Monday 23 de January de 2017

Mujeres sin límites

Minera Peñasquito rompe patrones

     7 Mar 2011 03:20:00

A- A A+

Compartir:
  • David Castañeda David Castañeda
  • Todas deben portar uniforme de seguridad. Todas deben portar uniforme de seguridad.
  • Hay mujeres en toda la empresa. Hay mujeres en toda la empresa.
  • En la recepción también hay mujeres. En la recepción también hay mujeres.
  • Para trabajar en la mina sólo hay que solicitar empleo. Para trabajar en la mina sólo hay que solicitar empleo.
  • Lupita Morán, jefa de laboratorio. Lupita Morán, jefa de laboratorio.
  • Las zacatecanas son prioridad para la empresa. Las zacatecanas son prioridad para la empresa.
  • Lupita Trejo maneja un camión que carga hasta 320 toneladas. Lupita Trejo maneja un camión que carga hasta 320 toneladas.
  • Las mujeres que cocinan son de las poblaciones vecinas. Las mujeres que cocinan son de las poblaciones vecinas.
  • Minutos antes de las 7 de la noche se reúnen dos turnos; la fuerza femenina lista. Minutos antes de las 7 de la noche se reúnen dos turnos; la fuerza femenina lista.
  • No es necesario ser hombre para manejar las máquinas. No es necesario ser hombre para manejar las máquinas.
Imagen de


MAZAPIL.- En Peñasquito, las mujeres mineras han demostrado a la humanidad que no hay trabajos que sean exclusivos para los hombres.
Desde la entrada a la mina más grande de Latinoamérica, con la mayor producción de oro en el continente y la segunda en el mundo, es evidente que las labores que realizan los varones también las hacen las mujeres.
En la caseta de vigilancia hay una mujer que viste uniforme de seguridad, y en recepción, atendida también por mujeres, hay señoritas con equipos mineros completos.
Desde que fueron descubiertos los yacimientos de metales preciosos en el terreno que ahora explota la empresa canadiense Goldcorp, la mano de obra femenina fue una opción.
Las jornadas son extenuantes: 12 de trabajo continuo por 12 de reposo, durante cinco, 14, 20 o 28 días; luego viene el gratificante descanso que varía según la permanencia de los trabajadores en la mina.
Pero la percepción generalizada es de satisfacción, de gusto, de amor por la camiseta.
“Vale la pena estar aquí”, dice más de una mujer, a pesar de que para conservar su empleo deben separarse de sus familias. Viven en la mina.
La empresa les ofrece hospedaje, alimentación, recreación, atención médica, servicio de lavandería y un centro de estudios en sus instalaciones, además de buenos salarios.
Peñasquito es como una pequeña ciudad, donde hay una vasta mezcla cultural de trabajadores que provienen de distintos puntos de la República y del extranjero.
Sin embargo, el personal de Recursos Humanos explica que en las contrataciones se da preferencia a la gente de la región, siempre y cuando cumpla con el perfil.
Rompiendo patrones
Himbler de la Rosa, director de Recursos Humanos, dijo que uno de los retos de la empresa era romper patrones, así que empezó a emplear mujeres en labores que anteriormente sólo tenían los hombres “porque tradicionalmente la minería no aceptaba mujeres”.
Se pensó que de esta manera se apoyaría a la comunidad, donde los índices de migración son altos y las mujeres se quedan solas haciendo frente a las obligaciones del hogar y criando a los hijos.
“Es como la contribución de la mina a la gente de por aquí”, dijo el directivo.
En la mina hay mujeres de 20 estados de la República, pero el 80% de las contratadas son zacatecanas.
La filosofía de la empresa es “si tiene el perfil, es sujeto de contratación”, dijo.
Así que basta con llenar una solicitud y probar que se es apto para desempeñar determinada labor, no importa la edad, el sexo o nivel de estudios, explicó.
De esta manera, hay decenas de mujeres que perciben un salario haciendo lo que saben hacer o desempeñando trabajos especializados para los que fueron capacitadas.  
En la cocina, por ejemplo, donde preparan 4 mil 730 servicios diarios entre desayunos, comidas y cenas que se sirven en tres comedores, trabajan mujeres que antes de que iniciara la explotación minera se dedicaban sólo al hogar.
Todas viven en las comunidades vecinas y recibieron previa capacitación especializada para el manejo de alimentos; se les practicaron análisis médicos y cumplen con un estricto horario de trabajo.
Las habitaciones donde se alojan hasta mil 800 trabajadores son aseadas por mujeres de la región.
Pero no todas las labores de limpieza las hacen las mujeres, puesto que en las áreas operativas son los varones quienes ponen orden.
También hay mujeres en puestos estratégicos. La Superintendencia de Almacén, el puesto más alto en el organigrama, sólo superado por la Gerencia General, es ocupado por Alma Puente-Ávila.
Y también es una mujer, Lupita Morán, la que dirige el Laboratorio Químico Metalúrgico y Control de Calidad. Tiene 54 personas a su cargo.
La maquinaria pesada en Peñasquito es operada al igual por hombres y mujeres que manejan los camiones 930 E, los cuales tienen una capacidad de 320 toneladas.
Así como no hay límites por cuestiones de género o de edad, tampoco hay para subir en el escalafón, debido a que la capacitación es constante.
De esta manera, Geralinda Zambrano ahora es la encargada de Mejoramiento Continuo.
Es de las pioneras de Peñasquito. Le tocó desmontar (retirar la vegetación) del cerro y fue de las primeras operadoras de los enormes camiones 930 E. Luego pasó a manejar una motoniveladora.
Tiene dos hijos, es divorciada, y cuando llegó a su natal Ojocaliente, no encontraba trabajo en ninguna parte, hasta que se enteró de Peñasquito e hizo una solicitud en el Servicio Estatal de Empleo.
Historias de amor
La mina se ha convertido en un hogar para muchos trabajadores, pues pasan más tiempo en ella que en sus casas; por ello han surgido grandes historias de amistad y de amor.
Ahí, por ejemplo, Lupita Morán, jefa del Laboratorio Químico Metalúrgico, conoció al que ahora es su esposo.
La mina le dio la oportunidad de reencontrarse con el amor, ya que había enviudado años atrás.
También Viridiana Núñez, encargada de la Administración del Campamento, conoció a su pareja, con quien ahora tiene un hijo.
La magia de la mina
Peñasquito tiene una misteriosa magia que envuelve a todos los que llegan a ella, según Gabriela Sánchez, jefa del Departamento de Capacitación Mina.
Ella capacita al personal que maneja equipo y camiones. Son 310 personas, de las cuales el 46% son mujeres.
“La magia de la mina no me ha permitido irme de aquí”. Llegó por casualidad y la minería no le interesaba, pero “se presentó la oportunidad y aquí estoy”.
Aunque luego recapacita y contundente afirma: “a las mujeres, en realidad, no se nos da la oportunidad, nos la hemos ganado”.

Si tiene el perfil, es sujeto de contratación




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.41
Venta 21.91
€uro
Compra 23.01
Venta 23.51

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad