Tuesday 17 de January de 2017

Mi delito… defenderme

Historia de vida

     9 Sep 2012 03:40:00

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Un hombre es herido de gravedad por dos sujetos. En una comunidad de Guadalupe se llevó a cabo una pelea de gallos donde los resultados no beneficiaron a algunos.
Se suscitó una discusión grave que se tornó violenta. Sin embargo, después esta situación resurgió entre los involucrados dejando consecuencias lamentables en ellos.

Quién es este hombre
“Tengo 25 años, sólo estudié la primaria porque somos pobres y el dinero no alcanza. Hay que entrarle al trabajo.
“A los 12 ya andaba en el campo. Me iba a donde había trabajo. Anduve en muchos ranchos.
“Cuando tenía como 16 empecé a trabajar cerca de Calera en la pizca de chile. Ahí aprendí a jugar gallos. Luego me regresé para La Era.
“En Calera duré como tres años. Mi patrón tenía gallos para pelea. Me fue enseñando a cuidarlos, a darles de comer, hasta a darles sus vitaminas.
“Luego me invitaba que cargara las cajas de los gallos cuando los llevaba a las peleas.
“Cuando los traía heridos de una pelea yo los cuidaba y los curaba. Poco a poco me fui metiendo en eso.
“Es que él veía que a mí me gustaban los gallos y como que los animales se sentían a gusto conmigo.
“El patrón me agarró confianza y me enseñó que a amarrar. O sea a ponerles las navajas a los gallos para sus peleas. Me hice bueno en eso y me gustaba.
“Los gallos del patrón son buenos, son finos ni para qué.  Ganaban, a mí me pagaban para amarrar. Aparte de eso yo le metía a las apuestas y me fui haciendo de dinero.
“A mí no me gusta tomar, para eso uno tiene que estar bien por borracho o lo dejan a uno sin dinero o de plano lo matan.
“Cuando me hice de un dinerito mejor me regresé para mi casa. Me compré un terrenito y ahí empecé a tener mis gallos”.

La historia
“Eran las fiestas del rancho cerca del Bordo. Siempre se organizan peleas de gallos. Se invita a gente del lugar y otros galleros.
“Esa vez me invitaron a participar. Como que yo no quería ir, pero como era un derby y la bolsa que había era buena, me animé.
“Les fuimos ganando toda la semana. Yo me quería llevar la bolsa. Y mis gallos estaban muy bien. Los había traído de Pachuca de un criadero.
“La gente es envidiosa, hablaban de mí y empezaban a decir que andaba en malos pasos, pero yo cuidaba de mis animalitos y no me emborrachaba. Llegaba, jugaba y me retiraba de ahí. No me picaba.
“Yo le andaba tirando a los derbys grandes, pero los de los pueblos me dejaban un buen billete.
“Para un día antes de la final, les ganamos a unos primos de Tacoaleche. Ellos querían jugar la final, pero yo traía un gallo hatch, muy fino y no le pudieron ganar.
“Se molestaron mucho porque decían que a su gallo no le ganaba nadie y andaban de hocicones ahí echándole a la gente y presumiendo que ellos eran los más fregones”.

Pelea limpia
“Mi gallo sí le batalló para ganar porque su gallo también era bueno y fino, pero el mío estaba más fuerte.
“Se los mató. Eso los disgustó mucho. Fue pelea limpia. Eso los dejó fuera de la final y a mí ya casi con el dinero del derby.
“Perdieron mucho dinero porque apostaron fuerte. Me empezaron a decir que había hecho trampa, que la navaja, que si la botana. Pero los jueces verificaron todo.
“Decían en el pueblo que estas gentes habían apostado hasta su troca y que aparte habían perdido mucho dinero.
“Entonces estaban muy enojados y borrachos, ni se imagina cómo se pone la gente de necia.
“Me empezaron a retar para que les jugara otro gallo por fuera. Me decían que nomás para reponerse.
“Yo les dije que no porque ya me iba. Ya había mandado por delante a uno de mi confianza con los gallos y a otro con el dinero”.

Frustración
“Me empezaron a insultar, me dijeron que era un hijo de mi tal madre, que no me la iba a acabar y que me cargaría sabe quién.
“Me fui retirando de ahí. Afuera me alcanzaron y me dijeron que mejor no me parara a la final que porque si me veían ahí me iban a matar.
“Ellos querían ganar la bolsa del derby. Estaban así de frustrados porque por habladores dijeron que si no lo ganaban, mataban todos sus gallos.
“Y eso lo apostaron con otros compas. Se sentían muy seguros”.

