Friday 20 de January de 2017

Nos vemos en el 2015

     5 Apr 2012 04:00:00

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Siempre he criticado las posturas políticas que, de forma hipócrita, le hacen el juego a los poderes fácticos, al desprestigiar las instituciones públicas y denigrar a quienes nos dedicamos al servicio público. 

Como ha escrito Macario Schettino: “El asunto es que no existe forma de coordinar los intereses de diferentes grupos en las sociedades modernas que sea más eficiente que la democracia. Y el proceso para hacerlo exige la delegación de la toma de decisiones en ciertos individuos que, por el mero hecho de dedicarse a ello, son políticos. Cuando alguien se erige en portavoz del pueblo ya es político; cuando alguien pugna por elevar los intereses de su grupo por encima de los demás ya es político; cuando alguien sugiere anular el voto ya es político. No importa si momentos antes se trataba de un poeta, un locutor de noticias, una académica, o una maestra".
"El peor enemigo de la democracia es la demagogia. Es el paso que antecede al autoritarismo. Cuando los demagogos desprecian a los políticos están minando esa débil estructura que es la democracia. Porque siempre, detrás de quien habla, hay intereses de un grupo, hay vanidad y arrogancia y, muy frecuentemente, hay ignorancia. Precisamente por ello insistía hace unas semanas en el riesgo de los políticos que dejan de hablar entre sí para buscar el aplauso de las galerías: pavimentan el camino de los demagogos".
"Si creemos que los políticos son malos es porque aún no conocemos a los santos ciudadanos con poder”. (El Universal, 5 de agosto del 2011)
Habiendo aclarado que no pretendo apegarme a un discurso antipolítica ni antipolíticos, también creo que los mexicanos debemos observar el proceso electoral del 2012 con una profunda preocupación.
A 15 años del inicio de la transición democrática en México, lo que se percibe en la escala nacional es una renuncia explícita de los partidos políticos a respetar los principios democráticos más elementales.
No hay otra forma de explicar la definición de candidaturas, tanto de mayoría relativa como de representación proporcional, que tuvieron los partidos y alianzas que compiten en las elecciones de este año.
¿Conoce usted los nombres de Miguel Barbosa, Iris Vianey Mendoza o José Luis Nájera? Seguramente no, y no tendría por qué hacerlo. Sin embargo, el PRD ha decidido que esos personajes ocupen un escaño en el Senado a partir de este año.
A ellos no los escogieron ciudadanos libres y ni siquiera militantes activos en la vida de su partido, sino grupos de interés creados para preservar intereses primitivos, fundamentalmente de tipo económico.
Lo mismo sucede en el PAN, en el que una sobrina de Felipe Calderón, su hermana y tres de sus más cercanos amigos encabezan la lista plurinominal para el Senado, en la que también está representada, en posición privilegiada, la organización de ultraderecha denominada el “Yunque”, en la persona de Héctor Larios.
Y en el caso del PRI, saltan a la vista dos hechos lamentables: primero, la conformación de una tele-bancada que responde a los intereses de las televisoras (encabezada por Areli Gómez y Tristán Canales) y de grupos de interés como los sindicatos Petrolero, de Trabajadores al Servicio del Estado y de la CTM (con Carlos Romero Deschamps, Joel Ayala y Armando Neyra).
Lo peor del caso es que ni siquiera hay una forma de evitar que estos personajes arriben al Senado de la República, puesto que los partidos han abusado de un instrumento de origen democrático, como la representación proporcional, para extender los espacios de poder de los grupos de interés que operan internamente.
Pero la mía tampoco es una crítica, en sí misma, a la representación proporcional, y de hecho suscribo lo escrito por Jorge Alcocer:
“No es culpa de los reformadores que los partidos hayan convertido la plurinominal en mecanismo para otorgar fuero y prebendas a personas de dudosa reputación, a los familiares de sus dirigentes, a los amigos de éstos, a sus financiadores, y hasta a personeros de las empresas de televisión (las "telebancadas").
La causa de la irritación ciudadana es la antidemocracia partidista y los abusos que de ella derivan. No hay que confundir”.
Esa antidemocracia partidista ha llegado a tal extremo que, en el caso de Zacatecas, ni siquiera en las elites políticas se tenía la certeza de quienes serían los candidatos de mayoría relativa.
Incluso, al día de hoy, existen posibilidades de que las candidaturas al Senado y a las diputaciones federales de los 3 principales bloques políticos, sufran modificaciones.
Y a ese espectáculo, las mayorías asisten como simples convidados de piedra. A ese grado de degeneración hemos permitido los mexicanos que llegue nuestro sistema político, y no hay señales de aliento que nos inviten a pensar que el escenario pueda cambiar en el proceso electoral del año que transcurre.
Somos muchos los que intentaremos combatir el agotado sistema de partidos; y que estamos dispuestos a hacerlo desde la defensa de lo que es y significa la política, en su dimensión más noble. Nos vemos en el 2015.

*Diputado local
jorge.alvarez.maynez@gmail.com




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