Thursday 19 de January de 2017

Miedo y horror en la Minera por La Llorona

Aterra en la colonia Minera

     8 Dec 2012 03:20:00

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Algunos lugareños aseguraron verla desaparecer a mitad de la calle.
Algunos lugareños aseguraron verla desaparecer a mitad de la calle.

Como en la mayoría de las regiones, Fresnillo tiene su propia leyenda de La Llorona, un personaje emblemático de la cultura mexicana, el espíritu de una mujer que deambula por calles y avenidas lamentándose por la muerte de sus hijos; su similitud descriptiva y, sobre todo, su llanto “¡Ay mis hijos!”, es el mismo en todo el país.
La leyenda de La Llorona en el municipio se desarrolla en el contexto cultural de la región, en el cual el personaje principal es la esposa de un minero.
A mediados de los años 30 Agustina, una mujer hermosa y dedicada a su hogar, visitaba todos los días a su esposo minero, a quien le llevaba siempre el desayuno hasta su trabajo al punto del mediodía.
La joven pareja llevaba varios años casados y tenía dos hijos, Agustina no podía ser más feliz, pues aunque no tuvieran grandes lujos, tenían una casa, comida y una buena relación familiar.
Una mañana, Agustina se dio prisa en las labores del hogar y en comprar los ingredientes para preparar la comida y la cena, así que aprovechó para llevarle el desayuno más temprano a su esposo.
Agustina caminó entre las áridas tierras cerca de la mina, pero al llegar al lugar descubrió a su esposo besándose con su amante.
La mujer corrió y corrió hasta regresar a su hogar intentando contener el llanto, pero su odio e ira fueron más grandes que la tristeza y con la mente nublada agarró a sus hijos y se dirigió a un tiro, donde los aventó a una muerte segura.
Casi inmediatamente, Agustina recobró la cordura y se dio cuenta de lo que hizo. Embargada por la tristeza, la mujer saltó al vacío junto a sus niños.
La muerte de Agustina fue más dramática, pues en mientras caía, pedía a Dios que cuidara a sus hijos y la perdonara por lo que hizo y como si fuera casualidad, se atoró el rosario que llevaba en el cuello una rama que sobresalía del tiro de mina y quedó colgada varios segundos hasta que las cuencas de éste se reventaron.
Pasaron varios días antes que los lugareños encontraran pistas del paradero de Agustina y sus hijos, pero fue precisamente el lamento de “¡Ay mis hijos!” que se escuchaba desde el fondo del tiro de mina lo que reveló su ubicación a decenas de vecinos que la buscaban.
Desde aquel día los vecinos de la colonia Minera aseguran que en algunas calles se escucha el llanto de una mujer y, algunos curiosos o personas que caminan hasta tarde por la zona, mencionan que se toparon con el espectro, a quien ven como desaparece entre las sombras con su vestido blanco y un rosario en pedazos atado a su cuello y manos mientras grita: “¡Ay mis hijos!”.
La historia incluso se cuenta en comunidades aledañas a la cabecera municipal, donde se dice que por las noches y, sobre todo en los lugares por donde pasa el agua, se escuchan los lamentos de Agustina, quien deambula en muerte con la esperanza de encontrar a sus hijos.
Lo cierto es, que durante las noches, algunos habitantes de la colonia Minera prefieren no salir por miedo a toparse con La Llorona.
La historia se pasa de generación en generación, aunque cada vez la leyenda pierde fuerza y los jóvenes muy poco saben de esta narración.

cynthia@imagenzac.mx




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