Sunday 22 de January de 2017

Mis tres nacimientos

CARTAS DESDE EL EXILIO

     10 Jan 2011 23:50:12

A- A A+

Compartir:

He nacido tres veces en distintos lugares y con diferentes padres. Alguien podría no verse sorprendido por un hecho tan normal y cotidiano. Pero la circunstancia mía es diferente, debido a que mis diversas encarnaciones siempre han acaecido dentro del territorio de la especie humana, en contraste con lo que comúnmente sucede a otros seres.
Mi primera llegada al mundo ocurrió en una hermosa pero ruidosa ciudad llamada Atalia. La tranquilidad del paisaje natural proporcionaba un entorno paradójico al bullicio humano que sólo cesaba muy entrada la noche.
Mujeres y hombres parecían desconocer las bondades del silencio y, día tras día, llenaban el éter con interminables peroratas, jubilosas risotadas, gritos y gestos estruendosos.
Acaso por ello, los niños comenzaban a hablar y caminar a los tres meses de edad. Aún recuerdo la primera oración que salió de mi boca: “quiero salir a la calle”.
En Atalia, los balbuceos iniciales de los bebés no eran palabras sueltas, sino frases o enunciados completos.
Por consiguiente, el ingreso escolar iniciaba tempranamente e intenso era el ritmo de formación. Un chaval podía egresar del doctorado a los 15 años con pleno dominio de la escritura, la retórica y del conocimiento de la disciplina suya.
Esta celeridad del desarrollo evolutivo tenía como contraparte una pérdida, también veloz, de energía biológica. La muerte aparecía tempranamente en el horizonte de vida de los atalianos.
Yo morí en aquella ciudad a los 25 años y volvía a nacer en Dania al año siguiente. Mis padres eran artistas y profesores, y  la urbe poseía un diseño estético sintonizado plenamente con la sagrada naturaleza.
A diferencia de Atalia, el lenguaje aparecía en los niños tardíamente, una vez que la percepción sensorial hubiese alcanzado la total madurez.
Tampoco la comunicación humana era tan relevante, cuando había necesidad expresiva los habitantes utilizaban gestos corporales para darse a entender. Fui muy feliz en Dania, habitaba el mundo de las intenciones y formas artísticas, lo trascendente allí era la invención de lo insólito.
Pero la muerte llegaba pronto en aquellas tierras prodigiosas, me despedí de la vida a los 35 años.
Finalmente, retorné a la existencia en un lugar llamado Sapaña, territorio de las pasiones humanas. Objeto del desarrollo de la especie era el cultivo de la complejidad de éstas.
Desde niño se aprendían las infinitas gradaciones de los afectos y los sabios trabajaban incansablemente en la configuración de un alfabeto que diera cuenta con exactitud de este intrincado imperio del azar.
A mis 200 años, los sabios me han encargado explorar sólo los infinitos matices del amor filial. Espero concluir esta indagación antes de mi paso a la Eternidad.

*Miembro del SNI




Lo más leído
Tim Matheson en ¿Quién mató a Reagan?
Gael García, fiel a sus ideales
Una segunda oportunidad para tu basura
Localizan en Luis Moya el cuerpo de un hombre con el tiro de gracia 
Muere Yordano Ventura, pitcher de los Reales de Kansas City 
Se burla Trump de movilizaciones en su contra “¿Por qué no votaron?” 
No es tiempo de revisar el contrato colectivo: Gerardo García 
Desaparece el helicóptero de empresario regiomontano
Renuncia Fidel Herrera a su cargo de cónsul en España 
Mineros brinca al tercer lugar del Ascenso MX 
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.55
Venta 22.05
€uro
Compra 23.09
Venta 23.59

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad