Sunday 22 de January de 2017

Mi delito… exigir mis derechos

Historia de vida

     5 May 2013 03:40:00

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Los conflictos familiares resultan ser muy complicados y cuando se judicializan se vuelven dolorosos e implican mucho desgaste emocional para quien los vive.
Los niños poseen derechos legales irrenunciables, como el hecho de recibir de parte de su padres pensión alimenticia, la cual comprende, aparte de los alimentos, la educación, vestido, salud y en general todo lo que el niño necesite para su sano desarrollo, de acuerdo a las posibilidades de sus progenitores.
Esta ocasión presento dos historias diferentes que tienen que ver con esto, una vista desde la perspectiva de la mamá y otra desde la postura de los hijos.

La primera historia
“No me casé con el papá de mis niñas. Lo conocí cuando tenía 27 años y él tenía 34. Trabajaba en un súper de autoservicio y él iba seguido ahí a comprar. Un día me preguntó a qué hora salía y le dije que a las 12 de la noche.
“Ese día llegó por mí. Yo no lo esperaba, pero cuando llegó también, llegó mi hermano por mí. Nos dijo que si nos daba raite y nos llevó a la casa. Se me hizo buena persona, pero se me hacía viejo para mí.
“Me siguió frecuentando. Iba casi de diario por mí al trabajo y me llevaba a la casa. Me dijo que trabajaba como guardia de seguridad. Me platicaba que tenía muchos problemas con su esposa. Que lo trataba muy mal. Que no lo atendía y que seguía con ella por sus hijos. En ese tiempo tenía dos”.

Relación
“Un día me platicó que como ya no aguantaba más se iba a dejar de con su señora. Que iniciaría a tramitar su divorcio. Me dijo que yo le gustaba mucho y que quería que iniciáramos una relación de pareja. Que le diera chance y que en cuanto se diera su divorcio y eso se casaría conmigo.
“Y le creí. Rentó una casita pequeña, la amueblamos y nos fuimos a vivir juntos. Nadie de mi familia quería y no lo soportaban. Unos amigos de mi hermano decían que era muy tomador.
“No les hice caso. Él me dijo que mejor no tuviéramos hijos hasta que nos casáramos. Así estábamos muy felices. Él se quedaba en la casa como tres o cuatro días a la semana porque los demás días trabajaba.
“Él me platicaba que su ex, no le quería firmar y que estaba batallando por eso. Y que tampoco lo querían dejar ver a sus hijos. Teníamos ocho meses de relación cuando resulté embarazada. Se enojó mucho. Pero dijo que si era la voluntad de Dios que él la aceptaba.
“Tuvimos una niña con síndrome de Down. Fue un golpe muy difícil para nosotros. Él se portó muy bien. Me dijo que seguiríamos juntos, que él nunca me dejaría sola. Como a los tres meses de que nació la niña salí embarazada de nuevo. Tuvimos otra niña. Pero ella sí nació bien”.

Cambio radical
“Esta vez se volvió a enojar. Me dijo que las cosas de por sí estaban difíciles. Nos peleamos y me dijo que debí cuidarme. Me dijo que los embarazos engordan a las mujeres. Me decía panzona y que ya no le gustaba. Me sentía muy triste y sola porque estaba yo sola con mis hijitas en la casa.
“No podía salir a trabajar porque mi hija requería cuidados especiales. Le marcaba al celular, no me contestaba o me mandaba a buzón. Le dejaba mensajitos para que me trajera dinero para los pañales de las niñas y su leche. Si llegaba en la quincena, se quedaba esa noche y me dejaba mil pesos. Luego ya ni los mil”.

La realidad
“Un día lo fui a buscar donde me dijo que trabajaba. No era cierto. Estuve investigando y me dijeron que era policía. Fui a buscarlo y me enteré de que él seguía casado. Que inclusive le acababa de comprar un carro a su esposa.
“Me dijo que no quería tener problemas. Que cada quincena me mandaría dinero para mis hijas. Pasaron casi tres meses y sólo me mandó un día 500. Me fui al súper donde trabajaba antes para ver si me daban trabajo.
“Me dijeron que sí, pero el horario estaba muy difícil y no tenía quién cuidara a las niñas. Ahí un compañero me dijo que lo demandara para que se hiciera cargo de las niñas”.

