Wednesday 18 de January de 2017

Mi delito… pelearme

Historia de vida

     18 Mar 2012 03:40:00

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Un hombre joven de una comunidad cercana a Tacoaleche, Guadalupe, es detenido en supuesta flagrancia al momento que era partícipe de una riña.
Lo que parecía sólo un pleito por diferencias ocasionadas por el alcohol, terminó con la muerte de un ser humano, una persona lesionada de gravedad y un hombre a su decir inocente, privado de su libertad, enfrentando un proceso penal por homicidio calificado.

Quién es él
Es un hombre de 24 años, padre de dos niños de 5 y 3 años de edad, aunque no viven con él.
“Mi esposa se los llevó, me dijo que yo era muy violento y que ya no podía estar conmigo, hace ocho meses salió al kínder por los niños y ya no volvió”, dice.
Desde los 13 años se dedicaba al oficio de tablajero y sólo tiene la primaria.
Acepta el uso frecuente de bebidas embriagantes y “de vez en cuando” de marihuana.
Porta tatuajes en ambos brazos y viste ropa muy holgada. Usa la cabeza rasurada y barba tipo “piocha”.

Su vida personal
“Yo no le seguí en la escuela porque no había dinero. Mi familia sólo vive del campo y está muy difícil porque casi no hay trabajo.
“En el rancho está muy difícil la situación.En vez de seguirle a la escuela, me fui de ayudante a una carnicería a Guadalupe.
“Empecé limpiando y poco a poco fui aprendiendo a cortar la carne. Ahí la llevaba más o menillos”.
Peleas de gallos
“Unos cuates me empezaron a invitar a las peleas de gallos en las ferias de los ranchos. Casi cada fin de semana me iba de pedote a las peleas.
“Sí había muchos pleitos para ese tiempo; cuando empecé en eso yo tenía como 17 años.
“Yo trataba de no meterme porque se ponen muy pesadas las cosas cuando ya andan todos muy borrachos y empezaban discutiendo por el dinero de las apuestas o por sus gallos.
“Yo seguía a mi patrón y nos la pasábamos muy bien y además nos ganábamos una lana”.

Relación de pareja
“En ese tiempo conocí a mi vieja, me gustó mucho y la anduve rondando hasta que quiso ser mi novia.
“Luego me la robé. Le renté un cuartito y ahí nos fuimos. “Empezamos a tener muchos problemas porque a ella no le gustaba que me fuera a los gallos.
“Los problemas cada vez eran más seguido y casi por todo. Me hacía enojar mucho porque me gritaba y me aventaba cosas.
“Un día de esos pleitos rompió la televisión con la plancha. Yo me enojé mucho y el pleito sí estuvo feo.
“La golpeé y estaban los niños llorando y asustados y yo andaba borracho.
“Ya le había dado otras veces sus cachetadas porque me gritaba muchas peladeces. Ella me amenazaba con dejarme. Esta vez sí me la cumplió.
“De esa vez de la tele fue un sábado, todo el domingo no me habló y en la semana ya ni de comer me hacía, se iba con su mamá; el jueves me dejó.
“Se fue por los niños al kínder y ya no volvió.
“Se llevó la ropita de mis hijos y la suya y se fue para con su mamá.
“Yo la fui a buscar, sus jefes me dijeron que no quería hablar conmigo.
“Agarré la borrachera de todos los días. Sentía mucha rabia y dolor de que se hubiera ido”.

Cómo inició el problema
“Pasaron quince días de que me dejó. Yo andaba en la peda y hasta mota me metía.
“Un día nos fuimos mis compas y yo a un coleadero a un rancho.
“Llegamos desde las 12 y empezamos a echar cheve. Ahí nos anduvimos un rato y como había feria en ese rancho, nos quedamos al baile.
“Uno de mis compas le traía ganas a una morra de ese lugar y la andábamos buscando.
“Lo que no sabíamos es que la morra ya tenía novio y creo hasta pedida estaba.
“Anduvimos preguntando por ella en el baile.
“De rato la vimos que ya había llegado con unos compas que habían sido contras en las apuestas y que ya habíamos tenido bronca con ellos.
“Y que me voy fijando que con ellos también estaba mi vieja”.

El pleito
“En eso se nos dejó venir el novio de la morra y yo ya iba para ver qué fregaos hacía mi vieja con esos compas. Se la hizo de tos a mi compa y se hicieron de golpes.
“Los desapartamos y yo me fui a ver qué con mi vieja, pero estos seguían haciéndose de palabras.
“Llegué con mi vieja y le dije recio ‘qué fregaos haces aquí’ y la agarré del brazo para sacarla y llevármela para la casa.
“Los compas con los que iba mi vieja me jalaron y me dijeron que la soltara, les dije que era mi vieja y me dijeron que ya no era mi vieja, que ya me había dejado y se me fueron a los trancazos.
“Se dejaron venir también mis compas y se puso muy feo. No duró mucho y yo nomás sé que quería alejar a mi vieja de ahí, pero no me podía desapartar”.

Armas blancas
“El pleito era a puño limpio. Le juro por mi jefecita que yo no traía cuchillo.
“Mi compa, el que andaba buscando a la morra, me gritó ¡aguas! Me alcancé a voltear y nomás sentí que algo como que me quemó en el brazo.
“Se pusieron muy feas las cosas. A mi compa sí le alcanzaron a dar un piquete en la espalda.
“Dicen que yo maté al compa que navajeó a mi amigo. Yo ni cuchillo traía, ¿no le digo?
“Cuando miré que lo picaron, me zafé del que me traía y fui a ver a mi amigo que estaba tirado.
“En eso llegaron los preventivos, yo nunca vi que este compa estuviera lastimado y menos con la panza rajada.
“Todos corrieron, éramos como seis u ocho los del pleito. Yo me quedé ahí porque mi amigo estaba herido.
“Se fueron contra mí los preventivos, yo les decía que llamaran a la ambulancia para mi amigo y en eso dijeron ‘ya está muerto’, pensé que mi amigo y me dijeron ‘este otro’.
“En eso volteo y veo que estaba lleno de sangre y se le veía una cortada muy grande en la panza.
“Me dijeron ‘tú lo mataste’, pero le juro que no fui yo. Sabe qué pasaría y quién lo acuchillaría”.

Peligroso
“Mi vieja fue a declarar en el Ministerio Público que yo era muy violento y que por eso me había dejado.
“También dijo que ese día en el baile yo la había estrujado delante de la gente y que el pleito yo lo había empezado.
“Dijo que me tenía mucho miedo. Los peritos dijeron que yo era peligroso en alto grado y nomás porque mi compa no se murió y pudo decir quién lo había picado, sino también me cargan esa culpa.
“Siento que mi vida se acabó. Yo sí era borrachote, pa’ qué le digo que no, pero de ahí a andar matando gente…
“No he vuelto a ver a mis hijos desde que mi vieja se los llevó. Siento que mi vida se acabó.
“No tengo testigos de que yo no fui ni cómo comprobar que yo no traía cuchillos ni navajas.
“Yo también estaba herido y nadie dijo nada de eso.

Las peleas entre grupos rivales -generalmente se atacan confusamente, donde lo único que queda claro es el resultado fatal- las ha habido en todo tiempo y lugar.
En estos casos, identificar la mano homicida suele ser complicado; todo sucede rápido, los testigos no distinguen y a veces el pacto de silencio alcanza incluso a los compañeros de la víctima (consideran la venganza como asunto suyo).
Nadie habla o son versiones encontradas, contradictorias y singularmente poco veraces.

*Perito en Psicología Forense
azuliv@hotmail.com




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