Thursday 23 de March de 2017

Mi delito... destruir a mi familia

Historia de vida

     3 Jul 2011 03:40:00

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En el municipio de Fresnillo una familia se desintegró por completo por la falta de valores y compromiso familiar.

El hijo mayor de la pareja, un joven de escasos 17 años de edad falleció en un accidente automovilístico. El exceso de velocidad y el consumo indiscriminado de bebidas embriagantes impidieron que pudiera controlar su vehículo, pereciendo al instante.

La hija menor, una jovencita de 15 años, se fue de su casa, a trabajar como modelo en Guadalajara, sin saber que terminaría bailando en un table dance.

Los padres de estos jóvenes, absortos en sus problemas conyugales, no pusieron atención hasta que la desgracia intervino y privó de la vida a uno de sus hijos.
Esta es su historia.

La voz del padre… la terrible noticia
“Dos días antes de que mi hijo se matara, su madre y yo habíamos discutido mucho. Como siempre a gritos y como siempre con golpes insultos mutuos, el desmayo ensayado de ella y la desesperación de nuestros hijos de ver tanto drama ridículo.

“Ese día mi hijo me enfrentó como nunca. Me dijo que ya estaba suave de tantas peinaderas, que le parara a mi carro, que él ya era un hombre y que como hombre podía defender a su madre. Lo golpeé en la cara, nunca lo había hecho, recuerdo tanto mis malditas palabras. ‘Si tú no hubieras nacido nada de esto estaría pasando’.

Simplemente se me quedó mirando con mucho dolor en sus ojos y nunca lo volví a ver con vida.

“Se fue de la casa, azotó la puerta y dos días después nos avisaron que estaba en el hospital, que se había volteado en el carro de uno de sus amigos. El impacto fue terrible, no lo podía creer, fui al hospital, pero ya había fallecido. Tenía fractura en el cráneo y estaba todo golpeado.

“Su amigo dice que le pidió el carro prestado para ir por su novia, y que tenía un día buscándolo. Iba completamente alcoholizado cuando murió. El perito de Tránsito dijo que lo más probable es que se haya quedado dormido y no haya sentido nada. Eso me duele más y jamás me lo perdonaré, sé que fue mi culpa y culpa de mi exesposa.

Cuando mi hijo se accidentó yo me encontraba con otra mujer en un motel a la salida de Fresnillo”.

Sigue la penitencia
“Toda mi vida me lo reprocharé, el tenía su vida por delante.

“Ahora sólo me quedaba mi hija. Pero los problemas conyugales eran peores. Los reproches y la culpa eran el alimento de todos los días.

Mi ex se refugiaba en sus pastillas para dormir y se dormía todo el día. Yo me iba a trabajar y mantenía una relación extramatrimonial con una mujer que me daba lo que yo no encontraba en la casa. Ese cuidado de mujer, sentirme deseado y sentir que valía para alguien. Yo ya no llegaba a dormir a la casa.

“Unos meses después, ocho para ser exacto; me llama mi exesposa diciéndome que la niña se había ido de la casa.

“Yo no lo podía creer, cómo era posible eso, fui de inmediato a la casa, no estaban sus cosas y pensé en buscarla en la casa de sus compañeras de la escuela o de sus amigas”.

No la conocía
“Yo no sabía ni a qué escuela iba mi hija, no sabía quiénes eran sus amigas, yo no sabía nada de mi hija.

"Para mí criar a una hija era cosa de la mujer.  Mi ex me dijo en qué escuela estaba y fuimos a preguntar a sus compañeras por ella.

“Mi hija tenía un novio de 28 años, le doblaba la edad; simplemente no lo podía creer. Cuando regresamos a la casa me fui contra mi exmujer. Cómo era posible que ella permitiera eso. Lo fui a buscar y sí di con él.

“Yo quería matarlo, estaba seguro que mi hija estaba con él, que él la tenía, fui a poner una denuncia pero me dijeron que me esperara otro día. Que ella iba a regresar sola, que seguramente andaría con sus amigos.

“El novio también estaba preocupado, me dijo que ella había estado muy mal y muy deprimida desde que se había muerto su hermano y que ella lo que quería era irse.

"Me dijo que ella le rogaba que la sacara de mi casa que se la llevara lejos y él le dijo que no podía hacer eso porque era muy chica y eso era un delito.

“Ella entonces simplemente se fue. Una de sus amigas nos dijo que le había dicho que iría a trabajar a Guadalajara como edecán y como modelo.

"Pasaron 20 días y no sabíamos nada”.
 

Por fin se comunica

“Un día en la noche me llama una de las amigas de mi hija para decirme que ya se había comunicado, que estaba trabajando en Guadalajara y que vivía en un hotel del sector Reforma.

“Fui inmediatamente por ella. Cuando llegué eran las 3 de la tarde, ella estaba dormida, vivía con otras dos jovencitas que se veían más grandes que mi hija.

“Ella estaba trabajando en un centro nocturno. Primero empezó como edecán del lugar y luego le ofrecieron ganar más dinero y ella aceptó bailar desnuda. Mi hija tenía solamente 15 años, a una copia fotostática de su acta, le corrigió la fecha y se puso mayor de edad.

“Mi hija no quería regresar, ella me odiaba y me culpaba de todo. Tenía razón. Me la tuve que traer. Desde entonces, los problemas con ella se fueron haciendo más grandes, ya no regresó a la escuela, comenzó a fumar y tomar.

“En este momento acaba de tener un hijo. El padre del niñito se fue para el otro lado.  Era un muchachillo igual de chavalillo que ella. Nadie la hacia entender que no se arrimara a ese chavo, nomás me la dejó panzona. Tengo que hacer lo posible porque este niño sí se logre”.

Como empezó todo
“Yo me casé con mi esposa cuando tenía 22 años, estaba muy joven y muy inmaduro. Nos casamos porque ella salió embarazada y sus padres me obligaron a casarme para que respondiera como hombre.  

“Así las cosas. Desde el principio tuvimos muchos problemas porque ella era muy celosa. Yo tenía que trabajar y ella quería que yo estuviera siempre ahí cuidándola de los achaques del embarazo. Se la pasó siempre en la cama, siempre se sentía mal.

“Cuando nació mi hijo, que en paz descanse, ella no quería que yo me le arrimara, como que me odiaba. Yo creí que era porque estaba recién parida.

“Así que empecé a salir con los amigos a tomar y como una cosa lleva a la otra, empecé a salir con mujeres también. Yo me justificaba porque mi esposa no quería tener intimidad conmigo y uno es hombre.

“Los problemas siguieron con mi esposa, siempre era igual: celos, gritos, pleitos, golpes y me salía de la casa. Me iba con los amigos. Luego empecé a ya no ir a la casa, duraba días, me iba con mis papás, nomás le arrimaba dinero o mandado. Las reconciliaciones eran las buenas y en una de esas se embarazó de la niña.

“Los muchachos crecieron entre puros problemas. Recuerdo tanto como mi hijo defendía a su mamá, me gritaba que la dejara en paz y mi hija sólo lloraba.

“Yo empecé a andar muy en serio con otra mujer, eso fue para cuando mis hijos tenían como 8 años el mayor y la menor 6.

“Mi vida siempre fue así entre mujeres, parrandas y puros problemas.

“Perdí a un hijo, ahora tengo un nieto, pero mi exesposa y yo nunca pudimos estar bien. Fue la culpa de los dos, pero ya es muy tarde para sanar tanto daño que nos hicimos”.

*Perito en Psicología Forense

azul.iv@hotmail.com




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