Thursday 19 de January de 2017

Mi delito… seguir a mis amigos

Historia de vida

     3 Feb 2013 03:40:00

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Un joven enfrenta un proceso penal por los delitos de robo calificado, allanamiento de morada, atentados en contra de la integridad de las personas y lesiones. Sin embargo, niega su participación y culpa a sus amigos de haberlo involucrado en este hecho.

Quién es él
Es un joven de 20 años. Viste sudadera y pantalones flojos que permiten ver el bóxer. Usa tenis con las agujetas sueltas. De 1.60 metros de estatura, complexión delgada.
“Trabajo en la obra para ayudar a mis jefes. Mi papá tuvo un accidente, se cayó de un andamio y se lastimó la espalda y ya no puede trabajar. En su trabajo no lo indemnizaron y tampoco nos ayudaron con los gastos médicos. De eso ya hace como año y medio.
“En ese tiempo yo estudiaba la prepa, pero me salí para ayudarlos a salir adelante. Hago chambas de todas las que salen. Yo quería estudiar ingeniería para construir casas y hacerles una a mis papás.
“También se juntó que embaracé a mi novia, yo me quería casar con ella pero sus jefes decían que no. Me la robé y la traje para mi casa y luego resultó que no estaba embarazada. Mejor ahí la cortamos”.

Amigos
“Tengo unos amigos desde que éramos chiquillos. Siempre me he juntado con ellos. Andamos para todos lados. Lo malo de ellos es que se empezaron a meter en la marihuana.
“Me decían que me echara un churro para aguantar las friegas de la obra y más cuando había que echar colado. Yo no le hacía a eso. Porque mire cómo se fue deteriorando mi carnal. Desde chavalillo se metía de eso y se fue consumiendo. Y el cerebro se le secó.
“Aun así me juntaba con ellos. Nos íbamos a la cancha los sábados, nos tomábamos unas cervezas y luego, si había baile, jalábamos para allá.
“Me empecé a fijar que de repente estos compas andaban vendiendo cosillas usadas. Les preguntaba que de dónde las sacaban y me decían que de por ahí, que se las regalaban”.

Prisión
“Un día llegaron los ministeriales y me dijeron que me había resultado cita en una investigación. Me dijeron que ellos me llevaban, pero que no estaba detenido, que sólo me harían unas preguntas. Me subí con ellos. En el camino me iban haciendo unas preguntas. Me decían que si conocía a mis compas, que si trabajaba y cosas así.
“Me presentaron con una licenciada y me dijo que mi cita resultaba como indiciado por el delito de robo calificado y de otras cosas. Que me acusaban unos señores que yo ni conozco, que decían que yo me había metido a su casa y que les había robado muchas cosas y ropa.
“Pero también me dijeron que yo había manoseado a una chava que estaba en esa casa y que yo había golpeado a un señor que se había caído por la escalera.
“Me sorprendí mucho. Yo no sabía ni qué decían ni de qué me hablaban. Yo les dije que no era yo, que porque decían que era yo”.

Denuncia
“Nos encontrábamos en la casa. Para esto nos estábamos cambiando de domicilio, así es que teníamos cosas en la casa nueva y otras tantas en la casa anterior.
“Decidimos separarnos para quedarnos a dormir en las dos casas y así no se fueran a meter a robar. Nos quedamos mi hija y yo.
“En la madrugada escuché ruidos y sentí mucho frío. Me levanté a ver qué sucedía. Iba a bajar las escaleras y sentí un empujón, me fui rodando para abajo y alcancé a ver a tres tipos que traían sudadera con la capucha puesta. Me incorporé pero sentía mucho dolor en la espalda.
“En eso escuché a mi hija que gritó y un cuarto sujeto salió corriendo por la escalera. Como yo iba subiendo la escalera me empujó. Le alcancé a ver la cara. Mi hija salió corriendo y me dijo que era El Pina. A ese lo conocíamos porque nos había hecho una chamba de enjarre en la casa”.

La voz de la hija
“Tengo 19 años, estudio Enfermería. Mis papás decidieron que nos cambiáramos porque me molestaban mucho los cholillos. El Pina, que fue al que yo reconocí, siempre me molestaba.
“Todo empezó desde una vez que hizo un trabajo en mi casa. Nada más se me quedaba viendo. Y cuando lo veía en la calle decía muchas cosas. La última vez me dijo que yo tendría que ser suya aunque lo caparan.
“La noche que se metió a mi casa estaba dormida. De repente comencé a sentir que me toqueteaban. Me paralicé de miedo. Cuando el tipo sintió que desperté me tapó la boca pero yo lo mordí y me paré rápido del colchón. Le grite a mi papá. Clarito vi que era El Pina.
“Se salió de mi cuarto corriendo, bajó la escalera. Yo le gritaba a mi papá ‘es El Pina, papá’. Bajé la escalera y mi papá ya venía. Me dijo que si estaba bien y le dije que sí. Pero la verdad estaba muy asustada”.

Trabajo rápido
“Habíamos dejado en un cuarto ropa y cosas de la venta. También herramientas de mi papá. Una tía había dejado casi todas sus cosas. En el patio teníamos unas bicicletas. Hicimos un inventario de todo lo que se llevaron. Eran como 125 mil pesos.
“Nada más una de las bicicletas que era con la que yo competía costaba como 25 mil pesos. Le llamamos a la policía y se tardaron casi una hora en llegar. Luego le llamaron a la Policía Ministerial. También a periciales. Se estuvieron sacando huellas y fotografías”.

No los detenían
“Al día siguiente nos fuimos a la otra casa, esperábamos que los detuvieran. Pasaron como 15 días y nada. Las vecinas anteriores nos dijeron que seguían viendo al Pina por el barrio.
“Mi mamá y mi tía se fueron a preguntar a los vecinos. Fueron saliendo nuestras cosas. Mi bici la habían vendido en 500 pesos. Las cadenitas de mi tía en 20 pesos. Y así fuimos sabiendo de nuestras cosas. Fuimos al Ministerio Público y nos dijeron que estaban investigando.
“Nosotros les llevamos toda la información. Nombres, direcciones, testigos. Luego los policías rindieron un informe de investigación y pusieron todo lo que nosotros habíamos aportado. Ya nada más les quedaba librar orden de aprehensión. Pasaron otros 10 días. Mi papá ya quería ir a la casa de esos tipos y recuperar nuestras cosas. Por fin los detuvieron”.

Confusión
“A esas gentes que dicen yo ni los conozco. A mí sí me dicen El Pinacate. Sí es cierto que trabajé en esa casa, pero yo no conozco a la muchacha y menos que la quería para mí. Yo creo que se confundieron porque como siempre me junto con estos compas. Nos ven juntos y por eso me están involucrando.
“Eso que eran como 125 mil pesos y que los tenemos que pagar entre los cuatro. Están mal, yo no hice eso ni manoseé a la muchacha. Y resulta que también le tengo que pagar al señor otros 15 mil pesos por las lesiones de su espalda. Yo lo que digo es que me lo demuestren. Si yo me metí a esa casa y si encuentran mis huellas es porque yo sí hice una chamba en esa casa, pero nunca me metí a robar”.
Al momento de ser reconocido por sus denunciantes, El Pina portaba una cadena de las robadas, así como una chamarra. Dos de los testigos a los cuales les vendió las cosas lo reconocieron, así como las víctimas.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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