Tuesday 24 de January de 2017

Mis tres libros preferidos o el hábito de la lectura

Historias de plata

     12 Dec 2011 03:20:00

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La polémica causada hace unos días por el inexistente gusto de Enrique Peña Nieto hacia la lectura y su terrible ignorancia me parece un reflejo de la decadencia y el estado que guarda nuestra clase política.
Su inopia no debiera ser una sorpresa, en un país de 100 millones de habitantes, con el índice más bajo de comprensión lectora en Latinoamérica, él representa un número más en la vergonzosa estadística.
Lejos quedaron aquellos días, cuando nuestros políticos y gobernantes eran hombres doctos, de amplia cultura y bien probada moral.
Me viene a la memoria nuestro querido Tata Pachito, el célebre y respetadísimo Francisco García Salinas, quien fuera gobernador de Zacatecas y padre del Federalismo, cuando al ser electo gobernador del estado envía una carta al Congreso en donde con noble humildad rechaza el cargo, por sentirse “indigno” de tal merecimiento.
Afortunadamente la renuncia no fue aceptada y ha pasado a la historia por sus grandes aportaciones para el desarrollo de nuestra entidad.
En el tema que nos ocupa, en su gestión administrativa se creó el Instituto Literario de Zacatecas (el antecedente de nuestra universidad), el Departamento de Registro de Monumentos Históricos y la primera Biblioteca Pública del Estado, entre muchas otras instituciones que hablan de un hombre culto y sensible, que sabía de sobra la importancia y necesidad del conocimiento y la educación para el desarrollo de los pueblos.
Estoy segura casi sin equivocarme que el hábito de leer lo aprendimos en nuestra casa de una u otra manera.
Recuerdo siendo niña la biblioteca de mi padre Roberto Aguilar López, un profesor de escuela rural que dicho sea de paso fue secretario general del SNTE y de la FTSE y a quien los derechohabientes le deben las gestiones para la creación de la tienda, la clínica y la colonia del ISSSTE.
Los estantes contenían libros de todo tipo, cuentos, novelas, ensayo político, diccionarios enciclopédicos, biografías de grandes hombres, libros de historia y por supuesto libros de texto.
Una de las imágenes que tengo de él, es que siempre estaba leyendo; en el desayuno devoraba el periódico que religiosamente llegaba a las puertas de mi casa cada mañana hasta hoy en día, a pesar que el glaucoma le impide leer.
Recordar algún pasaje de la historia o contar una anécdota de Hitler, Henry Ford o Ángela Peralta han formado parte de sus amenas charlas cotidianas, a las que agrega invariablemente algo de su cosecha, ante la siempre inútil protesta de mi madre.
Continuará…

*Historiadora de arte
 




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