Monday 23 de January de 2017

Mi delito... tres años de escribir estas historias

Historia de vida

     24 Apr 2011 03:40:00

A- A A+

Compartir:

Es fácil decir tres años. Sin embargo, pueden significar muchas cosas y vivencias cargadas de todo tipo de emociones.
Escribir cada domingo una historia en la cual se refleja el dolor y el sufrimiento de alguien más, que tuvo el infortunio de verse involucrado en un asunto de índole penal, a veces resulta muy complicado en virtud de que tengo la plena convicción de que el ser humano es bueno por naturaleza y sin embargo muestro la cara menos amable de lo que sucede en la sociedad.
Expresar cómo es que una persona puede llegar a estar presa por un delito es doloroso. Ver como hay personas con tan pocas oportunidades y circunstancias tan desafortunadas parece hacer ver que la vida misma y la sociedad poco a poco les han ido cerrando el paso hasta dejarlas literalmente presos en un callejón sin salida.

Satisfacciones
Cuando surgió esta idea, nunca imaginé tener tanto alcance. Comencé a recibir correos de otras partes del país, e incluso de Estados Unidos y Centro América, lo que me ha invadido de orgullo y más aún por los comentarios tan favorables sobre la publicación.
Un hombre que radica en Los Ángeles, dedicado a atender a mujeres y niños víctimas de violencia intrafamiliar, me escribió para decirme que las publicaciones de Historias de Lobos, le servían para mostrarle a esas personas que no eran los únicos que sufrían, que había personas en las cuales el dolor y el sufrimiento era mayor.
Paisanos que radican en Estados Unidos y que mediante la página del periódico Imagen mantienen el contacto con sus raíces, me escriben a menudo y envían sus saludos.
He hecho amistades muy especiales como lo es el caso de una pequeña de Michoacán. Ella me contactó, ya que su mamá me favorece con su tiempo para leerme y a menudo nos saludamos por medio del mensajero.

Grandes vivencias
Así también me han sucedido cosas muy curiosas. En alguna ocasión llegué a comprar el periódico el domingo en un semáforo con un hombre de rojo.
Mi interés era ver que hubiese salido la publicación y busqué la página de la sección.
El señor que me atendió al ver lo que estaba leyendo me dijo que le gustaban las historias y que no se las perdía por nada, a lo cual le comenté que yo las escribía.
Resultó muy divertido tratar de convencerle que esto era cierto, ya que no lo creía de ninguna manera. Fue hasta que le mostré mi identificación que me creyó.
En alguna otra ocasión en el pasaje comercial me detuve a comprar algunas cosas y mientras me atendían me puse a leer la publicación en un periódico que tenían en ese lugar.
La persona que atendió observó lo que yo leía y sin reparo comenzó a decirme que puros problemas, que eso estaba muy mal, que de por si el mundo estaba como estaba y que esas cosas estaban muy mal, que pura violencia y sangre.
Palabras más, palabras menos, la dejé que se desahogara escuchándola con mucha atención.
Cuando terminó le dije que tenía toda la razón y que me parecía muy importante su opinión, ya que yo escribía todas esas cosas que le parecían tan malas.
La persona inmediatamente cambió el tono y me comenzó a decir que sí le parecía bien que existiera gente así, que esas experiencias le servirían, que estaba muy bien redactada. De repente reaccionó y me preguntó ¿de verdad la escribe usted? Sí, claro, le respondí y para variar tampoco me creyó.

Solicitudes
A lo largo de estos tres años varias personas me han buscado para que publique sus historias.
Entre ellas una familia del DF, víctima de un asalto en su domicilio donde fueron amarrados, amagados y maltratados.
Un hombre que fue abandonado por su familia y que no se conforma con ver a sus cinco hijos en la esquina de sus escuelas.
Otro hombre víctima de violencia intrafamiliar que en su momento perdió absolutamente todo, incluyendo su dignidad.

Proyecciones
Para mi ha sido muy emotivo y gratificante convivir con los lectores mediante el internet. Conocer sus experiencias y saber que algunos han proyectado sus propias vivencias por medio de los personajes anónimos de las historias.
Recuerdo muy bien a aquel hombre que llorando me decía que gracias a haber leído la historia de un alcohólico, quien por culpa de su negativa para reconocer su enfermedad, causó un inmenso daño a su familia e hijos.
Él se había reconocido a sí mismo en ese hombre y solicitó ayuda para curarse.
O aquel médico que se puso en contacto conmigo para ofrecer una cirugía sin costo para un pequeño víctima de agresión sexual.

Pequeños detalles
Algunas personas me han dicho que las historias sólo alimentan el morbo, pero con tal de haber ayudado mediante estas publicaciones, así sea a una sola persona, para mí ha valido mucho la pena.
Muchas gracias a todos los lectores del periódico Imagen, por su fidelidad a la sección, sin ustedes, no habrían sido posibles 156 historias, contadas a través de la misma cantidad de domingos, construidas a partir de 234,000 palabras.
Palabras en las que la emotividad ha sido el motor para llegar a sus corazones e invitarlos a la reflexión.
Todos estamos expuestos a ser víctimas o victimarios. Solo de nosotros depende que esto no suceda. Solo de nosotros depende que tanta violencia aminore y que volvamos a tener la tranquilad anhelada.
Nuevamente les agradezco infinitamente haberme regalado su valioso tiempo y su confianza.
A los directivos del periódico Imagen, no tengo palabras para expresarles cuanto valoro y aprecio la confianza que me tuvieron. Sin eso sencillamente no hubieran sido posibles estos 3 años.
Por todas la satisfacciones que me han regalado, mil gracias.
Vamos por el cuarto año.

*Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra
Venta 0.5
€uro
Compra
Venta 0.5

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad