Saturday 21 de January de 2017

Mi delito… ser engañada

Historia de vida

     23 Dec 2012 03:40:00

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En diciembre de 2008, una joven mujer de 19 años, vecina de una comunidad de Durango, madre de un pequeño de 3 años y con 2 meses de embarazo, busca trabajo en Internet. Contacta a una supuesta empresa que ocupa muchachas para trabajar como edecanes y asistentes, pero el trabajo que realizaría termina por privarla de su libertad en nuestro estado.

Los antecedentes
“Yo sé que todos piensan que quiero hacerme la víctima para que me saquen de aquí. Pero le juro por la vida de mis hijos que digo la verdad.
“Cuando tenía 14 años mi padrastro abusó de mí. Me dijo que era para iniciarme y que era mejor que él me ‘estrenara’. A mi mamá la conoció en un bar. El decía que yo estaba bien buena para el ‘talón’. Eso fue muy difícil para mí porque yo le decía a mi mamá que yo no quería trabajar en eso, pero a mi mamá no le importaba porque ella siempre había trabajado de prostituta y me decía que las viejas nada más servíamos para eso.
“Yo era tonta y no sabía cuidarme bien. Me embarazaron y ni supe de quién, sé que de algún cliente... Entonces, tuve a mi niño, pero mi mamá me dijo que ella no iba a mantener mocosos y me mandó a trabajar de nuevo en eso”.

No quería
“No quería, pero qué más hacía. Allá de donde soy no hay nada y sólo así podía mantener a mi hijo. Seguí en eso, pero me volví a embarazar. Eso es porque a los clientes no les gusta usar nada y a mi me falló el dispositivo.
“Unas amigas me dijeron que en Internet salían trabajos. Me encontré varios anuncios de edecán, pero no me contrataban. Hasta que encontré otro de Guadalajara. Me dijeron que debía ir, que ellos me pagarían el transporte.
"Llegué como a las 8 de la noche y fue por mí una señora. Yo no les dije que estaba embarazada porque pensaba que si les decía no me contrataban.
“La señora me dijo que al día siguiente nos iríamos a Aguascalientes, que ahí me dirían dónde iba a trabajar”.

Entrevista de trabajo
“Fuimos a una casa que casi no tenía muebles. Un señor me empezó a hacer preguntas. Le dije que quería trabajar para mantener a mi hijo y me dijo que en esto me iba a ir muy bien, pero que tenía que ser muy lista y obediente.
“La verdad, sentí miedo de que me volvieran a meter a trabajar en bares. Pero me dijo que aquí iba a viajar mucho”.
“Pasaron dos días para irnos a Aguascalientes; todavía no habían llegado unas cosas que se necesitaban.
“Estaba preocupada por mi hijo, porque se lo había dejado a una amiga y me dijeron que no usara mi celular.
“Como al tercer día me dijeron que ya nos íbamos a Aguascalientes. Para esto me habían llevado a comprar ropa; tenía que usar ropa que no llamara la atención.
“Antes de salir, el señor me dijo que a las gentes que iba a ver en Aguas les tenía que hacer caso en todo y hacer las cosas tal como ellos me decían”.

En Aguascalientes
“Nos fuimos la señora y yo en el autobús y al llegar, agarramos un taxi que nos llevó como a una bodega. Ahí estaban varios señores que le dieron a la señora una maleta y dinero. A mí me dijo que iríamos al norte y que al llegar me pagarían.
“Esperamos casi todo el día en la central porque el autobús salía hasta la noche. Creo que íbamos a Saltillo o a Reynosa.
“Ya casi para salir, fuimos al baño y la señora me dijo que me cambiara. Me pasó una blusa holgada y una sudadera. Me dio una faja y me dijo que me la pusiera bien apretada y que no dijera nada de que la traía. Yo pensé que me la había dado porque se me notaba mi embarazo”.

Retén en la carretera
“Ya era muy noche. No sabía por dónde íbamos pero ya habían pasado como dos horas desde que nos subimos al camión. Unos policías detuvieron el camión y dijeron que nos revisarían a todos. Parece que me buscaban a mí porque dijeron ‘aquí está’.
“Me dijeron ‘párate’ y me bajaron del camión. Me preguntaron que si traía algo y me señalaban la panza. Les dije que no. Me revisó una mujer policía y me quitó la faja. También bajaron a mi compañera e hicieron lo mismo. Nos llevaron a unas oficinas y ahí sacaron la faja que yo traía.
“Yo no sabía que mi compañera también traía una. Unos policías la rompieron con una navaja y salieron muchas pastillas.
“Le juro por mis hijos que yo no sabía que llevaba eso. La señora me dijo que sólo la iba a acompañar y que por eso me pagarían 300 dólares. Los policías me decían que si trabajaba de mula y yo ni sabía ni qué es eso.
“Les dije que no, que yo trabajaba en Durango en un bar. Aquí no conozco a nadie, me siento sola y sin nadie que me ayude porque yo no tengo dinero. La señora dijo que no me conocía y yo avisé a mi mamá, pero ella no puede venir a verme.
“Estoy esperando a que mi amiga venga a traerme a mi hijo. Yo sólo quería una vida mejor para nosotros; faltaban poquitos días para Navidad y con eso quería comprarle un juguete a mi hijo”.

No calculó
Dos años pasaron para que esta joven mujer viera de nuevo a su hijo. El embarazo que ella creía tener resultó ser solo una falsa alarma. Su sentencia, nueve años por el delito contra la salud, en la modalidad de transporte de clorhidrato de metanfetamina.
A todos los lectores les deseo que esta Navidad sus vidas se sigan llenando de bendiciones, que la salud y el bienestar estén presentes siempre y sobre todo que la paz y buena voluntad inunden sus corazones.

¡Feliz Navidad 2012 de todo corazón!
*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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