Juicio de alimentos
“Fui al DIF, les expliqué el caso. Me dijeron que sí se podía. Lo llamaron a una junta con el juez. Se quiso justificar diciendo que él no quería tener hijos. Que la decisión había sido mía y que yo las cuidara. También nos ofendió diciéndonos que esas niñas ni derechos tenían porque habían nacido fuera del matrimonio, pero sí las había registrado con su apellido.
“El juez le explicó que las niñas tenían los mismos derechos que cualquier otro niño. Dijo que él sólo podía dar 50 pesos a la semana y se cruzó de brazos. Le dije al juez que yo no quería nada de él, que sacaría adelante sola a mis hijas.
“Me dijo que era obligación de él darles dinero porque el interés de mis hijas era primero. Cuando se terminó el juicio le comenzaron a descontar el 40% de su sueldo.
“Luego dijo que él sospechaba que la niña mayor no era su hija. Le hicieron estudios de ADN para la paternidad. Resultó que sí era su hija. Como si la niñita inocente no se pareciera a él, si salió igualita y ahí están los resultados, sí es su hija.
“Lo que yo digo, si no nos quiere, si solo me usó, ya está, pero que nos deje en paz. La esposa también nos molesta. No sé cómo supo dónde vivíamos y fue a buscarme para insultarme, para decirme que yo le estaba quitando el pan de la boca a sus hijos. Que por andar de aprontona estaba destruyendo un matrimonio sagrado”.

Madre y padre
“He batallado mucho. Trabajo para obtener un poco más de dinero y poderle pagar a mi hija la educación especial que necesita y darle a la más chiquita lo mejor. Las llevo de paseo. Juego con ellas. Algunas ocasiones me he topado con este viejo. Las primeras veces ni siquiera nos volteaba a ver. Llegó a dejar a mi hija gritándole ‘papi’ sin voltear a verla.
“Llevo toda la responsabilidad. Una de mis hijas necesita educación especial, atenciones, cuidados. Casi todo el día es estar al pendiente de ellas. Yo tengo que trabajar para mantenerme y completar el gasto de mis hijas.
“Ni siquiera va a verlas. Se desentendió por completo de ellas. Ni siquiera llama alguna vez. Yo me encargo de todo a todo. A su padre (si se le puede llamar así) sólo le hacen el descuento y ya”.

Segunda historia
Abandono
“Mi padre nos abandonó cuando yo tenía 5 años. Mi mamá nos sacó adelante sola, trabajando y con muchas dificultades de todo tipo. Ha pasado el tiempo, mi mamá está enferma de lupus y ya no puede trabajar. Yo trabajo y estudio.
“El dinero que me pagan es para mantener a mi mamá y a mis dos hermanos. Uno está en la secundaria y otro en la prepa. Mi hermano de la prepa ya me está ayudando a trabajar.
“Siempre tuve la inquietud de saber dónde estaba mi padre, así que me puse a buscarlo. Uno de mis maestros me ayudó. Dimos con él.
"Resulta que vivía aquí mismo. Siempre vivió aquí. Se volvió a casar y hasta tiene dos hijos con esa señora con la que vive”.

Lo enfrentó
“No le quise decir nada a mi mamá de lo que andaba haciendo. Investigué dónde trabajaba y en cuanto supe fui a buscarlo. Le va bien, tiene su negocio propio. Sus hijos van a colegios particulares y nosotros a veces no teníamos ni para comer.
“Llegué y le dije ‘soy tu hija, la que abandonaste hace 14 años y vengo por lo que me pertenece’. Me da tanta risa acordarme de la cara que puso”.

Demanda
“No le dije nada más, sólo me salí de ahí. Quería constatar que él tuviera dinero, y sí lo tenía. Mi maestro me recomendó unos abogados y ahora lo tenemos demandado. Le estoy pidiendo todo lo que nos debe de pensiones a mí y a mis hermanos.
“Son 14 años que nunca nos dio ni un centavo. Antes de demandarlo ya había investigado, y aunque no es rico, sí tiene para vivir cómodamente. No siento remordimientos de demandar a mi papá. Yo sólo estoy exigiendo lo que nos corresponde.
“Él sabe que si no llega a un acuerdo con nosotros, aparte de quitarle todo con un embargo, también soy capaz de meterlo a la cárcel si es que está casado con esa señorea, porque de mi mamá nunca se divorció”.
“Sé que puede parecer que soy mala por demandar a mi papá, pero fueron muchos años de sufrir al ver a mi mamá enferma sacándonos como podía adelante”.

Agradecimiento
Quiero agradecer infinitamente a Imagen por la confianza depositada en mi trabajo y por la gran deferencia hacia mi persona. A Marycarmen Salazar, por la linda entrevista que realizó.
Y especialmente a cada uno de los lectores que domingo a domingo siguen cada una de mis historias. Sin todo esto, 5 años no hubieran sido posibles. ¡Vamos por el sexto!

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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