nuestro estado, situaciones que a él le preocupaban mucho y más aún, por sentir que la libertad de expresión en Zacatecas estaba totalmente coartada en el sexenio anterior.
Ese día, en esa charla, pude constatar cómo es que aquel hombre adoraba su trabajo y, más aún, lo defendía con todo lo que estaba a su alcance.
Al ponerme un instante en su lugar, percibí la desesperación que él sufría por sentir boicoteados su trabajo y su empresa, por personas que ocupaban el poder en ese entonces, en el sexenio anterior.
Le preocupaban mucho sus trabajadores, me dijo: “quieren acabar con nosotros”, el dolor se reflejaba en su mirada.
Yo creo que cuando en el trabajo se empeña no sólo el corazón, sino la vida misma, ningún boicot funcionará para derribar esa construcción. Su legado queda Don Eugenio y, segura estoy, que seguiremos en este camino que usted nos mostró.
Aún hay que cristalizar proyectos y así serán porque usted creyó en ellos, porque no solo a mí, sino a muchas personas nos facilitó el camino para lograr nuestros anhelos.
Hoy le dedico estas palabras con todo el agradecimiento que puedo expresarle y, sobre todo, con el orgullo de haber colaborado con un hombre que nunca vendió su voz.
Sé que allá en donde está es un lugar hermoso y lleno de paz y también sé que allá, igual que aquí, seguirá defendiendo sus firmes convicciones y su derecho a la libertad de expresión.

In Memoriam
Eugenio Mercado Sánchez
1958-2011

Para los que amé y para los que me amaron.
Cuando yo me vaya, déjenme ir...
Tengo muchas cosas qué hacer y ver.
No se aten a mí por sus lágrimas.
Por los hermosos años que vivimos juntos, demos gracias a Dios.
Yo les dí mi amor, ustedes recuerden la alegría que me dieron.
Les doy gracias a cada uno de ustedes por el cariño que me brindaron, pero ahora tengo que viajar solo.
Si necesitan llorar, lloren, pero dejen que su fe en Dios conforte su pena.
Sólo nos separaremos un tiempo, mantengan mi recuerdo en sus corazones.
La vida sigue adelante. No estaré lejos.
Si me necesitan, piensen en mí.
Aunque no me miren, ni me puedan tocar estaré entre ustedes y sentirán la presencia de mi amor en sus corazones.
Cuando a ustedes les toque viajar por este camino, yo los recibiré con una sonrisa y les diré ¡Bienvenidos!
Sólo me adelanté un poco en el camino…

Con todo respeto para toda su familia y amigos… mi solidaridad y apoyo incondicional.

Descanse en paz…

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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