Tuesday 17 de January de 2017

Mi delito… haber sufrido un accidente

Historia de vida

     27 Mar 2011 03:40:00

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Un hombre de 40 años sufrió un accidente automovilístico tipo volcadura en la carretera que conduce de Guadalajara a Aguascalientes. Su hijo de 20 años conducía el auto compacto. La imprudencia, falta de pericia para conducir y el exceso de velocidad desencadenaron el trágico accidente en el cuál ninguno perdió la vida. Sin embargo, el hombre de 40 años sufrió lesiones muy severas que lo sentenciaron a usar silla de ruedas de por vida.

Quién es él
Al momento de la valoración este hombre contaba con 63 años. Antes de sufrir el accidente era un prominente hombre de negocios, dedicado a la distribución de materiales para la construcción. Económicamente se encontraba en una situación desahogada. Casado 22 años antes, padre de cuatro hijos.
El mayor, quien conducía, próximo a egresar de la carrera de negocios internacionales. Después le seguían dos hijas gemelas, ambas estudiantes de la carrera de medicina, el más joven de sus hijos estudiante de preparatoria. Su esposa de 39 años se dedicaba de lleno a las labores del hogar y crianza de los hijos.
Durante el matrimonio lograron formar un patrimonio sólido y se hicieron de algunos bienes raíces. Gracias a esto, logró salvar su vida al tener los recursos para ser atendido por médicos especializados, que con cirugías oportunas lograron que este hombre tuviera movilidad en el torso, brazos, cabeza y que conservara sus funciones mentales, ya que estuvo un mes en estado de coma.

Todo cambió
Los problemas comenzaron poco tiempo después de que él volvió a su casa. Las atenciones y cuidados que requería eran y siguen siendo delicados. Perdió el control de esfínteres y de por vida debe usar sonda y contenedor de orina así como pañales para las funciones intestinales.
Estos cuidados, han provocado en la familia severos problemas, ya que en el pasado los hijos demasiado jóvenes, no querían asumir las responsabilidades.
La esposa, una mujer aún joven y bien conservada en esa época, no resistió más que tres años estar al cuidado de su esposo aparte de atender la casa y el negocio familiar. Relata que ella tenía necesidades de afecto y que por eso buscó la manera de tener una relación extramarital, tres años después solicitó el divorcio y se fue, dejando a sus hijos al cuidado de su padre.
Los hijos, al no tener una guía y aún con solvencia económica, comenzaron a encontrar refugio en adicciones como el alcohol. Una de las gemelas resultó embarazada de un joven que no quiso asumir la responsabilidad de un hijo.
La otra gemela decidió hacer su vida en otra ciudad por lo que se marchó. El hijo mayor no concluyó su carrera, comenzó a trabajar en el negocio de los materiales y a andar de fiesta en fiesta, antros y a tener varias novias, en este momento él ha tenido tres relaciones de unión libre, tiene seis hijos de los cuales sólo convive los fines de semana con uno de ellos.
El hijo menor, al ver que toda su familia se había desintegrado se dedicó de lleno a cuidar de su padre, continuó sus estudios y es quien ha estado al frente del negocio de materiales ya que su hermano estuvo a punto de dejar el negocio en quiebra.

Los conflictos por las propiedades iniciaron
Cuando la señora decidió divorciarse del esposo, logró quedarse con la mitad de las propiedades y con una participación del 10% de las ganancias del negocio. Ella no quiso que ninguno de sus hijos se fuera con ella porque estaba decidida a reiniciar su vida al lado de otro hombre.
El hijo mayor inició un juicio por supuesto abandono de familiares, su pretensión era lograr que sus hermanos le pasaran a él, por ser el mayor una cantidad de dinero para los gastos de su papá. Asimismo buscó la manera por la vía civil de tener participación en el negocio de los materiales. Él se considera como el único con derecho sobre los bienes de su padre por ser el mayor. Sin embargo, desde el accidente no ha estado al pendiente ni su padre, ni de sus hermanos.
Mi papá ya está grande y cada vez más enfermo, no me parece justo que quiera dejarle todo a mi hermano el más chico, porque yo soy su hijo mayor y por ley a mi me toca todo.
Mi papá ya está viejillo y ya no puede tomar decisiones, yo necesito que un juez diga que mi papá ya no puede tomar decisiones y que me nombre a mí para hacerme cargo de todo. Mi hermano se ha hecho cargo, pero él es el más chico y al rato que se case la mujer se va a querer quedar con todo”.

La voz del señor
“Yo qué más quisiera que no darles molestias a mis hijos, sé que si no hubiera ocurrido ese accidente mi familia sería diferente. Me duele mucho estar así, pero mi padre Dios así lo quiso y no me queda más que resignarme. En varias ocasiones he pensado que lo mejor hubiera sido que yo me muriera en ese accidente.
Mi hijo el más chico, es el único que ha visto por mí. Se ha dedicado de lleno a cuidarme, terminó sus estudios, es licenciado en Contaduría y nos ha sacado a flote.
Mi hijo el mayor, no ha hecho nada de su vida, le gusta la comodidad, levantarse tarde, salirse a tomar con los amigos, ni siquiera ha podido formar una familia, nada más anda dejando hijos regados por todos lados.
Ahora dice que él es quien tiene los derechos del negocio que por ser el mayor, pero mi hijo chico es el que se lo merece porque el otro ya lo había dejado en quiebra, con deudas y mi hijo lo levantó. De ahí nos mantenemos todos.
Mi hijo como puede me atiende, me carga para sentarme en la silla, me da de comer. Le paga a una señora para que nos auxilie con la limpieza de la casa, pero se da su tiempo para atenderme a mí. ¿Usted cree que no le voy a dejar todo a él?
A mi hija que vive aquí yo no la voy a desamparar, la dejaré protegida. Pero a este otro que nomás anda aquí por el dinero y para vivir de nosotros., ¡No quiero ni darle nada, ni dejarle nada! Yo sé que usted está aquí para ver si yo estoy loco o para ver si ya perdí la memoria porque él me metió demanda para que el juez diga que yo no puedo tomar decisiones.
También quiere que digan que cuando le firmé el poder general a mi otro hijo, yo no estaba en mis cabales, pero claro que estaba en mis cabales y lo sigo estando, lo único que no me funciona son las piernas, del cerebro aún estoy cuerdo.
Yo nunca he querido culpar a mi hijo de lo que pasó, sé que fue un accidente. Pero de ahí a que nos quiera dejar en la calle no se vale.
Está mal que uno hable de los hijos cuando se portan mal, porque es hablar de uno mismo, pero este ya es un hombre cómo puede andar haciendo todo eso: Se consiguió un abogado que dicen que es muy bueno y le anda moviendo por donde sea. Hágame las pruebas que quiera, para que se dé cuenta de que yo sí estoy bien de mi cabeza, nada más no me ponga a caminar, ahí sí le voy a fallar.
Ni se imagina siquiera lo penoso que es saber que los hijos de uno le anden cambiando el pañal, que lo limpien, que lo bañen, es muy doloroso, saber que uno es una carga, que no cuentan con uno más que para causar molestias.
Mi hijo el chico ni siquiera se ha casado y yo sé que es por mí. Porque no quiere dejarme solo. Su hermana hay veces que ni de comer me arrima, ella anda en sus cosas, tiene sus propios problemas y ni como exigirle. Ella comenzó a cobrarme por atenderme, si me arrimaba la sopa me cobraba 20 pesos, si me tenía que cambiar me quería cobrar hasta 100 pesos, a veces sí se los daba para no molestar a mi otro hijo.
Ya estaría de Dios que Usted encontrara que yo ya no tengo cabeza para tomar decisiones. Uno está en manos de la gente, si son de buen corazón ya las lleva de ganar, si son de mal corazón pues es mejor ya ponerse a rezar.

A la fecha
Este hombre continúa al cuidado de su cuarto hijo. El mayor a pesar de haber perdido los juicios que entabló, no cesa en su intento de quedarse con los bienes de su padre y hermano.

Efectos psicológicos de la paraplejía por evento traumático
La lesión rompe el ritmo de vida, equilibrio y proyectos que el individuo había establecido, surgiendo la creencia de que la vida, tal y como se conoce, no se puede continuar y esto genera tristeza y pensamientos de que es mejor morir que esta situación.
Las primeras reacciones emocionales son: ansiedad, angustia y miedo; son reacciones psicológicas normales y esperadas, frente a cualquier lesión grave que implique secuelas. La persona no tiene expectativas de futuro, no sabe qué va a hacer con su vida y tiene miedo a perder a la persona amada, a que no la amen, al rechazo social, a la pérdida del empleo.
Además se produce una pérdida de la autoestima, sentimientos de no valer para nada, de no poder realizar las actividades que antes realizaba, sintiéndose desvalorizado ante él mismo y ante los que le rodean. Otro problema muy importante es la dependencia de otra persona (fundamentalmente el tetrapléjico) para las actividades de la vida diaria: aseo personal, vestirse, trabajo..., necesitando a esta tanto física como psicológicamente, lo cual le hace sentirse como un niño, que no puede hacer casi nada solo, perdiendo su intimidad e independencia.
Todas estas reacciones provocan en el lesionado sentimientos de inferioridad, injusticia, discriminación, inseguridad, cobardía, miedo, que le llevan a aislarse de la sociedad e incluso de su entorno. La depresión aparecerá tarde o temprano, ya que sus pérdidas son reales y permanentes: y su intensidad variará desde la tristeza hasta las formas más graves, que incluyen ideas o intentos de suicidio.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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