Tuesday 17 de January de 2017

Mi delito… ser víctima de calumnias

Historia de vida

     13 Feb 2011 03:40:00

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La historia de hoy es sobre el calvario que sufrió una mujer por el odio infundado que sentían sus dos hijos menores y al ver como esos niños eran envenenados con las historias de circunstancias inventadas y manipuladas por su padre, menoscabando completamente su inocencia y dejando un daño difícilmente reparable en el desarrollo psicoafectivo de sus propios hijos .
Los lamentables hechos se conocieron en el Ministerio Público mediante una serie de denuncias presentadas en primer plano por la madre.
El padre también denunció, aparentemente en un intento de proteger a los niños de los supuestos delitos que cometía la madre.

La voz de la madre
Presenté una denuncia por violencia intrafamiliar, porque desde el inicio mi relación con ese hombre fue muy conflictiva.
Él presentaba conductas extrañas. Yo nunca conocí a su familia. Las cosas cada vez fueron de mal en peor.
Él manipulaba a mis hijos para que me odiaran, la vida era un infierno; mi hijo llegó a golpearme, me lanzaba objetos y me ví en la necesidad de huir y abandonar el domicilio conyugal.
Fuera de la casa me sentí liberada, pero siempre me preocuparon los niños y siempre luché para que ellos estuvieran conmigo.
Él empezó diciéndole a la niña que yo era mala, que yo siempre le pegaba, que le jalaba el cabello, que la pellizcaba y tantas cosas más.

El diagnóstico de la niña
La situación es real. Hace algunos años, cuando valoré a la menor, ella refería un discurso que parecía un ensayo.
Sus palabras: “me trata mal”, “no quiero estar con ella”, “me pega”; pero al momento de narrarlo su estado anímico era completamente tranquilo; su hermano, que se encontraba presente, intervenía en tono brusco haciendo callar a su hermanita de 6 años.

El relato
Mi verdadero sufrimiento fue al escuchar a mi hijo, narrando toda esa serie de atrocidades que su padre le hizo creer que yo hacía.
Mi hijo tuvo que padecer muchas cosas que su inocencia no comprendía. ¿Cómo es posible que ese hombre llegara tan lejos y fuera capaz de hacer tanto daño?
Recuerdo como de manera obsesiva narraba de forma extremadamente detallada cada lugar, cada cámara, cada posición; ese hombre hizo creer a mi hijo que había sido testigo presencial, mediante cámaras de circuito cerrado de televisión, de mis supuestos encuentros con un amante. No tiene idea del daño tan grande que ha causado ese hombre.
Cada vez que yo trataba de rescatar a mis hijos él llegaba con la policía para llevárselos.
Mi hija me extrañaba yo lo sé, ella me lo decía. A mi hijo siempre lo vestía como un adulto, le robó su infancia y todo por sus celos, por su inseguridad.

El diagnóstico del niño
Hace cuatro años, al momento de valorar al niño que en ese entonces tenía 8 años de edad, fue impactante para mi atender esa narración tan detallada de las supuestas relaciones sexuales que sostenía su madre con un hombre que no era su padre.
El menor utilizaba, además de las palabras, un lenguaje corporal que resultaría obsceno de describir con palabras en este espacio.
Sus palabras: “la ponía así…. se la metía así….le hacia así….ella gritaba así”, resultaban grotescas.
Me sorprendía como describía con lujo de detalle desde la puerta de entrada, colores de las paredes, la supuesta ubicación de cámaras, placas de los vehículos en la cochera y la marca de los mismos, así como otras características de la vivienda en donde supuestamente sucedieron los hechos.
La forma descriptiva y sumamente concisa delataba que el menor había sido influenciado; además, presentaba múltiples contradicciones si se le hacían preguntas explícitas sobre los hechos denunciados.

El dolor de una madre
Esta situación a causado mucho dolor, mucho odio y resentimiento.
Todas las terapias no bastan, el daño está hecho y todos estamos sufriendo las consecuencia.
Por fin los niños están conmigo.
Él es un hombre enfermo, pero cualquier castigo nunca será suficiente para reparar todo el daño que nos causó.
Tenemos que volver a construir nuestras vidas; pero, ¿cómo borrar de la memoria de mis hijos todo le que su padre les dijo y les hizo creer que era real?, mis hijos hoy están conmigo.

La historia del padre
El daño en contra de Dios y la sociedad es irreparable. Levanté un acta porque mi hijo presenció actos sexuales de mi esposa con su amante.
Ella se llevaba a mi hijo a la casa de su amante y mi hijo veía todo en los monitores. Me siento humillado.
Ya se donde está el gusano ese (el supuesto amante de su esposa), ya lo localicé, ya localicé su tumba, voy a hacer que pague.
A mi hermano lo mataron; fueron expertos; le hicieron dos incisiones diagonales en los ojos, le metieron los dedos en las cuencas de los ojos para ver si los tenía. Fui al anfiteatro a reconocerlo; lo torturaron.
A mi otro hermano lo mataron fingiendo un accidente automovilístico, todo para cobrar los seguros; lo despedazaron a él y a su camioneta. No sabe cuánto daño siento por dentro. Voy a buscar a cuanta gente esté involucrada. Nosotros sabemos como despedazar a una persona a golpes.

La realidad social
Cada vez es más común ver a las parejas que no saben lidiar con sus problemas y utilizan y manipulan a sus hijos para causarse daño, sin estar conscientes de que el mayor daño lo reciben sus hijos porque los obligan a odiar a alguien a quien ellos aman y necesitan.

La situación
La pregunta que surge es inmediata: ¿Cómo puede uno de los padres hacer daño a los hijos, si probablemente sea lo que más se quiere en esta vida?
Hay gente que no sabe resolver los conflictos de pareja y utiliza a los niños como arma.
El proceso puede ocasionar que uno de los padres rehaga su vida sentimental, que abandone, a manera de “huida”, el domicilio conyugal.
Entonces el progenitor agresor se marca como objetivo alejar a la expareja de sus hijos y empieza a influir en ellos.
Como consecuencia, los niños caen un conflicto de lealtades y no quieren dar la razón ni a uno ni a otro.
Aunque intentan hacer dos mundos, tienen un aguante, que rápidamente revienta.
Al menor se le obliga a olvidar y a negar lo que ha vivido y, por otro lado, a aceptar las mentiras como ciertas, lo que separa al niño de la realidad.
Aunque esté acreditado con videos y testimonios, el niño ha borrado de su mente ciertas vivencias y, por el contrario, cuenta cosas como que le pegaba unas palizas horribles, aunque eso no haya existido jamás, para un niño lo que le dicen sus padres es la verdad.
La situación es bien descrita en El Síndrome de Alienación Parental (SAP), Richard Gardner, 1985.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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