Friday 20 de January de 2017

¡No seas caprichosa!

     7 Mar 2012 04:00:00

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Con este llamado al orden, según da cuenta la prensa local, el dirigente  nacional de un partido político intentaba “consensar” con una joven política zacatecana el lugar en que ella debería aparecer dentro de las candidaturas de su partido. Si atendemos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, capricho es la determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo en lo extravagante y original. Es decir, el reclamo de la joven política, al parecer, era valorado como extravagante y arbitrario.  Como capricho.
En la historia han quedado registrados muchos momentos en que varones políticos han hecho el mismo reclamo; sin embargo, ellos no son catalogados como “caprichosos”; de ellos podremos oír que son “tesoneros”, empeñosos. Revisando el mismo diccionario, encontraremos que tesón es la decisión y perseverancia que se ponen en ejecución de algo.
Esta valoración, aunque resulta estridente, no es nueva. Durante los años de la lucha de las mujeres por el acceso a la vida política se ha considerado la presencia de las mujeres como eso, como capricho, como una decisión arbitraria, extravagante. Habrá quien, incluso, puede señalar de extravagante que el próximo jueves 8 de marzo conmemoremos el Día Internacional de la Mujer. Pero nada de caprichoso tiene este afán. Más allá de recordar en esta fecha a las mujeres que protestaron en Nueva York en 1908 contra las condiciones laborales y de las más de 140 que fallecieron en el incendio emblemático en aquella ciudad, será siempre un momento importante para reflexionar sobre la situación de las mujeres en el mundo y los avances para lograr una vida social paritaria con los varones.
Este 8 de marzo la ONU ha llamado a reflexionar sobre el tema Habilitar a la Mujer Campesina. Acabar con el Hambre y la Pobreza. Las mujeres rurales representan un papel fundamental en la economía de los países en desarrollo; mejoran la seguridad alimentaria y ayudan a reducir los niveles de pobreza en sus comunidades. Las mujeres representan el 43% de la mano de obra en el campo, cifra que en algunos lugares llega a ser del 70 por ciento. Sin embargo, la desigualdad de géneros y el acceso limitado al crédito, a la salud y a la educación, son las principales dificultades que afrontan las mujeres rurales. En el campo, si hay poco dinero para estudiar, estudian los varones; si hay poco dinero para comer, comen los varones. El 60% de las personas con hambre crónica son mujeres y niñas.
Las políticas públicas están llamadas a atender a las mujeres y niñas en condiciones de desventaja. Debe existir una intención clara de fortalecer la atención de las féminas con presupuestos transversales con perspectiva de género, con indicadores medibles y con resultados evaluables.  
Ninguna sociedad democrática puede perderse del esfuerzo cotidiano, el trabajo, la creatividad, el tesón y la participación de ellas. El año pasado, el Premio Nobel de la Paz, fue otorgado a tres mujeres: Ellen Johnson-Sirleaf, Leymah Gbowee y Tawakkul Karman, por su lucha “no violenta por la seguridad y el derecho de las mujeres a participar plenamente en la construcción de la paz”.  Ellen Johnson Sirleaf es la primera mujer presidenta de un país africano. Leymah Roberta Gbowee es la activista liberiana que organizó el movimiento de paz que puso fin a la segunda guerra civil de su país y condujo a Ellen Johnson a la presidencia; organizó el grupo de Mujeres en Acción por la Paz de Liberia. Ella nos enseña que “si cualquier cambio tuviera que suceder en la sociedad, dicho cambio tendría que llevarse a cabo por las madres”. Tawakkul Karman es periodista y activista yemení por la defensa de los derechos humanos y fundadora en 2005 del grupo Mujeres Periodistas Sin Cadenas.
El movimiento de estas tres mujeres africanas tiene una especial significación; estas líderes llamaron a otras mujeres a luchar de manera pacífica por el cese de la violencia en la región. Se reunieron en mercados, en plazas, exigieron ser escuchadas, fueron encarceladas, perseguidas, pero nunca fueron vencidas. Su lucha soportó la presión social, cultural y religiosa; fueron capaces de unir a las mujeres incluso de religiones distintas.
En los albores del registro de candidaturas para el proceso federal 2012 y ante el escenario inédito de la obligación que tienen los partidos políticos de registrar el 60% de candidaturas de un género y con fórmulas del mismo género, todo parece indicar que habrá más mujeres en el Congreso. Esta situación debe derivar en la fórmula deseable: más mujeres en la política, más políticas públicas para mujeres.
Las mujeres debemos responder al llamado de otras líderes que han puesto todo su esfuerzo en mejorar las condiciones de vida de sus familias, luchar por nuestros derechos, alzar la voz, exigir lo que nos corresponde. Por extravagante que parezca, aunque se nos llame de caprichosas.

*Doctora en Derecho y consejera
presidenta del IEEZ
soto@itesm.es




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