Tuesday 17 de January de 2017

Mi delito… ser cobarde

Historia de vida

     15 Apr 2012 03:40:00

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Dos niñas de escasos 8 y 12 años de edad fueron víctimas probadas de su padre; de sus otras dos hermanas pequeñas no se pudo acreditar el abuso que al parecer sufrieron.
La madre defiende a su marido aún a costa de que sus hijas les fueran retiradas por el DIF.

La familia
La familia vive en el seno de una comunidad de Guadalupe. La madre de las pequeñas tiene 28 años al momento de suceder los hechos y presenta un embarazo de 5 meses.
Dedicada al hogar y a vender dulces y bolis afuera de una escuela primaria, ayuda al sostenimiento de sus hijos.
Su marido, un hombre de 35 años de edad, es agricultor y en ocasiones trabaja como chofer materialista.
Ambos son padres de cuatro niñas de 12, 8, 7 y 5 años, así como de un bebé de año y medio de edad y uno más en camino.
Las niñas más grandes asisten a la primaria en el turno vespertino; las demás en edad escolar no están inscritas en la escuela, por lo que se quedan al cuidado de su padre cuando su mamá sale a vender los dulces al mediodía.

La voz del padre
“Esas niñas son malas, me están acusando de que yo las violaba y que las tocaba indebidamente, pero eso no es cierto.
“La más grande me tiene coraje porque yo la descubrí que andaba haciendo ‘cosas’ con un muchachillo en el corral que está atrás de la casa.
“Esas niñas están muy maleadas. Su madre las enseñó a ver las novelas y piensan que ellas pueden hacer cosas de adultos, por eso dicen que yo les hice esas cosas, de ahí lo sacan.
“Ese día que le comento, esta niña ‘traiba’ los calzones hasta los tobillos y el chamaco le andaba tocando ‘allí’.
“Les grité: ‘eita’, y que sale mi muchachilla corriendo como una liebrecilla, no le miento, pero hasta brincó de un salto una bardilla del potrero.
“El chamaco de mi compadre también salió corriendo. Yo lo fui a buscar a su casa para ver si ahí también estaba mi muchachilla.
“Salió mi compadre y me dijo de forma muy agresiva: ‘mejor cuide a sus hijas que son unas aprontonas con los hombres’.
“Le pedí que me explicara qué había pasado y me dijo que la Flaca, así le decimos a la más grandecilla, andaba buscando a los hombres para que le hicieran ‘cosas’.
“Yo sentí que me hervía la sangre y me fui a buscarla.
“La anduve buscando un ratillo y la encontré en la casa de mi cuñada.
“Esa vieja siempre les anda sirviendo de alcahueta. Como ella se dedica a venderse, se le hace normal que las viejas anden de ofrecidas.
“Me dijo que no me la iba a llevar y le dije que cómo no y me metí a sacar a mi hija. Me la llevé casi a rastras a la casa y llegando le di sus fajillazos”.
“Si le pegué fue para quitarle lo ofrecida. Uno nada más trata de educar a sus hijos. Imagínese que me la embaracen si todavía es una niña, tuviera sus 16, pero es una escuincla.
“Cuando le di sus cintarazos, se me volvió a salir corriendo y me fui tras ella, pero ya no la encontré.
“Le dije a su madre lo que había pasado y me dijo que le diera a la otra para que entendiera también y no fuera a andar como su hermana”.

Me denunció
“Esa noche ya no la buscamos porque sabíamos que estaba por ahí escondida. Al día siguiente mi mujer fue a la casa de su hermana y ahí estaba mija la Flaca.
“Mi cuñada no dejó que se la trajera y mi mujer le dijo que bajo su responsabilidad.
“Esta vieja está enferma. Ella le empezó a meter ideas a mi hija en la cabeza, estoy seguro, porque unos días después me agarró la Ministerial y me dijeron que por maltrato familiar.
“Mi hija me metió al bote. Y el DIF fue por todas mis hijas porque ella dijo que a todas las maltrataba.
“Dijeron que era caso urgente porque la niña tenía muchos moretones de los cintarazos que le di”.
“Yo digo que de ahí me empezó a tener mucho coraje porque ella no se imaginaba que podía suceder que se las llevaran a la casa hogar y a la casa cuna.
“Estuvieron poquillo allí porque mi cuñada las peleó. Tampoco las quisieron dejar con mi mujer porque ellas dijeron que su mamá tampoco las defendía y decidieron que mejor con un familiar.
“Después de esto se vino una serie de problemas con estas chamacas, puros chismes y puros cuentos, pero esto ya se salió de control”.

La tía
“Ese viejo es de mala sangre. Dice que no le hace nada a sus hijas, pero ya le comprobamos que sí.
“Cuando se las quitaron por golpeador, empezamos a sospechar que algo les hacía porque la niña estaba muy arisca para que la revisara el doctor.
“Yo empecé a hablar con ella para que me dijera si no la tocaba. Poco a poco me fue diciendo hasta que un día llorando me dijo todo lo que este maldito pervertido les hacía a todas.
“Me dijo que cuando su mamá se iba a vender los dulces y ella se estaba cambiando para irse a la escuela, él llegaba con el cinturón en la mano, le cerraba a la puerta del cuarto y la atrancaba con una piedra.
“Me dijo que de primero la ponía a que le tocara ella a él y cada vez fue más lejos hasta que le hizo de todo el maldito.
“Eso que dice que la niña andaba de volada no es cierto, eso lo dice para que piensen que la niña es mala y que le gusta andar de volada con los hombres”.
“De su hermana la que le sigue sí se lo pudimos comprobar, de las otras todavía no. Lo que nos duele más es que mi hermana le crea a ese viejo.
“Pero cómo no darse cuenta, y a todas sus hijas. Salió que hasta las formaba y que si no se dejaban, les pegaba con el cinturón.
“Él dice que les pegaba para educarlas, pero eso no es verdad, estaban todas golpeadas porque no se dejaban, por eso se las quitó el DIF a los dos.
“Mi hermana no pudo defenderlas y se puso de parte de su marido. Prefería ir hasta Sain Alto a verlas que hacer algo por ellas y recuperarlas.
“Cómo las íbamos a dejar ahí. Yo peleé para que me las dejaran y por eso las tengo yo, porque ellos no son aptos para tenerlas”.

Lo defiende
“Ahorita mi hermana ya parió el otro chiquillo. Está sola con los dos niños y vemos cómo los abogados vienen para que les dé dinero para defender a su marido.
“Pero ella no les da nada, qué les ha de dar si el viejo ese todo lo tiene a nombre de su mamá.
“Para nosotros sí ha sido muy pesado porque son cuatro. Ya todas van a la escuela y se ocupa el dinero para todo. Aquí aunque sean frijoles, pero no les falta de comer.
“Nos dijeron que las teníamos que llevar a terapia psicológica, pero no hay dinero para eso. Ojalá que ese maldito no saliera nunca”.

Daño emocional
En los casos de agresión sexual por una persona conocida, la confianza de la víctima en esa persona se destruye y, más aún, si es su padre quien atenta en contra de su integridad.
Para un niño o niña agredida por su padre el daño emocional es mayor, ya que primero por la edad y desarrollo psicosexual no comprenden la actividad sexual como tal y en cualquier caso pueden vivirlo como algo muy agresivo y doloroso.
Si ese dolor y daño es causado por quien se supone debe prodigar cuidados y cariño, genera graves sentimientos de culpa y minusvalía en los pequeños.
Asimismo se altera la confianza en su propio juicio hacia otras personas, presentando múltiples signos y síntomas como estrés postraumático.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com
 




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