Tuesday 17 de January de 2017

Mi delito… tener miedo

Historia de vida

     3 Jun 2012 03:40:00

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En un municipio al noroeste del estado un jovencito de escasos 15 años fue privado de la vida. Al parecer, dos muchachos más grandes que él fueron partícipes de estos hechos.
El tiempo pasó y después de algunos años se logró hacer justicia a este jovencito.
Cuando uno de sus agresores decidió regresar de Estados Unidos a visitar a su familia, fue detenido.

La voz del papá
“Él era mi hijo, cómo no iba a serlo si desde muy chiquito lo crié como propio. Su mamá y yo nos juntamos hace 10 años, así que él siempre me vio como a su padre.
“Era un muchachito tranquilo, muy estudioso. Yo no sé cómo se fue a meter en problemas con esos malditos.
“Aquí en el pueblo todos lo conocían porque era muy acomedido. Qué le puedo decir de él, imagínese cómo sería de noble que podía llamarme padre aunque no lo fuera.
“A ella se le fue el marido para el otro lado y nada más venía de vez en cuando hasta que ya le avisó que no volvería porque allá ya había hecho vida y formado otra familia.
“La dejó con sus muchachillos chiquillos, pero mi Cominito estaba más tiernito. Yo creo que sí le pegó duro el abandono de su padre.
“Se veía como de 3 y ya iba para los 6, por eso le decíamos El Comino”.

La voz de la madre
“Me lo dejaron tirado en la calle como a un perro. Ese día yo no estaba en la casa, estaba mi hermana y mis sobrinas.
“Dicen los vecinos que llegó El Renco y otros en sus trocas. Pero El Renco sólo iba con otro en su troca y las otras camionetas iban detrás de ellos.
“A este le dicen así porque de chiquillo unos cochinos del rancho de su papá le comieron su pierna y ya no pudo caminar con ese pie.
“Siempre usó muletas o bastón. Ellos piensan que por ser ricos o ser los que le dan trabajo a la gente pueden hacer de uno lo que quieran.
“Como le digo, yo no estaba en la casa; esto que le platico es como a mí me lo dijo mi hermana y los vecinos que sí alcanzaron a ver algo.
“Mi hijo entró corriendo muy asustado a la casa. Le dijo a mi hermana: ‘Escóndame tía que vinieron por mí para matarme’.
“Dice mi hermana que de ratito patearon la puerta y preguntaban por El Comino. Mi hijo le decía que lo ayudara, que no dejara que se lo llevaran, pero mi hermana no había atrancado la puerta y le jalaron al cordón y entraron.
“Los vecinos dicen que llegaron muy rápido rechinando las llantas de las trocas. Que se bajaron de la camioneta blanca El Renco y otro y que se fueron a patear mi casa.
“Que después vieron que iba mi hijo con ellos llorando y que lo subieron en la caja de la camioneta.
“Cuando llegué a la casa mi hermana me dijo lo que había pasado y nos fuimos a buscarlo. El rancho no es muy grande, pero no supimos de él hasta el día siguiente que nos dijeron que estaba muerto”.

Lo molestaban
“Mi hijo me platicaba que la bola de El Renco lo molestaba muy seguido. Le decían muchos insultos porque mi hijo era muy delgadito y chaparrito.
“También le decían que ni su papá lo quería, que por eso lo había abandonado. Me llegó a platicar que le decían niña y que lo violarían. Mi hijo sufría mucho por eso.
“Una vez mi pareja fue a hablar con el papá de El Renco para que calmara a su muchacho.
“Salió peor, casi lo golpea ahí mismo. Le dijo que por eso mi hijo era un maricón. Todos esos insultos eran muy seguido; mi hijo les tenía miedo, lo aventaban, estrujaban, lo agarraban a zapes en su cabeza.
“Mi hijo ya no quería salir, les tenía mucho miedo porque le decían que lo iban a matar”.

Un testigo
“Ese día ya era tardecillo, como las 6. El Renco y otros andábamos tomando cervezas y dando la vuelta con la música en las trocas. Ya sabíamos que a El Renco le caía gordo un chavillo que le decían El Comino.
“Sabe qué le haría, pero sí era mucho lo que le molestaba. Yo no andaba en la troca con El Renco, pero los otros decían que lo andábamos buscando para partirle su madre.
“Yo me quería zafar, pero me decían que era un joto y cosas así. En eso estábamos cuando lo vimos que pasó.
“Le empezaron a gritar cosas y le aceleraban a la camioneta como si se la fueran a echar encima. El Comino les refrescó a su madre, pero le dijo directamente a El Renco y eso lo hizo enojar mucho.
“Se puso como loco y lo empezó a seguir, le decía ‘ahora sí te voy a matar’. El Comino se fue corriendo por unas callecillas en donde no pasan las trocas, pero le dimos por otro lado y llegamos su casa.
“Yo miré que El Renco y el otro se bajaron y casi se lo arrancaron de las manos a la tía y El Comino venía llorando mucho.
“Les decía que no le fueran a pegar y eso hacía que a los otros les diera más coraje. Le dieron como para la presa y ahí llegamos todos.
“De primero lo estábamos molestando, nomás le decíamos cosas, pero como que El Renco estaba decidido a matarlo y le empezó a pegar con la muleta.
“El otro lo ayudaba y nos decía a nosotros que le entráramos, pero no queríamos, les dijimos ‘ya déjenlo’, pero le siguieron pegando.
“Ahí había una pila de agua y también lo metían ahí. De primero sí gritaba El Comino, pero luego ya no decía nada.
“Estaba ya desmayado y nosotros nos fuimos porque pensamos en mejor avisarle a su jefa. De ahí yo ya no supe nada hasta que me dijeron que estaba muerto y por eso dije lo que sabía”.

Otro testigo
“Yo vivo en la misma calle de la casa del doctor y miré a un chavo que le dicen El Renco y a El Sogas que llegaron en la troca con un muchachillo, lo traían casi en peso y se veía todo mojado. Se me hizo rarillo porque le tocaron al doctor, dejaron al muchacho afuera y se fueron muy rápido.

Justicia
“Estallamiento de vísceras y asfixia fueron las causas de la muerte. Lo golpearon hasta matarlo, cómo pudieron hacerle eso.
“Y no se conformaron con golpearlo, todavía se ponían a ahogarlo en la pila. Le metían su cabecita y luego la sacaban hasta que mi pobrecito hijo ya no pudo más.
“El doctor ya no pudo hacer nada porque cuando se lo llevaron ya estaba agonizando.
“Los malnacidos que le hicieron eso, uno de ellos se fue a Estados Unidos, el otro estaba en Sonora.
“El Renco regresó casado y con un niño, pensó que ya se había olvidado todo, pero aquí seguía pendiente la muerte de mi hijo.
“El otro regresó hecho un marihuano sin oficio ni beneficio. Tatuado y echado a la perdición.
“Igual pagará sus culpas encerrado. Se tardaron en regresar, pero por fin le hicimos justicia a mi hijo”.

Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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