Friday 20 de January de 2017

Mi delito… enamorarme de un monstruo

Historia de vida

     30 Oct 2011 03:40:00

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Una muje de 20 años, madre de dos pequeñas de tres y un año de edad, sufrió la pérdida de su esposo cuando fue atropellado por un torton mientras trabajaba.
Trató de rehacer su vida iniciando una nueva relación de pareja sin imaginar que eso la haría vivir la peor pesadilla que una madre podría experimentar.

Los antecedentes
Ella buscó apoyo en un hombre que tenía antecedentes penales por los delitos de lesiones y robo calificado.
Lo conoció cuando él se encontraba aún preso, pues asistía al Cereso a visitar a un pariente.
Ahí comenzó a frecuentar a este sujeto a quien le faltaba sólo un año y medio para cumplir su condena.
Ella pareció no darle importancia a esto, tampoco al hecho de que él fuera adicto a los inhalantes y a la marihuana ni que fuera la tercera vez que pisara la cárcel.

La historia en su voz
“Me dijo que ya estaba cambiado, que estaba arrepentido de todo lo que había hecho. Me juró que jamás volvería a estar en la cárcel y yo le creí.
“Me daba mucho miedo un tatuaje que tenía en un brazo, era como un dragón con muchas cabezas. Pero me dijo que en cuanto saliera se lo iba a quitar, aunque se tuviera que arrancar el brazo, que lo haría por mí.
“Cuando salió, se puso a buscar trabajo, pero nadie lo quería emplear por sus antecedentes, yo hasta ese momento no sabía que ya había estado en la cárcel otras dos veces
“Hasta hoy sé que una de esas fue porque trató de violar a su prima. ¡Cómo estaba mensa!”.
“Yo estaba muy clavada con este chavo, para mí era como lo máximo porque se portaba muy bien conmigo y ya conocía a mis hijas y las quería mucho.
“Yo pensaba que era como un premio que me mandaban. Con el dinero que me dieron de mi esposo pusimos una taquería.
"Era un tabaretito en la esquina de la casa. Nos iba más o menillos.
“En el día limpiábamos las tripas y hacíamos las salsas y ya en la nochecilla nos poníamos a vender”.

Empezó a cambiar
“Como vendíamos de noche se empezaron a juntar unos vecinos ahí en la taquería, le sacaban plática y poco a poco se fue desentendiendo de la venta.
“Me dejaba a mí sola y se me hacía difícil porque me llevaba a las niñas. Como podía, sacaba la venta.
“Empezó a pedirme de la venta para comprar cervezas. Yo le decía que no, que se estaba gastando lo de la ganancia.
"Él me empezó a gritar que le diera el dinero y yo se lo daba. “Cerraba como a las 12 o en veces a la 1 y él se quedaba ahí con los del barrio”.

Drogas y excesos
“Empecé a notarlo raro, se veía muy descompuesto y los ojos muy rojos.
"Le daba mucha hambre y andaba como enojado.
“Dormía mucho porque llegaba todos los días como a las 5 de la madrugada muy borracho, me levantaba a darle de cenar y luego quería que tuviéramos intimidad.
“En ese aspecto lo empecé a notar muy lascivo o sea quería hacer cosas muy feas y yo no me dejaba.
“Una vez me dijo que si no las hacía, seguro encontraría quién se las hiciera.
Yo no quería muy bien, pero sí me daba miedo de que fuera a buscar a las prostitutas”.

Cambio total
“Como él estaba muy crudo y desvelado para levantarse temprano, yo sola me encargaba de todo.
“Ya no me ayudaba con lo de los tacos. Empezó a estar enojado todo el día. Me peleaba por todo y a las niñas las empezó a regañar y les gritaba muy feo.
“Como yo me tenía que encargar de la casa y de la taquería, me las arreglaba como podía. La niña más grande no estaba todavía en el kínder y la chiquita menos.
“Yo en veces me salía muy temprano para el mercado para surtir y dejaba a las niñas dormidas. Cuando regresaba todavía los encontraba dormidos a todos.

Miedo
“La niña de 3 años empezó a tenerle miedo, no se le quería acercar para nada. Para esos días noté que cuando me salía al mercado y regresaba, la niña ya había despertado y estaba lloroncilla.
“Yo creía que era porque él estaba muy regañón. La más chiquita sí le tenía miedo, pero no tanto como la más grande”.
“Yo no notaba nada, sólo eso, pero como no quería hacerlo enojar, pues no le preguntaba nada. Qué le iba a andar diciendo”.
“Yo sí lo quería mucho, no sé por qué me falló así. Esta vida nomás ha sido pa’ puro sufrir”.