Peligrosos
“Estas gentes andaban armadas. Bueno yo lo escuché de habladas primero, pero luego ya lo comprobé.
“Sí eran buscapleitos y muy hocicones. Yo ya los había visto en otras peleas de gallos que no sabían perder.
“En una pelea de Pozo también pasó esto y esperaron al gallero para golpearlo.  Yo no les tenía miedo, qué me han de hacer, yo pensaba. Pero esta gente enojada y frustrada se vuelve peligrosa.

La final
“Llegué con mis gallos y a los primeros que me encuentro son a estos. Me dijeron que para qué iba. No les hice caso. Me fui a mi lugar.
“Se empezaron las peleas, el otro equipo traía gallos muy buenos también. Yo llevaba para apostarles a mis gallos.
“Les dije que mejor les apostaran a mis gallos, pero eso los molestó mucho y me volvieron a insultar”.

Perdió
“Yo me sentía muy nervioso, estos me habían amenazado de matarme.
Cuando estaba amarrando la navaja de mi gallo no estaba concentrado porque los tenía de frente y uno me hacía la seña de que traía pistola.
“Como dicen, era mi mejor gallo y lo mande al matadero. La navaja se le movió y no tuvo para defenderse. Me lo mataron.
“Mucha gente se enojó. Me echaban a mí la culpa de que habían perdido su dinero, yo también perdí mucho dinero.
“Estaba muy enojado por no haber hecho las cosas bien.
“Recogí mi gallo y ya nos íbamos a la salida, me topo con estas gentes y me reclaman que le habían ido a mi gallo y que por mi culpa habían perdido mucho dinero.
“Me vuelven a insultar, pero como yo andaba también enojado. También les contesté.
“Nos hicimos de palabras y de ahí a los golpes.
“Yo no andaba armado, uno de ellos sacó un cuchillo. Y clarito sentí cómo me lo encajó en un costado.
“Aún así me seguí defendiendo, le tumbé su cuchillo y llegaron otros a la bola. No sé de dónde agarré un envase de cerveza y lo rompí.
“Nomás me acuerdo que le tiré al otro y me desmayé”.

Lesiones graves
“Estuve en el hospital más de quince días. Ya me andaba muriendo. Me perforaron todas las tripas. Tengo suerte de no estar muerto.
“Cuando estaba internado en el hospital fueron a verme unos licenciados y un doctor del gobierno. Querían que declarara y revisarme.
“Dijeron que era porque yo había herido al otro muy grave. Yo sí me acuerdo que le tiré con el gollete de la botella, pero yo no me acuerdo haberlo alcanzado porque me desmayé.
“Me acusan de que le reventé un ojo y que le raje la cara con el vidrio a uno y al otro que le encaje una navaja por la espalda.
“De eso sí no me acuerdo. Dicen que después de que me desmayé siguió el pleito”.

Detenido
“En cuanto salí del hospital ya me estaban esperando para meterme al bote. De suerte que ninguno de estos compas está muerto.
“De todas maneras me quieren achacar todo a mí. Quieren que les pague no sé cuánto de una prótesis de un ojo, la cirugía plástica de la cara, la hospitalización y cirugía del que le encajaron el cuchillo.  

Perdió mucho
“Yo nomás quiero que vean que ellos provocaron, que ellos me atacaron. A mí casi me matan y yo tengo que pagarles a ellos.
“Yo no pude poner denuncia porque estaba inconsciente y como ellos hablaron primero y dijeron que yo los agredí primero, que me fui sobre uno con la botella y que ellos no traían armas ni nada y que yo saqué el cuchillo de la manga de mi chamarra y que me abalancé sobre el otro por la espalda.
“Hay testigos que vieron cómo estuvo. Ojalá hablaran. Lo poquito que había juntado ya me lo acabé. Y todo porque estos no saben perder.

Sobre la culpabilidad…
“El asesinado no es irresponsable de su asesinato. Y el robado no es inculpable de haber sido robado. El justo no es inocente de los actos del malvado. Y el puro no está limpio de los actos del felón. Es más, el delincuente es a menudo la víctima del injuriado. Y el condenado es, con frecuencia, quien carga la cadena del inocente inmaculado. No podéis separar al justo del injusto y al bueno del malvado” (Gilbrán Jalil).

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com
 




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