Thursday 19 de January de 2017

Mi delito… dejarlo solo

Historia de vida

     7 Apr 2013 03:30:00

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Un niño de 9 años de edad, diario sale a jugar con sus amiguitos al área verde de su colonia. Su mamá, confiada, le permite estar afuera sin sospechar que sería víctima de agresiones reiteradas por parte de sus amigos.

Qué sucedió
“Supimos todo porque ese día mandé a mi hija que tiene 14 años a que me hiciera un mandado. Ella le dijo a su hermanito que la acompañara y él le dijo que no.
Cuando regresó me dijo que vio a su hermanito triste sentado en la banqueta. Le preguntó lo que le pasaba y mi hijo le contó que dos de sus amigos lo habían violado en un carro abandonado.
“Esto a mí me puso muy mal porque yo soy madre soltera y tengo que trabajar todo el día y mis hijos se quedan solos. Pero jamás me imaginé que ahí mismo en la colonia estuviera el peligro, y menos porque son puros niños casi todos de la misma edad, los que andan ahí jugando. Pero ahora me doy cuenta de que son niños maleados y pervertidos.
“Antes de que se supiera eso mi hijo no era contestón porque yo lo regañaba. Sí le gustaba ir a la escuela, pero de repente no quería ir. En ocasiones lo veía muy triste y yo le preguntaba qué le pasaba y el no me decía nada.
Yo me encargo de lavarles la ropa a mis hijos y yo nunca vía nada raro en su ropita interior, entonces yo jamás me imaginé que le estuviera sucediendo nada malo.
“Los niños más grandes con los que se junta son como de 11 a 13 años. Llevo buena comunicación con mis hijos, o al menos eso creía yo. Noté grandes cambios en mi hijo para su edad. En el mes de marzo, más o menos un día por la mañana, me dijo mi hijo que su pene le estaba creciendo. Le dije que sí, que le tenía que crecer junto con todo su cuerpo.
“Yo no vi nada de malo en eso, hasta que se fue corriendo a su cama y se tapó hasta la cabeza. Me dijo que él creía que le pasaba eso porque se estaba haciendo una 'chaqueta'. Le dije: ‘haber, dime, qué es eso’, y él se tapó su cabeza.
“Le dije que en la noche platicaríamos porque me tenía que ir a mi trabajo. Por la noche le pregunté que qué era eso y me dijo que lo que hacía era masturbarse, ya no le dije nada y lo dejé así”.

La voz del niño
“Esa vez andaba jugando en el área verde con unos amigos de la colonia y luego otro amigo que le dicen Flaco me dijo que si iba a las maquinitas con él. Le dije que no. Me fui a comprar unos churritos y otra vez el Flaco me dijo que si íbamos a jugar a otro lado.
“En eso entre él y su hermano me cargaron y me llevaron a una casa sola que está en la colonia y que enfrente de ahí vive una amiga de mi hermana. Yo sí me fijé que la amiga de mi hermana y su mamá se fijaron que me metieron ahí, pero no hicieron nada. El Flaco y su hermano están en quinto y en primero de secundaria. Eran como las 4 de la tarde.
“Le dije que a qué íbamos a jugar y el Flaco me dijo: ‘¡tú déjate o le digo a tu hermana que te dejas por todos!’. Luego este Flaco me bajó mi pantalón y mi calzón y me agachó. Él se desabrochó el pantalón y me hizo groserías por donde hago del dos.
“Yo sólo le decía que no y que no. Me tuvo ahí como 10 minutos. Me dijo que si me preguntaban qué me había pasado no dijera nada, y me dejó ir a mi casa. Yo no le quise decir a mi mamá porque me iba a pegar. Yo me sentía triste y no sabía qué hacer.
“Seguía saliendo a jugar con los otros niños. Pero después de esa vez otro niño le siguió. Ese día me acuerdo porque yo no quise ir con mi hermana a un mandado de mi mamá. Ya era tarde, como las 7 de la noche, y me quedé para seguir jugando en el área verde.
“En eso llegó otra vez el Flaco, pero con el otro niño, y me cargaron y me subieron a una camioneta que está por el área verde. Este niño me bajó mi pantalón y me quiso hacer groserías c0mo el Flaco, pero como que no podía. Mientras el Flaco estaba cuidando afuera de la camioneta para que nadie viera. Esa vez el Flaco no me hizo nada y ya me dejaron ir.