Quién es él
Un hombre de 29 años de edad, complexión regular, muy delgado de cintura, con las piernas desproporcionadas en relación a sus 1.70 metros de estatura, ya que lucían algo cortas.
Tenía el vientre de fuera y espalda ancha. Usaba el cabello completamente rasurado y barba tipo “piocha” muy larga.
Era de tez morena y rasgos faciales angulosos. En el brazo derecho mostraba un tatuaje en forma de serpiente que subía por todo el antebrazo hasta llegar al bíceps, donde terminaba con un dragón de varias cabezas.
Era un adicto a la “mota”, consumidor habitual de bebidas embriagantes. “Cuando estaba morro le hacía al
chemo”.

Qué sucedió
“Ese día me salí como a las 7 de la mañana al mercado, fui a traer la verdura para los tacos. Me tardé a lo mucho una hora.
“Cuando iba llegando a la casa escuché a una de las niñas llorando a gritos, era la más grande. La más chiquita estaba en la cama, pero estaba bañada de sangre y estaba desmayada sin su pañalito.
“Mi hija la más grande también tenía sangre y las dos tenían sus boquitas moradas y sus cachetitos mordidos.
"Yo quise despertar a la más chiquita pero la vi muy mal, pensé que estaba muerta".
“No sabía qué estaba pasando, ni lo que había pasado. Yo le gritaba por su nombre a ese maldito, pero no me contestaba… ya no estaba en la casa.
“Cuando no lo vi, presentí lo peor. Salí corriendo a gritar ayuda y un vecino le llamó a la ambulancia. Llegaron, se llevaron a mis hijas al hospital.
“No sé quién le llamó a la policía, pero me querían llevar a mí detenida porque pensaban que yo les había hecho eso a mis hijas.
“Decían que yo había querido matarlas. Salieron los vecinos y una vecina dijo que había escuchado gritar muy feo a las niñas y al maldito ese gritarles que se callaran.
“Dijo que lo vio salir casi corriendo de la casa y que pensó que nos habíamos peleado. Yo les decía que me dejaran ir a ver a mis hijas al hospital y los preventivos me llevaron al hospital.
“Cuando llegué ahí, estaba el Ministerio Público. Yo sí pensé que estaban muertas las niñas”.

Valoración médica y psicológica
Ambas niñitas fueron agredidas sexualmente de manera brutal.
Presentaban lesiones severas que pusieron en peligro sus vidas, más la menor, quién permaneció 15 días internada en el hospital.
Las dos pequeñas presentaron signos y síntomas de haber sido víctimas de agresión sexual, fueron tocadas en reiteradas ocasiones.
Además, tenían una seria afectación emocional, aunque por su edad y desarrollo no comprendieron el hecho como tal, sino como sólo una agresión física.
“Mi papi me pegó muy fuerte y me sacó mucha sangre… por qué mi papi me pegó tan recio?”, cuestionaron.

La versión del sujeto
“Yo ni estaba en la casa, su madre se salía y ahí dejaba a las niñas solas. Dígame qué madre se va al mercado y deja a sus hijos solos.
“Todo eso que dicen que yo les hice no es cierto. Y de la otra violación de mi prima tampoco es cierto. Esta gente nomás me quiere perjudicar.
“Yo le hice el favor de levantarla así como está, viuda y con dos chamaquitas. Si le pasó eso es porque esas chamacas se lo han de haber buscado. No dejaban de chillar.
“Ese día no sé… otros días quiero decir que no se callaban, eran bien chillonas.”
“Yo ni puedo, o sea usted me entiende… ya ni funciono como hombre, dicen que es por la mota, pero ya ni sé…”

Este sujeto está compurgando una sentencia de 22 años de prisión. Un asunto por demás terrible.
Cuando uno valora a víctimas con ese tipo de daño y a los sujetos que fueron capaces de provocarlo es cuando opera el ser humano y entonces se reflexiona sobre si la pena sea demasiado corta en relación al daño que causó… ¿estar a favor de la pena de muerte?... palabras de mucho peso y con muchas implicaciones morales.
Para el caso en particular no existe ningún tipo de atenuante, ya que el sujeto presenta un trastorno antisocial de la personalidad, reúne los criterios compatibles al perfil del agresor sexual y es multirreincidente de los mismos delitos.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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