Wednesday 18 de January de 2017

Mi delito… tener un gran corazón (Primera parte)

Historia de vida

     15 Jan 2012 03:40:00

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Desde agosto pasado un hombre de 69 años se encuentra muy delicado de salud. Buscando recuperar su salud, con toda confianza acude a atenderse al Seguro Social sin imaginarse que en ese momento comenzaría una lucha constante para mantenerse con vida.

Quien es él
Él es un hombre de 69 años. Usa barba y bigote que, al igual que su cabello, son blancos. Sin embargo, aparenta una edad mucho más avanzada, en virtud de estar enfermo del corazón y llevar algunos infartos en su haber.
“Estoy aquí en tiempo extra, la bomba del aceite ya no me funciona muy bien”, dice. A pesar de esto se mantiene activo y conserva su muy propio sentido del humor.

Qué sucedió
“En agosto me empecé a sentir mal. Me sofocaba y no podía caminar mucho. Yo sentía que era como del estómago. Fui al Seguro a que me dieran mis chochos.
“Me dijeron que estaba muy mal del corazón. Yo ya sabía que no estaba muy bien porque ya me habían dado unos infartos. Pero aquí sigo.
“Ahí me hicieron unos estudios y me internaron. Dijeron que mi corazón tenía una arritmia o algo así y que me pondrían un marcapasos temporal para que se me estabilizara la bomba del aceite.
“Me dijeron que esto era porque me tenía que ir a Torreón a atención de ‘tercer nivel’ a que me pusieran una bomba del aceite porque la mía ya no funcionaba muy bien”.

Tercer nivel
“Hasta me sentí importante, pues iba a ‘tercer nivel’, yo me imaginé todo muy moderno y sorpresa que nos llevamos mi hijo y yo.
“Llegamos al famoso hospital de tercer nivel que más bien parece de tercer mundo.
“Eso sí, de aquí nos fuimos en una ambulancia con gente del Seguro muy amables, la doctora y todos me trataban muy bien.
“Llegando a Torreón me tuvieron en un pasillo. Yo estaba en una camilla. Ahí llegaban toda clase de personas, unas se veían muy mal, otras no tanto, ahí vivimos historias muy dolorosas de la gente; algunos que llegaron a la vez que nosotros se murieron.
“Eso lo deprime a uno. Allá existe un albergue para que los familiares se atiendan, coman y se bañen y les venden comida muy barata. Pero en general es muy humilde todo allá. Se supone que la atención y los equipos son de lo mejor”.

Marcapasos nuevo
“Llegó la hora de que me atendieran. Me instalaron un marcapasos que donaron de Canadá. Bueno no me lo donaron a mí, creo que de allá donan esos marcapasos.
“Me sentí como nuevo y me dieron de alta. Mi hijo y yo nos regresamos en un autobús. Nos daban viáticos, una cantidad exacta para el regreso.
“Llegamos a Zacatecas y aparentemente todo estaba muy bien”.
Nuevamente sofocado
“Yo andaba más o menos, pero me empecé a sentir mal otra vez.
“Había pasado poquito tiempo. Yo creo que ni el mes. Fui de nuevo al Seguro, me revisaron y que me dicen que tenía que ir otra vez a ‘tercer nivel’.
“Hubiera preferido no ir, pero todo sea por sentirme bien en el tiempo extra. Ahí vamos otra vez mi hijo y yo, de nuevo en ambulancia.
“Llegamos igual al pasillo del Seguro de Torreón”.

Cables cruzados
“Que me revisa el doctor que me puso el marcapasos y resulta que le habían conectado los cables al revés, o sea, cruzados. 'Ora sí que se me cruzaron los cables; no, no, así no me iba a funcionar la bomba del aceite.
“Yo les decía que mejor me pasaran un desarmador de cruz para yo arreglarme la bomba del aceite y de una vez unas mesas destartaladas que tenían ahí en el Seguro”.

De vuelta a Zacatecas
“Ahora sí me sentía como nuevecito. Ahí andaba, me iba hasta al mercado caminando. Me iba de compras y me sentía muy bien.
“No tenía ninguna molestia del corazón, sólo unas molestias intestinales o del estómago, pero muy bien en general. Me tomaba todos mis medicamentos y la bomba del aceite estaba muy bien afinada”.