Siguió el abuso
“Otro día un niño que se llama Pepe me dijo que si ‘echábamos pata’, pero yo no sabía qué era eso. Me fui con él y llegamos a la misma casa donde me había llevado el Flaco. Me bajó mi pants y mi calzón, hizo lo mismo que los otros. No me dijo nada y yo seguí jugando en el área verde con los otros niños.
“Después este Pepe me volvió a hacer lo mismo. Ese día yo estaba jugando hasta mero debajo de la colonia y ahí llegó el Flaco, otro niño y Pepe. En unas veces ellos sí veían lo que me hacían y a mí me daba mucha vergüenza. Pero esa vez no vieron porque Pepe me metió en un cuarto de una casa que estaba ahí mismo.
“Luego de esa vez el que me siguió haciendo cochinadas era el Flaco. Com0 unas seis veces. Yo no decía nada porque me decía que si yo hablaba le diría a todos los niños de la colonia que me gustaba que me hicieran eso. Él le decía que me ‘cocharan’. Pero no es cierto, a mí no me gusta eso.
“Yo no me acuerdo qué días fueron. Pero sí me acuerdo que fueron muchos días. Luego el otro también me lo hizo muchas veces. Y en una de esas veces también agarraron a otro niño que estaba más chico que yo. Yo les decía que no le hicieran nada y me dijeron que si no quería entonces me lo harían a mí, y luego les dije que no le hace, y dijeron ‘como a ti te gusta entonces se lo hacemos a los dos’, y mi amiguito vio cómo me hacían a mí.
“Primero se lo hicieron a él y luego a mí. Mi amiguita estaba llorando y le dijeron que se callara o que le darían de palos. Ese día yo me quería salir de la casa, pero no podíamos porque le habían puesto el seguro. Eso fue en la sala de su casa”.

Alguien se dio cuenta
“No recuerdo la fecha, pero estábamos en las maquinitas el Flaco, Pepe, Juan y yo. En eso llegó ese niño que le gustaba que se lo agarraran. Y nos empezó a agarrar los testículos diciéndonos que si no queríamos que lo agarráramos. Le dijimos que no.
“Otro día estábamos buscándolo para que jugara futbol y nos fuimos a una casa sola a buscarlos. Ahí estaban y Pepe estaba violando al niño. Le decía que no dijera nada porque le iba a decir a su hermana que él se dejaba agarrar de todos.
“Estábamos viendo casi todos y cuando salió le dije a Pepe que por qué le hacía esas cochinadas y me dijo que porque a él le gustaba que le hicieran. Pero el niño no decía nada y se veía que se ponía triste. Luego pasaron días y volvió a pasar lo mismo.
“Ese niño entró a las maquinitas y le empezaran a agarrar las pompis, y él se quiso salir pero no lo dejaban, y entre dos lo cargaron y no sé a dónde se lo llevaron. Yo le dije a mi mamá lo que había visto, pero me dijo que yo no me anduviera metiendo.
“Como todos jugábamos en el área verde nos fijábamos, y otra vez les dije que ya no le hicieran eso al niño porque su mamá se iba a dar cuenta y dijeron ‘no le hace’, y se lo llevaron cargado entre dos”.

La familia como cimiento de valores
El papel sumamente importante de la familia en la formación de los niños es de marcada trascendencia.
Estamos viviendo una decadencia de la institución familiar debido a que hay familias sin límites claros de autoridad que originan individuos ególatras que sólo piensan en su propio bienestar, sin valores trascendentales, ni sentido de pertenencia, donde la internalización de la ética está sustentada en una doble moral.
Lo anterior genera niños tiranos con síndrome de emperador, sin contar la falta de afectos de los padres hacia sus hijos, que es determinante. Si los niños crecen en un ambiente de insensibilidad emocional, falta de conciencia, falta de empatía y ausencia de culpa... ¿qué tendremos?

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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