Monday 16 de January de 2017

Mi delito… que mi mamá no me quisiera

Historia de vida

     5 Jun 2011 03:40:00

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En el año 2008, una pareja de esposos fue detenida por el delito de violencia familiar. Aparentemente ambos propinaban maltrato a una niña que no era su hija biológica pero, sin embargo, la habían criado desde que la niña tenía 5 años; ya que su madre la dejó encargada con ellos, para irse a trabajar. Y a la fecha no ha regresado.

La historia desde los padres circunstanciales
“Nosotros conocíamos muy bien a la mamá de la niña, éramos vecinos y en todo la ayudábamos, incluso cuando tuvo a los niños más chiquitos nosotros la llevamos al hospital.
“Ella tenía un niño más grande, la niña y otros dos niños más pequeños. Cada uno tenía un padre diferente pero el papá de la niña estaba en la cárcel y ella no lo sabe porque su mamá le dijo que se había muerto.
“Esta mujer le batallaba para mantener a sus hijos porque ninguno de los hombres la ayudaba con los gastos. Un día empezó a decir que se iba a ir a trabajar a Veracruz. No sabemos por qué. Si sería porque tenía familia allá, aunque sabíamos que ella tenía a su mamá en Jerez.
“Nos dijo que se iba a Veracruz una semana, que nos encargaba a los niños, nos quería dejar a los cuatro, pero no quisimos, le dijimos que sí la ayudábamos, pero sólo que dejara a los más grandes.
“Se fue y regresó, se estuvo unos días y dijo que se volvería a ir y que en cuanto estuviera acomodada y tuviera a donde llevarse a los niños regresaría. Insistía en dejarnos a todos, pero no quisimos, sólo dejó al niño y a la niña más grandes.
“Desde entonces ya nunca supimos de ella, no volvió, no llamó, ni nada, no sabemos nada de ella, a lo mejor se murió, o la mataron, quién sabe que habrá sido de ella y de los niños chiquitos que se llevó”.

Asumimos la responsabilidad
“Se fue dejando a los menores sin documentos, ni su acta de nacimiento ni cartilla de vacunación. Le batallamos mucho para saber en dónde los había registrado. Logramos conseguir los papeles y así los fuimos a inscribir a la escuela.
“La niña siempre fue una niña muy inteligente, y aplicada en sus estudios, no se portaba mal ni nada ni teníamos ningún problema con ella.
“En la escuela y por fuera buscábamos la manera de que la niña tuviera a su alcance atención psicológica, porque la veíamos triste y cohibida.
“Siempre preguntaba por su mamá. Le decíamos que pronto regresaría porque ni nosotros sabíamos si regresaba y menos cuándo lo haría.

La niña se entera de la verdad
“Cuando la niña tenía entre 9 y 10 años, un día llegó el abuelo paterno de su medio hermano.
“Él dijo que iba a recoger a su nieto y nosotros le dijimos que se llevara a la niñita para que estuviera con su hermano, que no los separara. Pero el abuelo sólo dijo que ella no era su nieta, que nada más se llevaría a su nieto.
“La niñita lloró mucho y no comprendía por qué sólo se había ido su hermano y ella lo tomó como que también la había abandonado. De ahí comenzó a dar muestras de rebeldía así como de problemas de conducta en la escuela”.

Tratan de adoptarla
“Nosotros buscamos la manera de adoptarla legalmente, siempre estuvimos en contacto constante con el DIF.
"Ahí la llevamos al psicólogo. Pero la niñita cada vez se portaba más mal.
“Yo sí acepto que la regañaba y hasta le dí sus nalgadas, pero la criamos igual que a nuestros cuatro hijos. Tuvo las mismas oportunidades. La queremos mucho y nos puede mucho lo que está pasando.
Su conducta se agrava
“Las cosas que la niñita hacía eran mucho más graves cada vez. Para el día que nos la quitaron, el psicólogo del DIF ya la había dado de alta.
“Pero días después de eso alumnos y maestros de la escuela en donde la niña estudiaba, fueron a mi casa para reclamar por varios objetos robados por ella, gomas, lápices, una calculadora, cositas de los niños y dinero. Ese día yo sí le pegué con un cinturón.
“Le dí sus cinturonzazos y ella se salió de la casa. Se fue con una amiga y fue a decirles a los policías que yo le había pegado. De ahí nos la quitaron y se la llevaron a la casa hogar. Ya no la hemos visto desde hace un año.

Quien es la niña
Es una niña de tez morena clara, de ojos muy grandes de color negro, cabello lacio, castaño oscuro. Delgadita, pesa unos 35 kilos, de 1.40 centímetros de estatura aproximada. Muy introvertida, desconfiada, es difícil ganarse su confianza.
“Tengo tres hermanos, uno más grande que vive con su abuelo que no es mi abuelo y tengo otros dos más chiquitos. No me acuerdo bien de ellos, quiero verlos y traérmelos para que estén bien conmigo y cuidarlos. Mi papá se murió, eso me dijo mi mamá.

Su historia
Ellos me querían adoptar porque mi mamá ya no regresó por nosotros. Mi hermano vive con su abuelo que no es mi abuelo y no me quieren ni yo quiero estar con ellos.
“Mi papá es muy estricto porque estuvo en el Ejército. Sí me regañaba porque me portaba mal. Mi mamá, ella no me regañaba, yo sí los ayudaba a vender los jugos, sí me mandaban a la escuela y de primero sí me gustaba ir, pero luego ya no.
“En la escuela yo no tenía amigos ni amigas, nomás una amiga, los maestros siempre me estaban regañando y me mandaban con un psicólogo, los maestros me decían que ya no me aguantaban. También iba con un psicólogo del DIF.
“El día que me trajeron estaba de vacaciones pero sabía que mis compañeros de la escuela iban a ir a mi casa a reclamar, porque me acusan de haber agarrado dinero y cosas de las mochilas.
“No es cierto, yo no agarré nada pero todos me odiaban en esa escuela, los maestros también. Por eso mejor me fui de la casa, ya me había ido otras veces.
“Mi amiga me decía que no les anduviera haciendo caso a mis papás que porque ellos no eran mis papás.
“El día que me fui mi papá no me pegó, pero otras veces sí, porque yo soy muy rebelde y no les hacía caso y yo iba a cobrar el dinero de los jugos y no se los daba a mis papás.
“El día que me fui la mamá de mi amiga les habló a los policías. Luego, luego llegaron por mí y me dijeron que iba a estar mejor. Pero yo no me quería ir con los policías.
“Me trajeron aquí en marzo. Me gustaría que me adoptara alguna familia que me diera todo lo que me hace falta y mucho cariño.
“Si pudiera ver a mi mamá (biológica) le reclamaría por haberme abandonado. A mis papás (quienes la cuidaron) no les diría nada.
“La licenciada del Sistema de Desarrollo Integral para la Familia (DIF), me dijo que me iba regalar muchas cosas, yo pensé que me iba a llevar a su casa y me trajo aquí, no me regaló nada, yo no le creo a nadie que me van a ayudar”.

Las personas que se hicieron cargo de la menor están sometidas a un proceso penal por violencia familiar.
La madre biológica, no tiene idea de todo lo que le está sucediendo a la pequeña.
Por lo pronto la niña está bajo los cuidados de la casa hogar del DIF.
Se encuentra bien físicamente pero emocionalmente tiene un daño irreversible.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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