Cita de control
“Se llegó la fecha que me dieron en Torreón para una cita de control, yo no tenía ninguna molestia en el corazón, ni me sofocaba.
“Nos dieron viáticos y otra vez me fui con mi hijo, pero esta vez en autobús.
“Llegamos a Torreón al hospital de tercer nivel. Me revisaron y el doctor que me puso el marcapasos me acercó al pecho, en el área del corazón, un magneto.
“Me dijo, va a sentir calientito. Yo sentí un dolor caliente que me llegó hasta la espalda, ahí por donde está la paleta. Le movió algo más.
“Luego me dijo que el marcapasos estaba funcionando muy bien, que yo anduviera como si nada.
“¡Me dio de alta! Me dijo que sólo fuera a control aquí en Zacatecas.
“Nos regresamos felices de que ya no tendríamos que ir a Torreón en mucho tiempo”.

Otra vez mal
“Regresando de allá, comencé a sentirme mal. Me sentía nuevamente sofocado y muy cansado.
“No podía dormir y me costaba mucho entrar en calor. También seguía con mis molestias gástricas.
“Fui a consulta. Me internaron que para observación. Iban y venían doctores, leían el expediente y me hacían cosas, que si el suero, que si no encontraban las venas, que si la presión muy baja, que una sonda para orinar, eso no sé para qué, pero hasta eso me pusieron.
“Me hacían análisis y no sé cuantas cosas más. Yo hasta creo que nada más estaban practicando conmigo, yo digo que todos los que llegamos ahí es para que practiquen con uno”.

Me dieron de alta
“Ahí me tuvieron unos días y me dieron de alta. Esta vez me hicieron sufrir mucho con la sonda, me dolió hasta allá cuando me la quitaron. Y eso fue porque llegó otro doctor y dijo que para qué tenía una sonda.
“De ahí me fui con muchas molestias y dolor para orinar. Me seguía sintiendo mal y además me dijeron que estaba enfermo del hígado.

Sobreviviendo
“Se me fue quitando la molestia para orinar y del hígado ni tenía nada, pero seguía sintiéndome sofocado y sin poder dormir.
“Yo iba a consulta y me mandaron unas gotitas para poder dormir. Sobreviviendo me sentía. Pasé diciembre y se me hacía que no llegaba a este año. Pues sí llegué, apenitas”.
“Fui de nueva cuenta al hospital a urgencias. Me dejaron otra vez internado en observación y claro comiendo casi nada, con mi suero y ahí estaba. No me decían nada y así estuve, como me ponen oxígeno, pues me siento bien.
“Pero las molestias gástricas ahí siguen y eso me hace sentir muy incómodo. A parte de lo sofocado y cansado.
“Yo sé que la bomba del aceite ya no me sirve, pero tengo la bomba sustituta. Me dieron de alta”.

Casi no la cuento
“Me sentía muy mal esta vez, cada día más mal. Las molestias del estómago no cedían, pero eso no era lo más grave.
“Cuando estaba en la casa daba tres pasitos y ya no podía más. Los pies no se me calentaban con nada, no tenía hambre.
“Las plantas de los pies me ardían cada vez más. Y simplemente me era imposible moverme porque sentía que me ahogaba y sofocaba.
“Buscamos un médico internista particular y él dijo que me fuera inmediatamente a internar, nos dio la orden y ahí decía que tenía una isquemia en las piernas y otras cosas que se leían muy graves.
“Yo no me las había visto, pero las tenía como patas de elefante y las plantas de los pies moradas y unos dedos casi negros.
“Me internaron y otra vez todos los doctores iban y venían, me hicieron análisis de sangre, electrocardiograma, y no sé qué tanto más”.

No se pudo
“Al día siguiente, un doctor dijo que me tenían que operar que para sacarme un coágulo de las arterias, pero que mi familia firmara la autorización con riesgos de que me muriera o en el mejor de los casos, me amputaran una pierna.
“Eso no se pudo que porque no coagulaba mi sangre y si me operaban, me desangraba. Y yo cada vez más grave, no me daban de comer por lo que pudiera pasar. Los dolores de las piernas cada vez más insoportables.
Me pusieron tache
“Yo creo que me han de haber escuchado quejarme las gentes del Seguro y me pusieron una tachota de malportado y por eso me torturan.
“Yo sé que ya ando tiempo extra, pero todavía no me quiero morir…..

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




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