Tuesday 17 de January de 2017

Narcos y medios

     9 Oct 2012 04:00:00

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La responsabilidad de los medios de comunicación en estos días de violencia generalizada en el país debería ser, más que deontológica o ética, estratégica. No se trata de envalentonamientos de barrio ni de peroratas de cantina para ver quién es más fuerte o no. Se trata de separar a delincuentes de ciudadanos, a quienes están por encima de la ley y a quienes infringen nuestras leyes. Pertenecemos a un Estado al que debemos respetar. De no hacerlo, volveremos a la época del revolver y el salvajismo.
En este ambiente de violencia es muy fácil perder el rumbo y caer inocentemente en las sutilezas del lenguaje del narcotráfico que se ha incrustado en los comportamientos sociales a tal grado que para muchos es un “orgullo” o un fin a alcanzar. Hace poco la ciudad de Zacatecas fue la zona donde un grupo de malandros de un grupo o de otro se intercambiaron mantas que colgaron en puentes peatonales, para advertirse que aquéllos ya estaban fritos, para amenazarse unos a otros, a funcionarios y anunciar el fin de la civilidad ciudadana.
Me sorprendió la gran cantidad de comentarios de los lectores del periódico Imagen en línea que exigían la transcripción de los mensajes escritos en las mantas (por supuesto, sin faltas de ortografía ni sintaxis que esas mantas de los delincuentes parecen hechas por niños de prekinder, eso sí con el estilo de mandar insultos de “hombres maduros acaudalados”) y calificar que esa actitud del diario de ocultar esos mensajes era coartar la libertad de expresión. ¿Coartar a quién viola flagrante la ley?
Eso no es coartar ni ocultar información, es un principio fundamental para todo periodista que se comporte con ética que es sólo dar voz a los delincuentes el día que digan dos palabras: “me rindo”. De otra manera, es darles voz, garantizar que sus mensajes lleguen y tengan el efecto que ellos estratégicamente han considerado y meterlos a un Estado de Derecho que violan constantemente. A los delincuentes no se les puede propagar sus mensajes.
Los ejemplos los tenemos por doquier: ¿cómo actuaron los gobiernos de España y de Estados Unidos ante Euskadi Ta Ascatasuna y Al Qaeda? Les cerraron todo resquicio para propagar mensajes y, también, en algunos medios de comunicación de Estados Unidos, de España y hasta, por escrito en la BBC, se prohibió la palabra “terrorismo”. Pero en México y en Zacatecas, muchos medios de comunicación siguen comportándose con una candidez (espero que sea sólo eso) impresionante.
Utilizar el lenguaje de los narcos en nuestra vida cotidiana es aceptarlos y rendirnos a sus caprichos y designios . Cada vez que escucho “levantón” o “perrón” o “descabezados” es condescender a un estado salvaje, en donde la ley del plomo y la víscera reinan. Los periodistas deben actuar estratégicos y dejar de convertirse, quiero pensar que muchas veces es por ignorancia, en los voceros del narco.

*Periodista freelance
Director de elhorizontal.com




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