Sunday 22 de January de 2017

Mi delito… tener un gran corazón (Segunda parte)

Historia de vida

     22 Jan 2012 03:40:00

A- A A+

Compartir:

Desde agosto, un hombre de 69 años se encuentra muy delicado de salud.
Buscando recuperarla, con toda confianza acude a atenderse al Seguro Social sin
imaginar que en ese momento comenzaría una lucha constante para mantenerse con vida.
Luego de haberle puesto un marcapasos temporal, la salud del hombre se volvió inestable, al grado de no poder dormir y sentirse sin fuerzas.
De urgencia fue llevado al hospital porque tenía isquemia y estuvo a punto de ser sometido a una cirugía para amputarle una pierna.
La opción fue desechada porque la sangre no le coagulaba bien y corría el riesgo de desangrarse.
Mientras tanto, los dolores en las plantas de los pies seguían siendo insoportables. Esta es la segunda y última parte de la historia.

Decisión importante
“El cardiólogo que me atiende encontró una buena opción. Decidió enviarme a tercer nivel, pero esta vez a Monterrey.
“Según me cuentan yo estaba muy mal. Estaba conectado a algunos aparatos, tenía administrados diversos medicamentos. Yo creo que para mantenerme con vida.
“En ese momento yo ya no reaccionaba. Estaba toda mi familia ahí. Y todos me veían muy mal.
“Las personas del traslado le decían a mi familia que era su decisión final”.

Oportunidad
“El cardiólogo le explicó a mi familia que yo tenía esa esperanza, les dijo que en verdad estaba muy mal.
“Pero que si en Monterrey estaba esa posibilidad para que me hicieran una intervención clínica que me diera un tiempo más de vida, que había que enviarme para allá.

Largo camino
“Mi familia me veía muy mal. Y dudaban de que yo resistiera ese viaje. Pero aceptaron la responsabilidad.
“Los médicos se encargaron de estabilizarme y nos fuimos. Otra vez mi hijo y yo.
“En el camino estuve bien. Hacía mucho frío, yo iba delicado de salud, pero el personal de traslados se encargó de mantenerme con vida”.

Monterrey
“Llegamos a Monterrey y los médicos me valoraron. No me quisieron admitir. Dijeron que en Monterrey no atendían traslados de Zacatecas.
“Eran las 2 de la madrugada. No lo podíamos creer. Nos dijeron que llamáramos a Zacatecas para que arreglaran mi envío a Torreón. Y que nos regresáramos”.
“Aquí la única recepcionista o la única persona que nos pudo atender vía telefónica dijo que nos regresáramos de Monterrey.
“Que en cuanto llegáramos ya estaría listo mi traslado para Torreón.
“Mi hijo le llamó a su hermana para que fuera al Seguro a hablar con alguien con capacidad de tomar decisiones.
“Eran las 3 de la madrugada. En el Seguro la misma recepcionista que nos atendió por teléfono le dijo a mi hija que ya tenía conocimiento y que no se podía hacer nada.
“Que nos tendríamos que regresar a Zacatecas y en cuanto llegáramos nos enviarían a Torreón.
“Mi hijo pidió hablar con el director de Urgencias. La recepcionista dijo que el director estaba en cirugía en quirófano y que ella ya le había llamado por teléfono y que él había dicho que nos regresáramos”.

Me regresaron
“En Monterrey, el director habló con mi hijo. Él le dijo que yo ya estaba muy mal.
“Le dijo que ya no me funcionaban los riñones ni el hígado y que mi corazón, al estar muy agrandado por los infartos, funcionaba sólo el 10 por ciento.
“Que mis expectativas de vida eran muy escasas y que mejor ya no me llevaran a ningún hospital. Que era mejor que me llevaran a casa, en pocas palabras para esperar a que yo me fuera.
“Claro que todo esto con palabras muy bonitas. Ellos dicen que con lenguaje entendible para nosotros”.

Estable
“Regresamos en la ambulancia. Con tanta frustración de que no se puede hacer nada. Cinco horas de camino de regreso.
“Llegando aquí yo me encontraba estable.
“Me tuvieron en observación. El cardiólogo me administró un medicamento que no maneja el Seguro y que sirve para que me funcione un poco mejor el corazón.
“Aquí me estuvieron tratando bien. Pero en este hospital del Seguro, que ahora sé es de segundo nivel, no tienen el equipo ni los medicamentos necesarios para tratarme.
“Sé que aquí hay médicos comprometidos que hacen su mejor esfuerzo.
“Desgraciadamente no existe la tecnología adecuada aquí.
“Después de varios días en observación y de estabilizarme, me dieron de alta.
“Me siento bien con el tratamiento que me envió el cardiólogo.
“Ahora sólo me pongo en las manos de Dios”.

Mi delito… tener un gran corazón (Primera parte)

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




Lo más leído
Tim Matheson en ¿Quién mató a Reagan?
Gwyneth Paltrow recomienda huevos vaginales de jade 
Una segunda oportunidad para tu basura
Concluyen las primeras obras del programa de rehabilitación de calles 
Gael García, fiel a sus ideales
Localizan en Luis Moya el cuerpo de un hombre con el tiro de gracia 
​Celebra Evo Morales 11 años de presidente: Busca la reelección 
Desaparece el helicóptero de empresario regiomontano
Muere Yordano Ventura, pitcher de los Reales de Kansas City 
No es tiempo de revisar el contrato colectivo: Gerardo García 
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.58
Venta 22.08
€uro
Compra 23.07
Venta 23.57

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad