Thursday 23 de March de 2017

Miscelánea Palmeras en la azotea

La carencia de un marco legal actualizado, aunado a la indiferencia y debilidad de las autoridades en la materia, está generando una situación que daña el conjunto arquitectónico del Centro Histórico..

     8 Apr 2011 04:00:00

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En lo que es la azotea del Portal de Rosales, en pleno Centro Histórico de la capital, se ha levantado un muro de ladrillo con enjarre en color blanco que, al perfilar con la cantera de la arquería, contrasta notablemente y rompe la armonía estructural no sólo de los Portales, sino de todo el entorno. Para agravar la situación, se han colocado dos palmas de ornato que dan vista a la calle principal de la capital, siendo utilizado este espacio como área de esparcimiento (con asador y toda la cosa) por ¡personal de la casa de artesanías dependiente de Gobierno del Estado!

El 6 de junio de 2005 fue presentada una iniciativa para adicionar y reformar la Ley de Monumentos y Zonas Típicas del Estado. La 58 Legislatura aprobó en todos sus términos el documento y emitió el decreto correspondiente, mismo que fue enviado a la entonces gobernadora Amalia García para la promulgación y publicación.
La señora García sin argumento alguno vetó el decreto, impidiendo así la entrada en vigor de las reformas y adiciones. Hasta la fecha la iniciativa permanece sin más trámite legislativo y corresponde a los diputados actuales regresar el decreto al ejecutivo o mantenerlo en la “congeladora”.
La carencia de un marco legal actualizado, aunado a la indiferencia y debilidad de las autoridades en la materia, está generando una situación que daña el conjunto arquitectónico del centro histórico, patrimonio de la Humanidad.
Están proliferando pequeñas cantinas y los llamados antros que, al modificar para sus fines comerciales el interior de los inmuebles que ocupan, es dañada la arquitectura original al ser alterado el uso de las fincas para un fin que no corresponde a sus características originales.
Segundos y terceros pisos son construidos por particulares, cuya influencia económica o política impide actuar a una Junta atrapada entre las marañas del poder y una notoria debilidad para imponer sus determinaciones.
Es cierto que fue en el sexenio trágico de las García, que ocurrieron las afrentas que he comentado al patrimonio histórico, pero es el actual, quien debe corregir lo que aún es posible, como es el caso de los antros en el Centro Histórico y el asunto de las palmeras en la azotea del Portal de Rosales.
JUSTICIA DESNUDA:
Sonia Villareal, la influyente jefa de giras del gobierno anterior, fue finalmente liberada.
Hoy de manera provisional y mañana seguramente absuelta, al ser enjuiciada y no probada su culpabilidad en un asunto de verdad intrascendente para los zacatecanos y, que por lo mismo no ameritaba el escándalo mediático desplegado.
Han transcurrido seis meses desde que los funcionarios del gobierno anterior dejaron el cargo.
A la fecha no se sabe de alguna averiguación previa instaurada en contra, ni del exoficial mayor, ni de la exjefa de giras en relación con el cargo, ni del exsecretario de finanzas, ni de la expresidenta del DIF, ni del exsecretario de Seplader y, mucho menos, en contra de la exgobernadora.
En seis meses más prescribirán las acciones resarcitorias que pudieran entablarse en contra de funcionarios del sexenio pasado, de acuerdo a la Ley de Responsabilidades de Servidores Públicos.
Hace días un grupo de jovencitos, aún menores de edad, generaron una situación de miedo e inseguridad a una familia zacatecana, por hechos de extorsión reales o simulados.
Por provenir de familias con influencia política en el estado no fue aplicada la ley en términos que esta dispone para esos casos.
El 4 de abril fueron detenidos cuatro “gambusinos” que robaban mineral del socavón el saucito en Fresnillo.
Se llama gambusinos a viejos mineros que debido a su edad o enfermedad han dejado su fuente formal de empleo y para obtener el sustento propio y de sus familias, recogen mineral ya separado de la veta, por lo que se considera un delito del orden común (robo) cometido en perjuicio del concesionario de la mina.
Al realizar la colecta del mineral caído el gambusino arriesga la vida, pues ingresa a la mina sin protección alguna ni medida de seguridad y, en tiempo en que los trabajadores están ausentes, por lo que en caso de alguna eventualidad no hay quien los auxilie.
Los gambusinos están detenidos. La ley penal se aplicó en sus términos, como dice el viejo epigrama:
“Aquí, por justa sentencia, yace un ladrón principiante, que no robó lo bastante para probar su inocencia”.

*Profesor universitario




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