Tuesday 24 de January de 2017

Mi delito… no saber defenderme

Historia de vida

     11 Mar 2012 03:40:00

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Un joven de escasos 20 años percibe su vida sin ningún valor y se ve a sí mismo completamente denigrado.
En un intento desesperado cree que el suicidio es su mejor opción.
Atenta de manera fallida contra sí mismo, destapando una serie de problemas familiares que vivió durante toda su infancia y adolescencia.
Ahora tiene la atención de su familia, que pareciera estar totalmente ajena a su vida; sin embargo, muchos años de sufrimiento no podrán sanarse.

Su voz
“Siento que por primera vez soy escuchado. Nunca había ni pensado ir al psicólogo, pero reconozco que desde hace mucho tiempo yo ya me he venido tambaleando.
“Tengo 23 años, soy demasiado tímido, siento que no valgo nada. Me sorprende que se hayan dado cuenta de que me quise suicidar”.

El inicio
“No recuerdo muy bien muchas cosas, sólo recuerdo que mi papá abandonó a mi mamá cuando yo tenía meses, eso lo sé porque de chiquito escuchaba a mis tías hablando de eso.
“Sé que él se encontró a otra mujer y nos abandonó. También sé que nunca estuvo al pendiente de nosotros.
“Yo recuerdo que mi mamá siempre fue muy estricta para todo.
“Me acuerdo que desde chiquito me ponía a limpiar mi cuarto y si no lo hacía bien, tiraba todo al piso y me ponía a hacerlo de nuevo.
“Yo me sentía tonto porque me decía que no servía para nada, que todo lo hacía mal.
“Mi mamá encontró un esposo y las cosas empeoraron para mí.
“Recuerdo que cuando yo hablaba, siempre me decían que me callara. Y ese señor hasta me llegó a pegar porque no pronunciaba bien las palabras.
“Me daba miedo hablar y cuando lo tenía que hacer sentía que se me cortaba la respiración y empezaba a tartamudear. “Entonces mi mamá se enojaba y me regañaba y me decía que no servía para nada ni para hablar.
“El esposo de mi mamá nunca me quiso, pero a mi mamá no le importaba mucho. Me aislaba y siempre me tenía en mi cuarto.
“Rara vez salía yo con ellos. Había días como los fines de semana que nadie hablaba conmigo, me la pasaba viendo la televisión en mi cuarto y a veces hasta comía ahí porque así me decía mi mamá”.

Bullying en la primaria
“Cuando entré a la primaria fue muy complicado para mí. Yo creo que le caía gordo a la maestra porque me hablaba muy feo.
“Me decía niño cuando a los otros niños les hablaba por su nombre. Yo estaba aprendiendo a hacer las letras y me acuerdo que me apretaba muy feo la mano.
“Los otros niños se daban cuenta y también me decían niño y empezaron a tratarme mal.
“Se burlaban de mí porque no hablaba bien y tartamudeaba mucho, me hacían llorar en el recreo, hasta creo que se ponían de acuerdo para pegarme en la cabeza y agarrarme a patadas.
“Y poco a poco dejé de jugar con ellos, tanto así que en los recreos me alejaba de todos a comer mi lonche al lado de un árbol.
“A veces se daban cuenta y me encontraban y me quitaban mi comida y la pisaban, y luego se burlaban más de mí porque decían que para que me muriera de hambre como perro de la calle.
“Sufría de golpes por parte de mis ‘amigos’; había ocasiones que me dejaban los brazos morados y se notaba bastante, pero como nunca he usado playeras sin mangas nadie de mi familia lo notó.
“Mi mamá me ponía de esas playeras porque estaba muy flaquito. Me acuerdo que hasta se me veían las piernas chuecas de tan flaco que estaba.
“Las rodillas se me veían grandes y tenía manchitas blancas en la cara. Eso empeoraba todo.
“Como pude, saqué la primaria. No tenía amigos, platicaba muy poquito con los niños en la escuela y aprendí a no decir nada en mi casa porque siempre me decían que no fuera mentiroso y me mandaban a mi cuarto.
“En la escuela tampoco decía nada porque me castigaban y me mandaban a la dirección por chismoso”.

