Thursday 19 de January de 2017

Mi delito... estar tomado

Historia de vida

     22 Apr 2012 03:40:00

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En una comunidad cercana a Juchipila, Zacatecas, un hombre fue lesionado de gravedad.
Dos sujetos con los cuales tenía problemas a menudo le cercaron el paso cuando regresaba de un baile.
Al parecer se suscitó una discusión en la que resultó herido. Sus agresores huyeron, sin embargo, hubo testigos del incidente.

La voz de la hermana
“Mi hermano está muy grave. Le perforaron un pulmón y casi le atraviesan hasta el corazón.
“Lo levantó la ambulancia porque estos desgraciados lo dejaron ahí tirado como un perro.
“Uno de ellos es su hijo y eso no se le hace a un padre. El otro es primo hermano de la mamá de ese bastardo, porque no se le puede llamar de otra manera al que quiere matar a su padre.
“A mí me avisaron en mi casa. Fue a avisarme un vecino que también venía para acá y desde lejos miró lo que pasaba.
“Cuando llegué a donde se suponía estaba mi hermano, ya se lo había llevado la ambulancia.
“Mi vecino me dijo que vio correr a El Chato y a El Malaleche. El Chato es el hijo de mi hermano.
“De ahí le dije a mi vecino que si me acompañaba al centro de salud o a ver en dónde estaba mi hermano”.

Lo trasladaron
“Llegué al centro de salud, pero me dijeron que ahí no lo habían llevado y de ahí me fui a Juchipila a ver qué pasaba.
“Ahí encontré a mi hermano, sí estaba grave, pero lo alcance a ver vivo, que eso es lo que yo quería ver.
“Empecé a platicar con él, yo le decía que me dijera quién había sido, pero no me decía nada.
“Le preguntaba que si El Chato, y sólo movía la cabeza diciendo que no.
“Los doctores ya no me dejaron hablar con él porque lo iban a operar, pero yo les dije que no quería, que mejor se lo llevaran para Guadalajara.
“Hice todos los trámites, me hicieron firmar una responsiva que bajo mi riesgo trasladarían a mi hermano. Les firmé y me lo llevé a un hospital de Guadalajara”.
“Las gentes del hospital no avisaron a ninguna autoridad. Me dijeron que si avisaban, no me dejarían llevarlo a Guadalajara.
“Internamos a mi hermano, lo operaron y le salvaron la vida. Estuvo varios días en el hospital.
“Cuando me lo dieron de alta, yo seguía insistiendo que si había sido El Chato y me decía que no, que se había caído y que se había lastimado solo, de ahí no lo sacábamos”.

La historia del afectado
“Mi hermano se casó con esa mala mujer hace más de 20 años y desde luego empezaron los problemas porque esta mujer andaba de ligera de cascos con otros hombres que no eran su marido.
“Siempre pensamos que El Chato no es hijo de mi hermano, pero él siempre defendió a su mujer.
“Terminaron separándose y ella se llevó a El Chato a Estados Unidos. Para ese tiempo él estaba chiquillo, tendría como 8 años.
“Venían cada año y mi hermano visitaba a su hijo en la casa de los abuelitos.
“Hace año y medio más o menos El Chato se regresó. Ya tendría como 20 años.
“Regresó tatuado cerca del ojo con una lágrima y en los brazos otras figuras y usando el cabello a rapa. Se le nota que ya es marihuano.
“Desde que llegó, empezó a tener problemas con mi hermano, llegaba borracho exigiéndole dinero y mi hermano empezó a darle el dinero que le pedía.
“Ese dinero no lo quería para cosa buena, en cuanto mi hermano se lo daba, se iba a gastarlo en vino y marihuana y buscaba mujeres de la calle.
“Todos en la casa le decíamos que no le diera nada, que le hacía un mal porque lo quería para vicios.
“Mi hermano no acataba razones. Decía que era su hijo y que lo ayudaría. Supimos que la mamá de mi sobrino se había muerto y que por eso El Chato se había regresado.
“Yo sé que mi hermano tenía muchos sentimientos de culpa y que por eso le daba dinero a su hijo”.

Herencia en vida
“Cuando llegó El Chato al pueblo venía desconocido. Como que traía mucho coraje acumulado. A mi hermano le gritaba por todo.
“Nosotros no queríamos que estuviera en la casa porque nunca lo habíamos visto con buenos ojos.
“No se parece nada a mi hermano y para nosotros no es su hijo.
“Sabíamos que andaba todos los días tomando y ya nos habían dicho que se drogaba con marihuana”.
“Cuando llegaba a pedir dinero y se le negaba, se ponía muy mal. Empezaba a gritar y a insultar a mi hermano.
“Venía con pretextos de todos tipos. En una ocasión pidió 20 mil pesos que porque quería comprarse una troca.
“Mi hermano le negó ese dinero y empezó a reclamar sus ‘derechos’ según él.
“Decía que las casas que tiene mi hermano le corresponden a él y que le diera una para venderla y alivianarse.
“Aún así mi hermano no le dio el dinero y le dijo que mientras estuviera vivo, las dos casitas eran de él. Que cuando se muriera, ya se vería si se las dejaba a él.
“Él dijo ‘tons vale más muerto que vivo’ y se fue.
“Sólo sabíamos de él por medio de la gente que nos contaba que había agarrado la bebida.
“Teníamos mucho miedo de que le pasara algo o hiciera algo porque se acercaban los días de feria del pueblo y sabemos que todos se ponen a tomar.
“El día del baile de coronación mi hermano quiso ir con nosotros. Andaba triste porque no sabía nada de su hijo y tomó mucho.
“Le decíamos que dejara la botella, pero él no acataba. Ya andaba muy borracho y le dijimos que mejor nos fuéramos.
“Él dijo que se regresaría solo para la casa y en ese trayecto casi me matan a mi hermano”.

La voz de El Chato
“Sí es verdad que mi jefe y yo teníamos muchas broncas. Yo sí le guardo rencor porque me abandonó y dejó que mi jefecita se muriera sola en Estados Unidos.
“Yo le llamé para avisarle que estaba muy enferma, que lo quería ver y él me dijo que nos las averiguáramos solos.
“Cuando mi jefa se murió, yo me quedé solo en el otro lado.
“La soledad no es buena compañera y me empecé a enviciar para olvidarme del dolor.
“Cuando ya no aguanté más, mejor me regresé para mi tierra.
“Yo no quería buscar a mi jefe, pero la sangre llama y el vicio también. Yo sentía que él me debía mucho y por eso le pedía lana.
“Mis tías nunca me han visto con buenos ojos. Piensan que no sé que creen que no soy hijo de mi padre, pero tengo su misma carota.
“Esas viejas ahora me acusan de que yo quise matar a mi jefe, pero me cae que ni con marihuana me ha pasado eso por la cabeza.
“Se inventaron un testigo que nunca ha aparecido y que según se fue para el otro lado y que además es novio de una de mis primas. Él dice que clarito vio que yo piqué a mi jefe.
“Según él dijo que mi jefe estaba sentado en una barda y que yo llegué con otro compa y que entre los dos se la hicimos de tos al viejo y que yo le encajé el cuchillo por la espalda. Y eso no es cierto.
“Y luego porque mi jefe nunca me ha acusado y sólo dice que no se acuerda. Yo no fui.
“Como lo ven a uno feo y tatuado piensan que uno es un matón.
“Yo no fui. Aunque mi tía diga que yo lo quería matar, eso no es cierto. Uno enojado y marihuana dice muchas cosas, pero de ahí a que uno las haga, hay mucha diferencia”.

En este caso, el padre, en su declaración, sólo dijo que estaba muy tomado y que sólo recuerda que dos sujetos lo agredieron, no menciona que haya visto a su hijo ese día.

Violencia hacia los padres
En general, se dice que los padres aguantan “hasta el final” la violencia generada por los hijos hacia ellos.
Tal vez la entienden, equivocadamente, como un comportamiento que puede calificarse de normal, motivado por la edad del niño y por sus procesos de afirmación de la personalidad.
Más adelante, cuando esta violencia se materializa en agresiones que por su intensidad, tipología o continuidad, se convierten en algo difícilmente soportable.
Además, es la causa de más daños, por el temor de los padres a exponer su fracaso como tales, la convicción de que es un tema que atañe estrictamente a la familia y en ella debe ser resuelto.
A eso se suma la impotencia que nace del sentimiento de que no existen soluciones a la situación.

Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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