Monday 16 de January de 2017

Modernidad democrática y civilidad política

En la opinión de los zacatecanos y de los auténticos perredistas (gente de izquierda), no cabía ninguna duda de que Amalia García disponía de recursos del erario público a favor del PRD

     3 Jun 2011 04:00:00

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Una fotografía en la que aparece Gerardo Espinosa Solís, representante del PRD ante el IEEZ, publicada en este medio el primero de junio pasado y sustentada además por una nota periodística, me hizo recordar haber padecido hace poco más de un año una situación similar, casi idéntica, a la que hoy sufre nuestro buen amigo el licenciado Espinosa Solís.

Siendo el que esto escribe representante del Partido del Trabajo ante el Instituto Estatal Electoral, con papelito en mano, denuncié que Amalia García, días previos a la última elección, estaba entregando diversas cantidades en efectivo y sus funcionarios realizando trabajo de proselitismo político a favor del Partido de la Revolución Democrática.
Inmediatamente que concluí mi argumentación sustentada en documentos que descaradamente llevaban la firma de la hoy exgobernadora, Espinosa Solís, replicó para señalar que el gobierno de Amalia García era incapaz de conducta semejante y que podrían haberle falsificado su firma.
En la opinión de los zacatecanos  y de los auténticos perredistas (gente de izquierda),  no cabía ninguna duda de que Amalia García disponía discursos del erario público a favor del PRD.
Tampoco había duda de que sus funcionarios se constituyeron en promotores activos del voto y afiliación a ese partido, así como de la desviación de recursos públicos con fines electorales ilícitos.
Por diversos medios siempre insistimos en la conveniencia para todos, partidos, ciudadanos y gobierno, en el sentido de que la ley electoral y la ética política se impusieran en aras de la democracia y la equidad: nunca nos hicieron caso.
Ahora el representante del partido en el poder el sexenio pasado, denuncia lo mismo que reclamábamos quienes éramos oposición en aquel entonces.
Y es que el gobierno perredista recuperó para sí el viejo estilo del priísmo más antidemocrático: controló la legislatura cambiando votos por dinero; motivó la desafiliación de infinidad de priístas para integrarlos como militantes perredistas; compró conciencias ciudadanas en procesos electorales, aprovechándose de las necesidades de la gente y convirtió al comité estatal del PRD en agencia de empleos u oficialía de partes del gobierno. Todo esto y más, con el impulso y la venia de la entonces gobernadora, quien perdió la oportunidad histórica de elevar a Zacatecas por el camino de la democracia.
No es desde luego mi intención salir en defensa del comportamiento nada democrático que está realizando la dirigencia del PRI en el estado. Hace días en éste espacio denuncié el manejo abusivo y poco ético del rehilete tricolor en los uniformes de los niños de educación primaria.
Tampoco es mi intención exculpar al gobernador como se hace en la política timorata. ¡Engañan al gobernador sus funcionarios! se suele decir para no tocar al mandatario, cuando en realidad los gobernadores son los más enterados de lo que acontece en su entorno así como al interior de su gobierno y los que autorizan finalmente las acciones políticas y administrativas a seguir, independientemente que quien las ejecute se llame Pedro, Otilio o Juan.  
Es indudable que hay acuerdos PRI-gobierno para promover la afiliación masiva, para fijar ideológicamente a los ciudadanos con el rehilete y los tres colores en documentos y edificios públicos, para ofertar empleos a los que se conducen con lealtad política al partido hoy en el poder y que inevitablemente, de continuar así, se comprará la conciencia de los ciudadanos para el 2012; sólo que no hay autoridad moral para exigir al régimen que se abstenga de tales prácticas antidemocráticas.
Cuando menos no del PRD en lo local, ni del PAN en el contexto nacional.
Antonio Gramsci nos dice que los partidos “deben mostrar en su vida interna particular que han asimilado como principios de conducta moral las reglas que constituyen en el estado obligaciones legales. desde éste punto de vista los partidos se pueden considerar como escuelas de la vida estatal: carácter (resistencia a los impulsos de las culturas superadas) honor (voluntad intrépida en el sostenimiento del nuevo tipo de cultura y de vida), dignidad (conciencia de actuar en función de un bien superior)”.
PRD, PAN, PT y Convergencia han creado un  bloque opositor según dicen, “para contener los excesos de los gobernantes y cerrar el paso a un sistema autoritario”.
Sería de mayor efecto político, un urgente diálogo con el gobernador del estado para que juntos, incluyendo al PRI, se pudieran llegar a acuerdos de alto nivel político  donde se fijen las reglas de la modernidad democrática en Zacatecas. Todos saldríamos ganando, inclusive  el gobernador.

*Profesor universitario




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