Adolescencia
“En la secundaria era imposible defenderme, siempre he sido uno de los de menor estatura y físicamente no estoy bien desarrollado.
“No sé por qué no crecí como los otros niños. Me siento débil y no sé si por lo mismo, algunos compañeros se sentían con el derecho de humillarme.
“Se siente horrible que te humillen delante de todos, que te peguen de librazos, que te quiten las cosas y no te las devuelvan o que te quiten los pantalones delante de las compañeras y todos se rían de ti.
“Un día no soporté y me puse a llorar; imagínese, 15 años y así de llorón.
“Pensé que tendrían lástima de mí, por eso lo hice y porque no aguantaba, pero la verdad es que fue peor, creo que después de eso me maltrataban todavía más. Otra vez no sé como pasé la secundaria.
“Cuando entré a la prepa hice lo posible para no quedar en el mismo salón que mis abusadores, pero seguía en la misma escuela.
“En casa todo no iba mejor. Seguía aislado de la familia, me refugiaba en videojuegos y en la computadora.
“Yo quería estudiar ingeniería y me metí a Sociales (bachillerato) para no estar cerca de ellos.
“Tanto era mi miedo, que a la hora de salida sólo salía corriendo para no topármelos. Me daba terror tener que verlos y que me obligaran a quedarme con ellos.
“Nunca tuve novia, me la pasaba más tiempo escondiéndome o defendiéndome que fijándome en lo bonitas que eran las chicas.
“Por esta razón me hice cerradísimo, muy tímido, muy vergonzoso, muy inseguro; a la fecha soy incapaz de entablar conversaciones con casi nadie, hasta me siento raro de estar hablando todo esto contigo.
“Vivo con mi familia, pero casi nunca hablo con ellos de casi nada.
“Haz de cuenta que ellos son un mundo aparte; yo me voy a un cuarto a ver tele o estoy con mi hermano de 15 jugando computadora, mientras mi familia hace sus convivios con sus compadres”.

Tiempo actual
“Ahora atiendo un negocio de ciber y cuando una chava guapa y que se ve que tiene dinero me habla, me siento inferior, no sé qué me pasa, nunca he tenido amigas y no soy ningún homosexual.
“No sé hablar de nada porque experiencias ni tengo, sólo me la paso pegado a la computadora desperdiciando mi vida.
“No sé si pueda valerme por mí mismo algún día, tampoco sé qué pasará cuando mi mamá ya no esté, cuando tenga que conseguir trabajo.
“Quizá el infierno de sentirme acosado se repita en el trabajo, quizá se aprovechen como siempre de mí, me humillen y me pisoteen.
“No tarda en que mi mamá me mande a conseguir un trabajo y aunque me da miedo, ya tampoco puedo seguir aquí en casa.
“Me siento tan vacío, que mi vida no tiene ningún sentido, que no me puedo valer por mí mismo ni defenderme, siento que me apago lentamente.
“He perdido la pasión por todo, hasta por salir a trotar debido a una enfermedad que tengo en las piernas.
“Quisiera tener una novia para recuperar absolutamente todo, confianza, pasión, felicidad, seguridad en mí mismo, vivencias, todo; salir al cine, escuchar música en el carro y cosas, pero tal vez eso nunca se me haga realidad”.

Suicidio
“Por esto es que decidí terminar con mi vida. Qué caso tenía seguir si a fin de cuentas para los demás no existo.
“Nunca he existido. Mi mamá no sabe todo lo que he pasado y no lo sabe porque no me escucha.
“Ya no quería sentirme tan solo y buscando una salida que nunca llegaba.
“Nunca había ido a un psicólogo ni nada, yo pensaba ‘esperaré a estar más grave para que entones se den cuenta de que algo está mal y entonces me pregunten qué tengo y me suelte en llanto’.
“No sé qué chiste tiene ya la vida, me siento patético, inferior y con ganas de absolutamente nada.
“No sé qué siga después de esto. De repente tengo mucha atención y no sé qué hacer con ella.
“Sólo quiero sentir que pertenezco a un lugar, que le importo a mi familia y poder ser un chico como todos los demás”.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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